“Hay que frenar la cultura de odio y la incitación a la violencia”

Ante la nueva escalada de tensiones entre palestinos e israelíes, el diplomático asegura que su país no pretende cambiar el "status quo" de la Explanada de las Mezquitas.
El diplomático colaboró con el entonces canciller Shimon Peres tras los Acuerdos de Oslo de 1993.
El diplomático colaboró con el entonces canciller Shimon Peres tras los Acuerdos de Oslo de 1993. (Jorge González)

Ciudad de México


Para los palestinos, la actual ola de violencia tiene como trasfondo la presunta intención del gobierno de Benjamín Netanyahu de cambiar el estatus de la Explanada de las Mezquitas, reservada para el rezo exclusivo de los árabes. ¿Qué puede decir al respecto?

Estamos enfrentando una cultura de odio, acusaciones falaces, mentiras graves. Israel no pretende cambiar el status quo de Jerusalén, Israel es la guardiana de los lugares santos y tiene toda la disposición de mantener esa situación y el acceso libre a todas las religiones.

Pero en las últimas fiestas religiosas judías la misma prensa israelí reportó la presencia de judíos ultraortodoxos que llegaron a la Explanada para rezar y provocar...

Hay que recordar que ese fue el lugar más sagrado para el judaísmo hace tres mil años, ahí es donde empezó todo, con el Templo de Salomón. Hoy está prohibido a los judíos subir al monte a rezar, pero sí pueden ir como turistas.De hecho, en 2014 subieron casi cuatro millones de musulmanes y solo 12 mil judíos. Hay a veces extremistas o provocadores que suben al Monte y en el momento en que nos enteramos, son detenidos y los sacamos de ahí. Por eso hay una fuerza policial y es nuestra responsabilidad prevenir, ya sea  que extremistas palestinos lleven armas o explosivos al lugar o que extremistas judíos quieran ir a rezar. Cuando eso ocurre, los detenemos y son juzgados.

Usted participó como asesor del entonces canciller Shimon Peres en las negociaciones posteriores a los Acuerdos de Oslo de 1993, firmados por los ya desaparecidos Isaac Rabin y Yaser Arafat. ¿Qué tan decisivo fue el golpe contra la paz el asesinato de Rabin en 1995 por un extremista israelí?

Sin duda fue un golpe fuerte, pero en sucesivos gobierno israelíes, en especial con Ariel Sharon, sí hubo un acercamiento con los palestinos, hubo un avance, nos retiramos de Gaza y el primer ministro Benjamin Netanyahu en su primer mandato firmó el acuerdo de Hebrón.

También fue una llamada de atención para nosotros como israelíes de que también hay elementos extremistas en la sociedad israelí que tenemos que enfrentar y extirpar, pero no es la causa de que hoy no tengamos un acuerdo de paz. Lamentablemente hubo más intentos de distintos gobiernos israelíes, tanto de izquierda como de derecha, que no fueron fructíferos por falta, más que todo finalmente, de un compromiso del lado palestino.

En marzo, el señor Netanyahu le prometió a sus electores olvidarse de un Estado palestino a cambio de su reelección. Días después  corrigió, pero para los palestinos él fue realmente sincero con su primera declaración...

Yo no me acuerdo de esa declaración... Políticos son políticos en todo el mundo, muchas veces dicen una cosa antes de las elecciones y después cambian un poco las cosas. El hecho es que el programa del gobierno es “dos Estados para dos pueblos”, esto es lo que la mayoría en Israel desea y quiere, y la gran ventaja en Israel es que si un gobierno no está siguiendo la voz popular de la mayoría de los israelíes, cambiamos el gobierno.  Es la ventaja de una democracia.

De 1948 a la fecha, el mapa de Palestina sigue achicándose y de sus tierras bajo el Mandato Británico quedaría menos de 80%, sumando Cisjordania y Jerusalén Este, mientras que los asentamientos israelíes no dejan de crecer, aunque sea a un ritmo menor. ¿Cuál será la suerte de los asentamientos y cuántos colonos israelíes hay hoy en Cisjordania?

Primero, usted no incluyó Gaza. Si incluye Gaza junto con Cisjordania verá que es mucho más lo que quedaría para un Estado palestino. Segundo, los asentamientos constituyen menos de 8% de Cisjordania, o sea que 92% ya está en manos de la Autoridad Palestina (AP).

Hay que recordar que nos retiramos de Gaza, la idea fue que Gaza fuera parte de la AP, no sabíamos que el grupo Hamás iba a tomar el control. Entonces estamos hablando de ‘dos Estados para dos pueblos’, cuando en realidad puede haber ‘tres Estados para dos pueblos’. Hay que reconciliar primero esto.

El tema de los asentamientos hay que elaborarlo en las negociaciones de paz una vez que nos sentemos con los líderes palestinos en la mesa, y ahí vamos a tener que llegar a un acuerdo. Hoy hay cerca de medio millón de colonos.

Creo que al menos en el campo israelí está claro que en una negociación ninguna de las dos partes puede quedarse con el cien por ciento de lo que quiere. Cada parte tendrá  que hacer concesiones, creo que nosotros ya entendemos esto. La pregunta es si el lado palestino lo entiende. Creo que no.

¿Qué se puede esperar de las reuniones que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ha tenido con Netanyahu y tendrá con Abás?

Se está evaluando la posibilidad de tener un encuentro cuatripartito en Jordania entre Kerry, el rey Abdalá II, Netanyahu y Abás a fin de llamar a la calma, pero el mismo Kerry dijo el jueves de manera muy explícita que para frenar el terrorismo hay que detener la incitación a la violencia y regresar a la mesa de negociaciones. Creo que fue una buena reunión y esperamos ver sus resultados en los próximos días.