Los francotiradores que asolaron las calles de Kiev

Nadie se hace responsable y todos se acusan entre sí respecto de la muerte de al menos un centenar de opositores al gobierno del derrocado Viktor Yanukóvich, ultimados en febrero en las calles de ...
Varios heridos dejó ayer una marcha pro Rusia en Donetsk, Ucrania.
Varios heridos dejó ayer una marcha pro Rusia en Donetsk, Ucrania. (Mikhail Maslovsky/Reuters)

Kiev

La muerte de decenas de opositores en las calles de Kiev bajo las balas de francotiradores está cubierta por un velo de misterio que ensombrece los comienzos del nuevo poder político en Ucrania, ocupado actualmente en intentar detener el expansionismo ruso.

Todos los días, cientos de personas encienden velas y ponen flores en las barricadas donde cayeron unas cien víctimas. Mucha gente dice que el gobierno está arrastrando los pies para investigar lo que pasó e incluso tratando de ocultar lo que realmente ocurrió.

"Tengo la impresión de que están tratando de que esto caiga en el olvido", afirma Igor Bulbas, 29 años, cuando llega a rendir homenaje a los caídos en un monumento a los muertos, improvisado en una calle central de la capital ucraniana.

Entre los cientos de personas que concurren a recordar a los caídos también se encuentra Maxim Kucher, 35 años, un arquitecto que participó en los tres meses de manifestaciones que desembocaron en la destitución del presidente Viktor Yanukóvich el 22 de febrero.

"Oí decir un montón de cosas, pero hasta ahora no vi que se castigara a nadie", declara ante las fotografías de las "cien (víctimas) celestiales" decoradas con rosarios.

Guenadi Moskal, legislador y ex viceministro del Interior, acusa a las nuevas autoridades ucranianas de intentar confundir a la población cuando, según él, los servicios de seguridad son responsables de los disparos mortales.

El ex general de policía criticó los comentarios del ministro del Interior interino, Arsen Avakov, quien afirmó que los disparos provenían "de una tercera parte que no era ucraniana", dando a entender que Rusia podía estar involucrada en lo ocurrido.

El nuevo jefe de los servicios de seguridad, Valentin Nalivaichenko, también dijo que los francotiradores que actuaron en Ucrania eran "probablemente extranjeros" y que las acusaciones contra los servicios que dirige son mentira.

Estos argumentos no convencen a Moskal: "No ha cambiado a la jerarquía del Ministerio del Interior, por lo cual, ¿quién va a investigar los crímenes? ¿Los van a investigar ellos mismos?", declaró al periódico Dzerkalo Tyzhnia.

"Es más fácil echarle la culpa de todo a una tercera parte y no hacer nada", añadió, tras acusar al nuevo gobierno de no haber logrado capturar a Yanukóvich cuando huyó del país, pese a que, para Moskal, el depuesto presidente "personalmente dio órdenes para las operaciones de las fuerzas especiales" que podrían haber desembocado en la matanza.

Por su parte, el ministro de Exteriores de Estonia, Urmas Paet, evocó, en una conversación telefónica filtrada con la representante de la diplomacia europea, Catherine Ashton, la posibilidad de que la oposición ucraniana al entonces presidente Yanukóvich haya estado implicada en estos actos.

Durante la conversación, el 26 de febrero, el ministro estonio dijo que, según sus fuentes, "eran los mismos francotiradores que dispararon contra personas de ambos bandos". En Kiev, "cada vez se piensa más que detrás de los francotiradores no estaba Yanukóvich, sino alguien de la nueva coalición", agregó.

"Es alarmante que ahora la nueva coalición no quiera investigar lo que pasó exactamente", enfatizó el canciller Paet.