Derecha francesa elige a su candidato presidencial

A cinco meses de las elecciones presidenciales en Francia, la derecha celebra la primera vuelta de sus primarias para elegir al que será su candidato a presidente en 2017.
El ex presidente Nicolás Sarkozy se perfila como garante de la seguridad tras a ola de atentados que sacudió Francia en los últimos años.
El ex presidente Nicolás Sarkozy se perfila como garante de la seguridad tras a ola de atentados que sacudió Francia en los últimos años. (Reuters )

París

Los conservadores franceses votaban este domingo por primera vez en unas primarias nacionales con las que elegirán a su candidato presidencial del año que viene, tras una campaña marcada por las preocupaciones por la inmigración y el extremismo islámico.

La victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos estaba en la mente de muchos votantes, en un momento en que Francia vive su propio auge del populismo, reforzando la posición de una aspirante a la presidencia alejada de la clase política tradicional.

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Varios países de Europa registran una cólera similar contra los inmigrantes y el establishment político, por lo que todos los observadores analizan de cerca la contienda presidencial francesa.

En toda Francia se formaron filas largas en muchas casillas electorales, donde los votantes debían escoger entre siete candidatos que compiten en la primera ronda de las primarias. Una semana más tarde, el 27 de noviembre, se celebrará una segunda vuelta entre los dos aspirantes más votados.

Los tres principales candidatos son el ex presidente Nicolas Sarkozy, de 61 años, y los ex primeros ministros François Fillon, de 62, y Alain Juppe, de 72.

Se espera que el ganador tenga muchas posibilidades de hacerse con la victoria en las presidenciales de abril y mayo, porque los rivales tradicionales a la izquierda se han visto debilitados por el accidentado gobierno del socialista François Hollande.

El principal rival del candidato conservador podría ser la líder de ultraderecha Marine Le Pen, que confía en que el estado de ánimo contra los migrantes, los musulmanes y la clase política pueda llevarla a la presidencia. Le Pen, candidata oficial del antes mal visto Frente Nacional, no competía en las primarias conservadoras.

La campaña de los conservadores se ha centrado en la inmigración —un tema que ha provocado un encendido debate en todo el país— y en las preocupaciones de seguridad tras los recientes ataques de extremistas islámicos.

Sarkozy confía en conseguir votos de gente atraída por Le Pen. Ha pedido normas migratorias más duras en toda Europa y prometido prohibir que las mujeres musulmanas lleven la cabeza cubierta con un pañuelo en universidades y quizá otros lugares. Los hiyabs ya están prohibidos en las escuelas francesas, como cualquier otro símbolo religioso visible en la secular Francia.

Fillon, que ha disfrutado de un reciente brote de popularidad gracias a su imagen de autoridad y seriedad en comparación con el comportamiento más desvergonzado de Sarkozy, promete convocar un referéndum sobre un sistema de cuotas de inmigrantes.

Por su parte, Juppe defiende una visión más pacífica de la sociedad francesa basada en el respeto a la libertad religiosa y la diversidad económica.

En el plano económico, todos los candidatos quieren bajar los impuestos, especialmente a las empresas, y reducir el número de empleados públicos. También están de acuerdo en revocar la semana laboral de 35 horas.

Se trata de las primeras primarias de esta clase organizadas por los conservadores franceses, lo que hace su resultado difícil de predecir. En el pasado, los candidatos se designaron en procesos internos.

El Partido Socialista organizó las primeras primarias de Francia en 2011, una votación que ganó François Hollande, que después resultó vencedor en las elecciones a la presidencia al año siguiente.

La popularidad de Hollande se ha hundido en medio del estancamiento económico y la violencia extremista. El presidente no ha dicho si se presentará a la reelección.

Todos los franceses mayores de 18 años, tanto si son miembros del conservador partido Republicano como si no, pueden votar en las primarias si pagan dos euros en cuotas de organización y firman un documento prometiendo que "comparten los valores republicanos del centro y la derecha".

Los resultados de la primera ronda se esperaban para el domingo por la noche.


jamj