La fingida democracia de EU avanza

No es la primera vez que Washington está al borde del abismo y con un resultado incierto, donde la imagen como modelo de democracia choca con la realidad de las diatribas partidarias, olvidadas ...
Legisladores bipartidistas continuaron ayer con sus actividades tras el fin de la crisis presupuestal.
Legisladores bipartidistas continuaron ayer con sus actividades tras el fin de la crisis presupuestal. (Win Mcnamee/Reuters)

Washington

Justo cuando la Cámara de Representantes se encontraba votando para reabrir el gobierno y salvar al país de incumplir el pago de la deuda e invitar a bajar su puntuación financiera, una estenógrafa de la Cámara aparentemente sufrió una crisis. Tomando el micrófono comenzó a defender el honor de Dios ante el país. Después de retirarla e interrogarla, fue llevada a una evaluación psiquiátrica.

Su salud mental no es chiste, pero gran parte de los medios calificó su interrupción durante la votación de la Cámara de “bizarra” y esto merece un cuestionamiento.

Estados Unidos tomó, una vez más, el camino conocido que va desde las alturas de la disfuncionalidad al borde de la suspensión de pagos hasta que la realidad lo asió del cuello y lo abofeteó, antes de que se hiciera a sí mismo, y a otros, un daño grave.

Debido a que EU es poderoso, el mundo tiene que notar estas crisis autoinflingidas. Pero como se ha vuelto tan predeciblemente disfuncional y rutinariamente insensato, es difícil tomarlas en serio o, en ocasiones, comprenderlas. Para el resto del mundo y una gran parte del país, esta fue solo otra tontería peligrosa. El hecho de que el país no haya suspendido los pagos debería ser un consuelo frío, pero que estemos siquiera hablando de la suspensión es un problema.

Este particular coqueteo con el destino fue impulsado por una oposición visceral a la provisión moderada de algo que la mayoría de los países occidentales dan por sentado: los servicios médicos. Las reformas a las que se oponían habían sido aprobadas por el cuerpo mismo del que son miembros y por la Corte Suprema de EU, que vigila a la misma Constitución que ellos afirmaban estar defendiendo. Por ello iniciaron una pelea que nunca tuvieron las cifras para ganar y siguieron combatiendo hasta mucho después de que quedara claro que habían perdido.

“No nos van a faltar al respeto”, insistió el congresista republicano Marlin Stutzman la semana pasada. “Tenemos que obtener algo de esto, y ni siquiera sé qué es.”

Tampoco lo sabían los demás. Por ello los republicanos tuvieron una derrota humillante, como admitió la senadora Lindsey Graham: “Aceptamos unas migajas de pan y dejamos toda una comida servida en la mesa. Han sido dos semanas realmente malas para el Partido Republicano”.

Pero calificar este episodio solo como una victoria demócrata sería equivocado, porque el proceso por el cual podrían acontecer un cierre y una crisis semejantes no es solo el trabajo de unos pocos integrantes enojados del Tea Party. El proceso está arraigado en un sistema electoral altamente manipulado, en el que pueden participar solo los que pueden pagar. La razón por la que los disidentes republicanos pudieron continuar con algo tan poco estratégico, es que están en puestos seguros y no corren riesgo de perderlos en las votaciones.

Dado que solo deben temer a la nominación dentro de su propio partido y no a la elección de un país entero, tienen un incentivo para actuar de esta manera, porque le gusta a la base. Cuando los distritos electorales están tan inclinados a los intereses de los titulares que existen muy pocas consecuencias para cualquier cosa que haga un político, no tenemos una democracia, solo tenemos el voto.

Esta resolución temporal les compra tiempo pero no es una solución real, ya que nada les impide volver a actuar de la misma manera. Y eso es exactamente de lo que se trata esto: una actuación. Como dijo el líder demócrata del Senado, Harry Reid: “Estoy cansado. Haber acabado con esta crisis es un hecho histórico, pero seamos honestos, este dolor fue inflingido al país sin ningún motivo real. No podemos... no podemos volver a cometer el mismo error”.

Lamentablemente sí pueden, y lo más probable es que lo vuelvan a cometer.