París, el largo suspiro de sentirse liberada

Mañana, los franceses festejarán el 70 aniversario de la retirada nazi en un entorno de gran desafío para Europa.
Tropas estadunidenses desfilan en Champs Elysees.
Tropas estadunidenses desfilan en Champs Elysees. (Richard Boyer/AP)

París

Su nombre en código era Raner y tenía un revólver al que llamaba “Oscar”. Todavía no había cumplido los 20 años cuando mató de un tiro a un oficial nazi en un puente de París un domingo al atardecer.

Esa acción del 23 de julio de 1944 fue la exhortación de Madeleine Riffaud a que los parisinos se rebelaran.

“Todos vieron que una joven en bicicleta podía hacerlo”, recuerda Riffaud en una entrevista con la agencia de noticias The Associated Press.

El acto solitario de la muchacha representó un llamado a la rebelión popular en París, estimulada por el desembarco de los aliados en Normandía (6 de junio de 1944)después de cuatro años de ocupación nazi.

Las fuerzas estadunidenses y francesas liberaron la capital gala casi tres meses después, el 25 de agosto de 1944.

Mañana, la capital francesa conmemorará los 70 años de su liberación con un día de homenajes, incluso un baile al aire libre, un discurso del presidente galo, el socialista François Hollande, en la municipalidad, y un espectáculo de luz y sonido conmemorativo del día de la “libération”.

La conmemoración pone de manifiesto cómo ha cambiado Europa en las últimas décadas y los nuevos desafíos que enfrentan el Viejo Continente y el resto del mundo en la actualidad.

“Creo que hay cierto grado de olvido de lo que significaba la derecha en Europa en los años 30”, comenta la historiadora Karen Adler, de la Universidad de Nottingham (Gran Bretaña), quien trazó un paralelo entre ese período oscuro y el surgimiento de partidos de ultraderecha en gran parte de la Europa actual.

Algunos ancianos que sobrevivieron a la ocupación nazi propugnan unidad y diálogo entre los europeos para impedir que el extremismo vuelva a apoderarse del continente.

“Lo que ocurrió fue monstruoso”, afirma Jacqueline Courret, que tiene 85 años y vive en un asilo de París.

Durante la ocupación, Courret vivía en un barrio de mayoría judía en la Rue de Rivoli. Recordó cómo los soldados nazis hacían redadas entre los judíos hasta que su escuela tuvo que cerrar porque desaparecieron muchos alumnos.

Unos 77 mil 320 judíos fueron deportados de todo el territorio francés durante la Segunda Guerra Mundial.

De 1940 a 1944, una capital europea que había sido el símbolo de la cultura, la abundancia y la vida alegre cayó de rodillas postrada de humillación, hambre, frío y desconfianza. Los que vivieron esa época recuerdan las largas filas para conseguir alimentos, el mercado negro y el racionamiento.

Courret y otras dos residentes en el asilo recuerdan que comían lo que podían, y a veces sus padres tuvieron que servir carne de gato. “Al final de la guerra no quedaba un solo gato en París”, afirma.

Cuando Riffaud mató al oficial nazi, dijo que esperó hasta tenerlo de frente para no matarlo por la espalda. Fue arrestada, torturada y finalmente liberada en un canje de prisioneros.