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Domingo , 15.07.2018 / 18:40 Hoy

Felipe González: "Vivimos una crisis generalizada por el deterioro de la política"

Durante una visita a Buenos Aires, el ex mandatario español y líder socialista habló con el diario argentino sobre la crisis global y la urgencia de que España resuelva su problema de gobernabilidad.

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Marcelo Cantelmi

Felipe González, ex presidente de España, socialista tenaz, uno de los últimos grandes dirigentes europeos, mira con preocupación un mundo que se cierra sobre sí mismo y genera liderazgos débiles. Quizá por eso en esta extensa entrevista exclusiva con Clarín demanda una solución urgente y pactada en España. Y sostiene la necesidad de instituciones fuertes —no solo ahí— contra la corrupción, porque “hay una moral pública y es el cumplimiento de la ley”.

La aparición de Donald Trump se suma a una ola de propuestas aislacionistas y nacionalismos, ¿cómo lo analiza?

Es una crisis de gobernanza de la democracia representativa que no encuentra respuesta. Vivimos el fenómeno contradictorio de una globalización que supone una supranacionalidad, un espacio mucho más abierto para la circulación del capital, para las empresas. El mundo se ha globalizado y hay reacciones defensivas con componentes muy irracionales apelando al miedo, y renacen los nacionalismos. El brexit, por ejemplo, ha sido de una irresponsabilidad antológica. ¿Cómo es posible?

¿El inicio de esto ha sido la crisis de 2008?

Empieza mucho antes, con la caída del comunismo y la irrupción de la revolución tecnológica. Esos dos factores ponen en crisis la idea que tenemos del Estado-Nación como el ámbito de realización de la soberanía, la identidad de la moneda, del mercado. El capitalismo o la economía de mercado, que ya no enfrenta la amenaza del comunismo, ha quedado librado a su propia suerte. Esto nos llevó primero a la crisis del punto com de 2000, y luego a la de 2008 que fue una hecatombe del modelo desregularizado, una situación casi de autodestrucción general.

¿Cómo se adecua el sistema político a esa revolución tecnológica?

Esa es una de las cosas que trato de analizar en la cátedra de la universidad de San Pablo. Hay muchos elementos de autonomía por ejemplo en los movimientos de capital. Hoy 92% de esos movimientos se realizan en un plazo inferior de 72 horas. La economía se ha financiarizado excesivamente en relación con lo que es la economía real, la productiva. Los flujos de capital crecen cada año 60 o 70% acumulativo cuando la economía mundial lo hace a 2 o 3%.

¿Es esa distorsión lo que genera líderes como Trump, entonces? Ha pasado también dentro del Partido Demócrata. El crecimiento de (Bernie) Sanders ha sido una respuesta a lo que llamamos los indignados, porque la capacidad de compra del salario medio en EU está congelada en los últimos 40 años mientras el PBI se ha multiplicado por tres o cuatro. La diferencia de renta es cada vez mayor. El modelo de la economía de la globalización es un poco autodestructivo, un poco mucho. Incluso en Davos advierten ¡atención!, esta distribución tan desigual de la riqueza puede hacer insostenible el sistema.

¿Hasta qué extremo?

Se destruye por exceso de concentración de la riqueza y por desigualdad en la distribución del ingreso. Es un fenómeno que va más allá de la ideología. Crecer y distribuir es el mismo fenómeno que se retroalimenta. Lo digo desde una aproximación no ideológica sino de eficiencia. Para que el sistema sea eficiente y sostenible tiene que redistribuir.

¿Cómo piensa que el sistema político puede cabalgar este desafío?

Bueno, hay una crisis de liderazgo muy seria. Una crisis generalizada de pérdida de calidad de la política unida a esa a pérdida de liderazgo. Fíjese lo que decía del brexit, lo que han perdido. Han pasado de Reino Unido al pequeño reino de Inglaterra que tiene perdida la voluntad de Londres, que es el pulmón. Han perdido Escocia, Irlanda y para colmo es la gente de mi edad, que por definición no tenemos futuro, quienes deciden el futuro de la gente de 20 o 30 años que quieren seguir siendo europeos.

En América Latina también hubo un cambio del paradigma...

Hay un cambio de ciclo, sí, pero había no uno sino varios modelos. Las economías del Atlántico han sido más intervencionistas que las del Pacífico, estas más librecambistas o abiertas y son las que han resistido mejor el impacto de la crisis. Han sido más flexibles que las del Atlántico. El peligro es confundir la situación: los gobiernos pueden cometer errores, pero aquí no había un solo modelo. Cuando me hablan del modelo bolivariano, yo no sé cuántas empresas estatizaron o nacionalizaron Lula o Kirchner.

¿Ha habido más irresponsabilidad o ineficiencia o ambas?

Bueno, Venezuela, por ejemplo, es un país que ha destruido todo su aparato productivo. Evo Morales (presidente de Bolivia), para solidarizarse con Nicolás Maduro (presidente de Venezuela), me hizo mucha gracia. Dijo que la ideología está bien, pero de la ideología no se come. Era fantástico como definición. Porque Evo, por lo menos, se ha sentado en la caja y lleva bien las cuentas.

Se ha dicho hasta hace poco que la corrupción democratiza.

No es verdad. Lo que sí es verdad es que descompone la sociedad. Una coima (mordida) descompone la moral pública, que es el cumplimiento de la legalidad. No es moralina. Me han preguntado si hay una moral pública y yo dije sí, es el cumplimiento de le ley.

También se sostenía que la corrupción era inevitable.

Lo que fallan son las instituciones. Un profesor mío decía que el ser humano no tiene vocación de héroe. Si las instituciones le facilitan la vida con un comportamiento que evada la legalidad, pues como no son héroes se adaptarán a esa ilegalidad. Ahora, si las instituciones cobran caro la ilegalidad, como no son héroes el incumplimiento de las leyes será excepcional. Esa es la importancia de las instituciones.

¿Qué es lo que hace posible este terrorismo que golpea al mundo?

Primero digamos que América Latina está en una situación de privilegio. Aquí la convivencia entre las diversas identidades religiosas es infinitamente más fácil. Es una bendición de convivencia que ojalá se sepa utilizar. Sobre el terrorismo, veo el error que se cometió en Irak, el que destruyó a Libia, sin preguntarse “y después qué”. Ahora tenemos un montón de grupos amenazando. Y hay un millón 700 mil refugiados en Líbano. Hacemos discursos que no se basan en la razón, sino en facilismos.

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