Familiares de indocumentados piden a Obama detener deportaciones

"Dejen de separar a las familias", reclamaban en pancartas el grupo, que exige al presidente estadunidense detener las deportaciones, que suben a cifras récord durante su gobierno.

Washington

Activistas y familiares de inmigrantes indocumentados se agolparon hoy frente a la Casa Blanca para exigir al presidente Barack Obama detener las deportaciones, que suben a cifras récord durante su gobierno. "Dejen de separar a las familias", reclamaban en pancartas unas sesenta personas, en su mayoría mujeres y algunos niños.

"Mis sueños están destruidos", dijo Sandra López, una mexicana en proceso de ser devuelta a su país y dejar atrás un esposo y dos hijos ciudadanos estadunidenses. A los deportados los tratan "como criminales", afirmó. Las hermanas adolescentes Milka y Mijany González pidieron entre lágrimas por el regreso de su padre, deportado poco antes de las fiestas de fin de año.

Julien Ross, un activista pro inmigrantes de Colorado (oeste) denunció que las deportaciones "son vergonzosas, están fuera de control y deben detenerse ya". Los activistas han incrementado últimamente los llamados al cese de las deportaciones a medida que continúa el estancamiento de una prometida reforma migratoria en el Congreso.

Obama respaldó un proyecto aprobado en el Senado que incluía una vía a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados, y que la oposición republicana bloquea en la Cámara de Representantes, pero es criticado por seguir deportando a quienes entraron ilegalmente al país. Desde que llegó al poder en 2009, más de dos millones de indocumentados han sido deportados -unos 1,100 al día-, un número mayor que en los gobiernos anteriores, según activistas.

Sin embargo, Obama asegura que no tiene el poder para cesar las deportaciones en masa de inmigrantes ilegales, y resalta que su gobierno se enfoca en los que tienen antecedentes criminales. La semana pasada afirmó que él es "el Campeón en Jefe de una Amplia Reforma Migratoria", respondiendo a un grupo de activistas por los derechos de los inmigrantes que lo calificó como "Deportador en Jefe".

Pero eso no parecía convencer a los manifestantes que viajaron desde 20 estados hasta la capital estadunidense para recibir entrenamiento como activistas y presionar a los políticos. "Ni uno más", le gritaban a Obama. "Cada una de estas familias está en peligro de quedar rota o ya ha perdido un padre, un hijo o una hija por las deportaciones. Estamos cansados", dijo Ángela Salas, de Chirla, una coalición de derechos humanos de Los Angeles.

El grupo intentó sin éxito reunirse el martes con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y hoy tenían previsto encuentros con otros diputados. Cuando se retiraban del parque frente de la Casa Blanca anunciaron: "regresaremos".