Yihadismo y la (des)unión europea

Los ataques en Bruselas sacan a la luz pública lo que es un secreto a voces entre funcionarios europeos: la falta de una agencia de inteligencia común para combatir al terrorismo.
Policías belgas revisaron ayer bolsos y bultos en Bruselas.
Policías belgas revisaron ayer bolsos y bultos en Bruselas. (Christian Hartmann/Reuters)

Bruselas

Los atentados de Bruselas confirmaron algo de lo que desde hace mucho tiempo se decía y que los políticos de la Unión Europea (UE) aceptaban en distancia corta pero lo negaban públicamente: La información sobre terrorismo que compartían era prácticamente nula y en las reuniones se hablaba únicamente de lo más elemental.

“Me temo que a veces no hay voluntad política o coordinación suficiente. Hay una falta de confianza. El centro antiterrorista de Europol es una realidad, ahora los Estados miembros tiene que compartir datos”, declaró el comisario de Interior europeo, Dimitri Avran.

Aquí todos se preguntan, por ejemplo, ¿cómo es posible que Salah Abdeslam (uno de los que participó en los atentados de París) haya vivido cuatro meses en Bélgica libremente tras los ataques en la capital francesa? ¿Por qué uno de los suicidas del metro de Bruselas tenía libertad de acción si Turquía lo había expulsados dos veces informando de su perfil yihadista? ¿Cómo es posible que delincuentes con antecedentes conocidos por la policía hayan podido perpetrar un atentado que le costó la vida a 31 personas?

En noviembre de 2013, la entonces vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Justicia, Viviane Reding, declaró en una entrevista al diario griego Naftemporikien que “la UE necesita crear una Agencia Europea de Inteligencia para 2020, la cual reforzaría las relaciones entre los servicios de inteligencia de los Estados miembros”.

Sin embargo, muy poco se ha avanzado en ese sentido hasta ahora. Bruselas cuenta desde 1999 con el Centro de Análisis de Inteligencia (Intcen), que ha ido adoptando distintas estructuras de organización y funciones, pero que no ha llegado a convertirse en una agencia de espionaje eficiente para el intercambio de información confidencial de los veintiocho países integrantes de la UE.

De acuerdo a los expertos de la lucha antiterrorista, la falta de una agencia de inteligencia común, una especie de CIA europea, constituye el talón de Aquiles de la UE en materia de seguridad.

Ante los ataques del pasado martes en el aeropuerto y una estación del metro en Bruselas, la carencia de una CIA europea ha cobrado especial transcendencia por que las investigaciones apuntan a que los autores de los atentados en suelo belga estaban relacionados con la célula que llevó a cabo los ataques de París el pasado noviembre.

De hecho, los ataques se produjeron cuatro días después de la captura en el cercano barrio de Molenbeek de Salah Abdeslam. La inteligencia belga, en teoría en contacto con la francesa y con la de otros países europeos, no pudo impedir que los yihadistas volvieran a sembrar el terror en el corazón del viejo continente.

Las críticas son contundentes hacia la policía y servicios de inteligencia belgas; en este país hay únicamente 600 agentes dedicados a la lucha antiterrorista a los que, según la UE, les falta “mucha preparación”.

El atentado de enero de 2015 contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo por terroristas vinculados a Al Qaeda en la Península Arábiga, elevó la presión sobre la necesidad de avanzar hacia la inteligencia común y la Comisión Europea se vio obligada a reconocer que no tenía planes de lanzar una CIA europea en toda la UE a pesar de los esfuerzos anteriores para poner una propuesta sobre la mesa.

Voces destacadas como las del primer ministro italiano, Matteo Renzi, respaldaron la idea de conformar un espionaje comunitario eficiente. Sin embargo, hay Estados miembros que se niegan a dar pasos en este sentido, ya que su estrategia es mantener las cuestiones de seguridad nacional bien alejadas del dominio de la UE. El debate se reabre ahora, después de otros 31 muertos.

Los eurodiputados españoles Ramón Jáuregui (Partido Socialista Obrero Español), Pablo Zalba (Partido Popular) y Maite Pagazaurtundúa (Unión Progreso y Democracia –UPyD-) coincidieron en que, para fortalecer la seguridad en el continente, hay que crear un cuerpo de policía europea que coordine la información de los servicios de inteligencia de Los Veintiocho.

Jáuregui consideró que, además, hay que hacer un pacto con la comunidad musulmana para deslegitimar al yihadismo y cambiar la forma de hacer política internacional.

“Tan importante es la seguridad como la prevención, trabajar con antropólogos y psicólogos que hablen con la comunidad musulmana”, señaló Pagazaurtundúa. El eurodiputado popular Zalba incidió en la necesidad de actuar desde la unidad.

Los eurodiputados también hicieron hincapié en la idea de que los países no pueden tomar medidas y decisiones de manera individual. “No hay otra manera de hacer Europa que renunciando a las soberanías, Europa es una superación de los nacionalismos”, recordó Jáuregui. Argumento que la eurodiputada de UPyD respaldó: “Los nacionalismos son miedos que hay que superar”.

También compartieron opinión con respecto a la mejor forma de erradicar el terrorismo yihadista: ejercer un control bancario y de los recursos naturales de la zona donde opera el Estado Islámico.

Mientras tanto, el ciudadano de a pie se dice harto de reuniones prácticamente diarias en el seno de la UE que –se quejan- “no sirven” para nada porque demuestran que a la hora de los hechos, los políticos de los Veintiocho lo único que hacen es culparse entre ellos por falta de una política común contra el terrorismo.