¿Quiénes son los franceses que votarán por Le Pen?

Desempleados y convencidos de que los partidos tradicionales los han abandonado, hombres y mujeres de todas las edades están dispuestos a apoyar al ultranacionalismo.
Marine Le Pen, favorita para la primera vuelta electoral de este domingo.
Marine Le Pen, favorita para la primera vuelta electoral de este domingo. (Robert Pratta/Reuters)

París

La líder de extrema derecha, Marine Le Pen, encabeza las encuestas de intención de voto para la primera vuelta de las elecciones presidenciales que celebra Francia el domingo próximo.

La presidenta del Frente Nacional (FN) se ha posicionado a lo largo de la campaña como la protectora de los intereses de Francia, prometiendo que si gana sacará al país de la Unión Europea (UE), frenará la inmigración y despojará de la nacionalidad a los binacionales condenados por “terrorismo”.

Aunque según todos los sondeos Le Pen perdería en la segunda vuelta del 7 de mayo por la concentración de votos en rechazo a la extrema derecha, su vertiginoso ascenso en las encuestas en relación a las anteriores elecciones, en 2012, ha despertado preocupación sobre el futuro de Francia y de la UE.

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Voces de ciudadanos comunes dan cuenta de su inclinación por Le Pen:

“No soy racista, pero cuando veo que nuestros padres trabajan sin contar las horas y no les alcanza el dinero, mientras que árabes desempleados se pasean por las calles con iPhones pienso que no queremos estar por encima de los demás, solo queremos equidad”, explica Yoan Jenais, 19 años, vendedor de ropa en un mercado en la ciudad de Saint-Raphael (sur).

Daniele Pubert, una empleada doméstica jubilada de 65 años de La Roche-sur-Yon (oeste), votará por la aspirante ultraderechista porque quiere “un cambio”. “Nosotros, los franceses, ya no somos prioritarios en este país”, opina.

“Marine es lo mejor para Francia actualmente”, estima Steve, 31 años, padre de tres hijos, oriundo de la ciudad de Grans (sur). “Es la única candidata que piensa más en los franceses que en los extranjeros”, agrega este hombre sin diplomas, empleado de una fábrica de alimentos. Roger, un profesor jubilado de matemáticas de 70 años, teme que “con la inmigración y la islamización”, Francia “pierda su identidad”.

Detrás del discurso racista y antiislam de algunos votantes de Le Pen se esconde a menudo un sentimiento de abandono, explica Christele Marchand-Lagier, especialista en el FN de la Universidad de Avignon (sureste).

Tras los atentados yihadistas que desde enero de 2015 han dejado 238 muertos en Francia, la inseguridad y la lucha contra el terrorismo figuran entre las principales preocupaciones de los franceses. Este contexto ha favorecido el auge de la extrema derecha, que ha hecho de la seguridad una de sus prioridades. “Conmigo (en el poder) no habrían existido los terroristas migrantes del Bataclan y del Estadio de Francia”, dijo Le Pen, en alusión a dos de los blancos de los ataques yihadistas de 2015.

“El atentado hizo que me decidiera”, explica André, de Niza. Este hombre de 48 años votará por Le Pen por primera vez, como otros habitantes de esta ciudad mediterránea, duramente golpeada por un ataque en julio de 2016, que provocó 86 muertos.

“Como mucha gente de aquí, yo era de izquierda pero me cambié de campo y no me da vergüenza decirlo. Fuimos traicionados, robados. Este alcalde cumple con sus promesas”, estima Elisabeth Develter, ex empleada de supermercado, ahora jubilada, del antiguo bastión socialista minero de Hénin-Beaumont, dirigido actualmente por un alcalde del FN.

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Alain, de 56 años, ex vendedor de coches que recibe una pensión por invalidez desde hace cinco años, votará por la extrema derecha por sus “ideas nuevas”. “Estamos hartos de las mentiras de la izquierda y la derecha, nos hacen promesas desde hace años y no cumplen con ninguna, nuestra esperanza ahora es Marine”, afirma.

“Marine es la única que no hemos intentado”, explica Michel Cadour, de 58 años, conductor de camiones.

La tasa de desempleo en Francia se ha mantenido alrededor del 10 por ciento en los últimos años, a pesar de las promeses de los últimos presidentes para impulsar el crecimiento.

Marine Le Pen afirma hablar en nombre de los “franceses olvidados”, sin empleo o que viven en la precariedad.

“Voté por (Nicolas) Sarkozy y no vi ningún cambio. Voté por (François) Hollande y no vi ningún cambio. Así que esta vez voy a votar por Le Pen, veremos qué hace”, cuenta Pasa Ertugrul, 29 años, del pueblo de Brousseval (este).

“Aquí todas las fábricas están cerrando. ¿Dónde está el crecimiento de Francia? Y si es racista o no, ese es su problema”.