Los narcos de Colombia que temían a la extradición

Los Extraditables, grupo formado por líderes de cárteles contrarios, iniciaron una violenta batalla para evitar las extradiciones, la cual terminó cuando Pablo Escobar se entregó a las autoridades.
Pablo Escobar (i), su mujer Victoria Eugenia Henau (d) y su hijo, Pablo Escobar
Pablo Escobar (i), su mujer Victoria Eugenia Henau (d) y su hijo, Pablo Escobar (AFP)

Ciudad de México

Si a algo le temen los capos es a la extradición. Eso llevó a Pablo Escobar, uno de los narcotraficantes más temidos en Colombia, a liderar un grupo formado por los líderes de diferentes cárteles que se hacían llamar Los Extraditables, quienes entre 1986 y 1991 hicieron explotar coches bomba, mataron magistrados y secuestraron periodistas para impedir la extradición de criminales a Estados Unidos.

La historia empezó con el primer comunicado de los muchos que la organización mandó a los medios de comunicación en Colombia y que apareció el 6 de noviembre de 1986. En el documento se pedía que se detuviera la extradición de colombianos, era firmado por Los Extraditables y tenía la leyenda: "preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos", según información publicada por el diario colombiano El Tiempo.

Los Extraditables, que incluían a 12 líderes del narcotráfico pedidos por el gobierno estadunidense por medio de la extradición, temían enfrentar la ley estadunidense que estipulaba penas más severas contra los delitos de narcotráfico que las de su país, donde algunos enfrentaron sentencias y fueron liberados.

Pablo Escobar, líder del cártel de Medellín, encabezaba a Los Extraditables. Del Cártel de Medellín estaba: Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, y los hermanos Ochoa; del Cártel de Cali, los hermanos Rodríguez Orejuela. También formaban parte de este grupo paramilitares y miembros de la guerrilla colombiana.

Una ola de asesinatos a magistrados, jueces, y policías, secuestros de periodistas y atentados con bombas, que el grupo de Los Extraditables se atribuían en comunicados, azotó Colombia. De 1986 a 1989, el grupo revindicó el asesinato al director del diario colombiano "El Espectador", Guillermo Cano; del dirigente de la organización política Unión Patriótica, Jaime Pardo Leal, y un atentado contra el ex-ministro de justicia colombiano, Enrique Parejo.

También se atribuyó los secuestros de los periodistas Francisco Santos, jefe de redacción del diario El Tiempo, y Maruja Pachón, directora de Focine, así como los asesinatos de Diana Turbal, directora de la revista Hoy por Hoy e hija del ex presidente Julio César Turbay, y la reportera Marina Montoya, hermana de Germán Montoya, ex secretario general de la Presidencia de Colombia.

Medellín fue una de las principales zonas de conflicto entre Los Extraditables y el gobierno de Colombia. En el peor momento de la confrontación, en septiembre de 1989, explotaron al menos 13 bombas en esa ciudad. En Cartagena, la explosión de un bomba en el Hotel Hilton mató a dos médicos, y en el municipio de Bucaramanga un coche-bomba explotó frente a las instalaciones del diario Vanguardia Liberal.

La guerra entre Los Extraditables y el gobierno de Colombia se recrudeció con el asesinato de Luis Carlos Galán, candidato a la presidencia que fue sustituido por César Gavira. En respuesta, las autoridades colombianas realizaron un operativo para detener a Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, jefe militar del cártel de Medellín e integrante de Los Extraditables, quien murió durante el enfrentamiento.

Luego de muertes, secuestros y amenazas provocadas por Los Extraditables, en octubre de 1990, la Suprema Corte de Justicia de Colombia aprobó la modificación al decreto 2047 constitucional, enviada por el presidente Gaviria, para que narcotraficantes, paramilitares y delincuentes pudieran elegir voluntariamente la extradición o ser juzgados en ese país cuando comparecieran ante jueces, confesaran sus delitos y denunciaran los bienes obtenidos por la actividad criminal.

El 23 de noviembre, Los Extraditables enviaron en un comunicado la propuesta de entregarse colectivamente, suspender acciones militares y terminar con el tráfico de cocaína "siempre que el Gobierno garantice la no extradición".

El 9 de diciembre de 1990 los ciudadanos votaron a favor de la conformación de una Asamblea Nacional Constituyente para la redacción de una nueva Constitución.

A principios de 1991, tres de Los Extraditables y líderes del Cártel de Medellín, Fabio, Jorge Luis y Juan David Ochoa, se entregaron voluntariamente y fueron recluidos en la cárcel de Itagüí.

El 19 de junio de 1991, la Asamblea Nacional Constituyente votó a favor de la prohibición de la extradición de colombianos. Ese día, el capo Pablo Escobar Gavira se entregó a las autoridades del gobierno de Colombia y fue trasladado a la cárcel conocida como La Catedral, en el municipio de Envigado, ubicado a 10 kilómetros al sur de Medellín.