Presidente de Bolivia indulta a 2 mil 700 presos

Los reos sin sentencia tendrán la amnistía, mientras que los sentenciados se beneficiarán del indulto; no podrán favorecerse los reincidentes ni sentenciados por terrorismo, asesinato y violación.
El decreto fue leído por el propio mandatario, Evo Morales.
El decreto fue leído por el propio mandatario, Evo Morales. (AP)

La Paz

Un 15 por ciento del total de los presos en Bolivia podría dejar las cárceles y acogerse a un indulto y una amnistía aprobados por el presidente Evo Morales, tres semanas después de un violento allanamiento a una de las peores prisiones del país que derivó en la muerte de siete internos.

En total unos 2 mil 700 detenidos sin sentencia podrán acceder a la amnistía mientras que los sentenciados se beneficiarán del indulto, según el decreto leído por el propio mandatario y remitido a la Asamblea Legislativa para su ratificación.

No podrán beneficiarse los reincidentes ni los sentenciados por terrorismo, asesinato y violación. Sí podrán hacerlo aquellos cuyo delito tenga una pena de prisión menor a cinco años, los discapacitados, las embarazadas, las madres con hijos menores de seis años y los reos mayores de 65 años, entre otros.

El 70 por ciento de los 17 mil 946 internos no tienen sentencia, según la cifra proporcionada por Morales, quien en sus 12 años de gobierno aprobó cinco indultos y amnistías que beneficiaron a 5 mil 789 privados de la libertad.

Con un hacinamiento del 290 por ciento Bolivia ocupa el cuarto lugar en el continente después de Haití, El Salvador y Venezuela con las cárceles más hacinadas, según el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios de la universidad británica de Essex.

La situación de la justicia y de las prisiones se deterioró debido a la falta de independencia de la justicia, la demora en los procesos judiciales y la corrupción, según diversos estudios en el país.

En marzo siete reos murieron en Palmasola, la mayor cárcel de Bolivia, cuando la policía allanó la prisión para tomar el control y decomisar armas.

En Bolivia la policía tiene el control externo de las cárceles pero internamente están gobernadas por grupos ilegales que imponen sus reglas y que suelen protagonizar sangrientas disputas.



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