Europa ve con temor la era Trump

El triunfo electoral del republicano y sus primeros pasos en la Casa Blanca han provocado que la UE se replantee la idea de aumentar la cooperación entre sus miembros.
La jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, ha sido criticada por el nuevo presidente estadunidense.
La jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, ha sido criticada por el nuevo presidente estadunidense. (Axel Schmidt/Reuters)

Bruselas/Berlín

Europa no puede contar con él: el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cree que Bélgica es una ciudad, que la OTAN es obsoleta y que la Unión Europea (UE) es solo “un medio para cumplir los objetivos de Alemania”. Y también cree que la mandataria alemana, Angela Merkel, cometió un “error catastrófico” con su abierta política de refugiados.

Fueron más que meros deslices verbales que evidencian el decisivo momento en que se encuentra Europa: su antigua potencia protectora, EU, va a centrarse a partir de ahora en sí misma, si se atiende al lema de Trump “America first” (“Estados Unidos primero”), lo que aumenta la presión sobre los gobiernos europeos para aumentar su unión.

Una cooperación que será necesaria especialmente en cuestiones de política exterior y de seguridad, después de que Trump dejara entrever su intención de reducir considerablemente los compromisos internacionales de EU.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, advierte la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, dirigiéndose a Washington. El país está especialmente preocupado por su seguridad debido a la actuación de Rusia en Ucrania. Y si EU reduce sus compromisos, Europa del este podría ser uno de los primeros perjudicados.

Asumir más responsabilidad era una máxima que ya se había extendido por Europa antes de la victoria de Trump. La UE y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) se esfuerzan por aumentar su cooperación para aprovechar mejor los recursos cada vez más escasos. En diciembre, los dos bloques acordaron un programa de 42 puntos que contempla una mayor cooperación en misiones marítimas, en seguridad frente a ciberataques o en investigación armamentística.

Sin embargo, apostar solamente por la OTAN sería “insostenible”, advierte el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier. La UE debe desarrollar nuevas visiones de futuro para adaptarse a los nuevos tiempos, antes de la cumbre extraordinaria que tendrá lugar a finales de marzo en Roma para celebrar el 60 aniversario de la creación del bloque.

Pero hace tiempo que la política de seguridad no es el único tema del que debe ocuparse la Unión. Desde que los británicos optaran por el brexit, la UE trata de iniciar un nuevo camino pragmático de reformas.

En una cumbre extraordinaria en Bratislava (Eslovaquia) se aprobó un plan de acción que continúa vigente y que contempla una mejor protección de las fronteras exteriores del bloque, la aplicación del pacto migratorio con Turquía y el establecimiento de una guardia fronteriza y costera comunitaria.

Además, es necesario mejorar el intercambio de información en la lucha contra el terrorismo. En otro apartado, los 27 países prometieron crear más empleo, sobre todo para los jóvenes.

No obstante, no se deben olvidar los riesgos. Los rescates al euro y a la banca, así como la crisis de los refugiados, han costado mucha energía política en los últimos años. Y este año se avecinan importantes elecciones en Francia, Holanda y Alemania.

Además, en el caso de que Trump decidiera relajar las sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania, la unidad entre los países de la UE podría echarse a perder rápidamente.

A ello se suman las tendencias autoritarias cada vez más fuertes en países como Polonia o Bulgaria, donde Trump despierta simpatías. Y las actuaciones de los gobiernos podrían ser vigilados más de cerca durante meses por miedo a los populismos y a los escépticos de Europa.

El secretario general del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), Sigmar Gabriel, no es el único al que la retórica de Trump le recuerda a los conservadores y reaccionarios de los años veintes del siglo pasado. “Realmente piensa lo que dice y creo que debemos prepararnos”, dijo.

Muchos en Europa abogan por apaciguar los ánimos, al fin y al cabo aún no ha pasado nada. Precisamente la primera ministra británica, Theresa May, que guiará a su país en su salida de la UE, rompió una lanza a favor del continente en una entrevista para el diario Financial Times publicada el pasado sábado: “Confío en que Estados Unidos reconozca la importancia de la cooperación con la que nosotros en Europa garantizamos nuestra defensa y nuestra seguridad colectiva”, dijo.

Pero lo cierto es que la extrema derecha europea se ve también reforzada por la llegada de Trump a la Casa Blanca, como quedó de manifiesto en el encuentro de populistas europeos en Coblenza, Alemania. “Frauke en lugar de Angela”, gritó allí el populista holandés Geert Wilders en referencia a la líder del partido Alternativa para Alemania (AfD), Frauke Perry, a quien quiere ver ya gobernando en Berlín.

Aun cuando pueda parecer absurdo o incluso gracioso, no hay que olvidar que hace un año la candidatura de Trump también parecía abocada al fracaso.