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Jueves , 18.10.2018 / 07:18 Hoy

España llora por “Pescaíto”

Tras la búsqueda con intensa atención en redes, el cuerpo del niño de ocho años Gabriel Cruz fue hallado en el auto de la novia de su padre, quien confesó el crimen.

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El caso del niño Gabriel Cruz Ramírez, de ocho años, ha sido uno de los más mediáticos que se recuerden en España y ha terminado en lo peor. Un caso que se catapultó en las redes sociales y que aprovecharon para sacar tajada programas de nota roja.

La Guardia Civil finalmente encontró el cadáver del menor en el maletero del coche de la novia del padre, Ana Julia Quezada, dominicana de 43 años que en ese momento transportaba el cuerpo.

Esta mujer, horas antes, en un interrogatorio con la policía, había asegurado que no sabía nada, aunque ella fue la que la semana pasada encontró y dio a los agentes una camiseta del niño en plena búsqueda tanto de las autoridades como de los habitantes de Níjar, un pequeño pueblo de Almería en Andalucía, una de las comunidades autónomas más pobres de España.

Sin embargo, la mujer no pudo ante la presión y en su primer interrogatorio formal con la policía ayer, confesó que golpeó a Gabriel durante una discusión y posteriormente lo asfixió. Aseguró que actuó sola.

El 27 de febrero el niño salió como todos los días a jugar con su prima y se lo dijo a su abuela que lo único que le pidió fue que llegara pronto para merendar. Pero el pequeño Pescaíto, como todos le llamaban, jamás volvió.

Hijo de padres divorciados, el niño pasaba en la vivienda de su abuela paterna muchos fines de semana y también las vacaciones de verano. Era un niño juguetón, como todos, y adoraba a los peces, quería dedicarse profesionalmente a estudiarlos y de ahí el apodo que le hizo popular en su pueblo andaluz.

Sin saber cómo actuar, los padres de Gabriel pegaron fotos del niño por todo el pueblo y lo comunicaron en las redes sociales, un par de días después el caso se mediatizó gracias a Facebook y Twitter. Pero también se convirtieron en armas de doble filo porque surgieron las falsas alarmas que confundían a diario a los padres del menor.

En el lugar de la desaparición se montó un Puesto de Mando Avanzado para coordinar la labor de búsqueda en la que, a lo largo de estos doce días, han participado efectivos de la guardia civil, 112 emergencias, protección civil, bomberos, policía local y unos 800 voluntarios.

El día tres, durante la búsqueda del niño, Ana Julia encontró una camiseta de Gabriel con su ADN, a partir de ese momento se convirtió en la principal sospechosa. La guardia civil cree que el cuerpo del niño estuvo sepultado en unos terrenos de sus abuelos paternos y que evidentemente lo hizo Quezada.

La mujer, según fuentes de la investigación, actuó por “celos”. “Gabriel le molestaba. Era un obstáculo en su relación con Ángel, el padre del menor, porque era lo que unía al hombre con Patricia, su ex pareja y madre del niño”.

La madre dijo que desde un principio sospechó de Ana Julia. El sábado, la policía, a punto de resolver el caso, decidió ponerle una trampa. Filtraron que las cámaras de seguridad de un hotel habían captado la matrícula de un coche la tarde que el niño desapareció.

Al ver que el cerco se estrechaba, la mujer decidió esa mañana sacar el cuerpo del menor del sitio en el que lo tenía oculto y las dudas para los agentes terminaron. Tenían todo claro.

La habían seguido, fotografiando a cada momento, incluso cuando metía el cuerpo del niño en el maletero de su coche. La policía fue la sombra de la mujer desde el momento en que entregó la camiseta con el ADN del niño. Ella no se lo imaginaba porque seguía dando entrevistas telefónicas en prácticamente todas las cadenas de televisión, con una sangre fría que sorprendió incluso a los agentes.

Es más, segundos antes de su detención se interceptó una conversación con un reportero al que le dijo: “Después hablamos que tengo aquí a la guardia civil y si me ven hablando por el móvil me van a multar”.

Por órdenes del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, los servicios forenses realizaron la autopsia de una forma extraordinaria. Ésta confirmó que Gabriel murió estrangulado el mismo día de su desaparición.

La mujer está en la cárcel y será juzgada. Le podrían castigar con hasta 25 años de prisión, algo que a la sociedad española le parece poco.

El gobernante y conservador Partido Popular ha aprovechado el momento para pedir a los partidos políticos que han respaldado la derogación de la prisión permanente revisable que “reflexionen” ante el debate que el jueves acogerá el Congreso sobre este asunto, para que se mantenga esta figura prevista en el Código Penal y que “caiga con toda la fuerza con la que tiene que caer”.

Además, el gobierno español también ha reabierto el caso de la muerte de la hija de cinco años de Ana Julia Quezada, que falleció supuestamente por una caída accidental en 1996 en la provincia de Burgos.

Todos aquí siguen llorado la muerte del Pescaíto, el primero en dar el pésame fue el presidente Mariano Rajoy, enseguida lo hizo prácticamente toda la clase política, escritores, artistas, deportistas, todos…mientras la madre de Gabriel pedía “que no se extienda la rabia” tras la detención de la asesina confesa.

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