Se entregan directivos acusados por incendio con 112 muertos en Bangladesh

Delwar Hossain y su esposa, Mahmuda Akter, se presentaron hoy ante el tribunal de Dacca que había ordenado su busca y captura, donde tres horas después el juez Tajul Islam rechazó su petición de ...

Nueva Delhi

El director y la presidenta de la fábrica textil Tazreen, que se incendió en 2012 en Bangladesh causando 112 víctimas mortales, se entregaron hoy a la Justicia tras permanecer fugitivos casi dos meses, informaron los medios locales.

Delwar Hossain y su esposa, Mahmuda Akter, se presentaron esta mañana (hora local) ante el tribunal de Dacca que había ordenado su busca y captura, donde tres horas después el juez Tajul Islam rechazó su petición de libertad bajo fianza y los envió a prisión.

Hossain y Akter son dos de los trece acusados -entre los que figuran también gerentes de la fábrica y varios guardias- que el pasado 22 de diciembre fueron acusados por el incendio de Tazreen, que provocó unos 200 heridos, además del centenar de muertos.

Según la versión oficial, el edificio que albergaba la factoría textil no contaba con salidas de emergencia y en momento del siniestro las puertas estaban bloqueadas desde fuera, por lo que los trabajadores, en su mayoría mujeres, no pudieron escapar.

De los 13 acusados, solo el jefe de seguridad se hallaba en prisión, mientras que seis se encuentran en libertad bajo fianza y otros cuatro permanecen fugitivos.

Los acusados se enfrentan a los cargos de homicidio involuntario y muerte causada por negligencia, por lo que podrían ser condenados a cadena perpetua por el primero y a cinco años de prisión por el segundo.

La factoría incendiada producía ropa para la cadena estadounidense Walmart, entre otras firmas internacionales.

Cuando se produjo el incendio, se trató del peor siniestro del sector que se registraba en Bangladesh, donde la fabricación de ropa es un motor fundamental de la economía del país.

La dimensión de la tragedia quedó superada, no obstante, cinco meses después, cuando el pasado abril se produjo el derrumbe de un edificio con varios talleres textiles y en el que murieron cerca de 1.200 personas en el barrio de Savar, en las afueras de Dacca.

En este segundo inmueble también se producía ropa para empresas internacionales como Benetton, El Corte Inglés, Mango o Primark.

El fenómeno de concienciación que provocó en todo el mundo el siniestro de Savar ha inducido a la adopción desde entonces de varias medidas para mejorar en alguna medida las condiciones de trabajo en el sector textil de Bangladesh.

A mediados de julio, el Parlamento bangladeshí aprobó una enmienda que permite que los trabajadores puedan sindicarse libremente, y exige el pago de indemnizaciones de entre 15 y 45 días de sueldo por despido, fallecimiento o accidente laboral.

También se pactaron convenios de seguridad para prevenir los siniestros y un aumento del sueldo de los trabajadores del sector.