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Domingo , 22.07.2018 / 11:25 Hoy

Enfoque: Unir fuerzas internas y ganar la calle: los retos del chavismo y oposición

La estrategia opositora para anticipar la salida de Nicolás Maduro que busca ganar el pulso en las calles al régimen con una gran movilización popular tiene su primera prueba este sábado.

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María Isabel Sánchez

La ofensiva de la oposición venezolana para intentar sacar del poder a Nicolás Maduro desafía tanto al gobierno como a sus adversarios a superar divisiones internas y ganar el pulso en las calles, con una población ocupada en resolver sus angustias cotidianas.

"Vamos con todo", reza el lema que la oposición comenzó a promocionar en redes sociales y en su discurso. "Aquí no se rinde nadie", dice el del chavismo. La guerra está declarada.

La coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) develó el lunes sus cartas para anticipar la salida de Maduro este año: un referendo revocatorio, una enmienda constitucional y una movilización popular que exija la renuncia.

Pero Maduro, el heredero político del fallecido Hugo Chávez elegido para un periodo de seis años, asegura que no va a renunciar y promete enfrentar a la oposición en cada frente que ahora se ha abierto.

Analistas políticos aseguran que la estrategia a tres bandas de la oposición reta no sólo al chavismo, sino también a la misma MUD que la impulsa, pues reveló diferencias internas que no logró superar para conciliar una sola propuesta.

TSJ, caprilistas y leopoldistas

La MUD lanzó su hoja de ruta dos meses después de asumir el control del Congreso por primera vez en 17 años de hegemonía chavista, pero para concretarla tendrá que sortear posibles recursos que interponga el oficialismo contra la enmienda y el revocatorio en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), al que acusa de servir al gobierno.

"Su principal reto es vencer los obstáculos institucionales que cada vía va a tener que enfrentar. La Asamblea está aislada institucionalmente, no va a ser fácil", afirmó a la AFP el analista Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.

El politólogo Ricardo Sucre y el experto en mercadeo político Eugenio Martínez señalaron que con una estrategia múltiple la oposición pretende tener un margen de acción en caso de que una opción se empantane en el TSJ, pero advirtieron del riesgo de la dispersión de fuerzas en tres vías que requieren de grandes esfuerzos de organización.

"La oposición trata de tener muchos salvavidas políticos, pero se nota que hay diferencias importantes, que no fue posible conciliar un solo mecanismo", agregó Martínez.

Sucre precisó que la MUD debe superar la división entre su ala moderada encabezada por el ex candidato presidencial Henrique Capriles y el ala radical liderada por Leopoldo López, quien purga una condena de casi catorce años acusado de llamar a la violencia en las protestas que en 2014 exigieron la salida de Maduro, con saldo de 43 muertos.

"Hay desacuerdo entre 'caprilistas', favorables al revocatorio, y 'leopoldistas', inclinados por la enmienda. Para no ahondar más fricción interna se adoptó una estrategia a tres bandas", ilustró Sucre, de la Universidad Central de Venezuela.

¿Abrir o no la válvula política?

El gobierno insiste en proclamar la unidad, junto con los militares, pero según los analistas el chavismo está confrontado a cohesionar fuerzas, en medio de la presión que le impone la oposición y el malestar popular por la crisis económica.

"En el chavismo debe haber una discusión sobre permitir o no el cambio político (...) Cómo mantener la viabilidad política implica que los más moderados se pongan de acuerdo con los radicales. Si no abres la válvula política, puede explotar", comentó Alarcón.

El analista Gonzalo Gómez, del movimiento Marea Socialista pero crítico del gobierno, dice no ver "una posición única y monolítica" dentro del chavismo. "Hay mucha discusión y contradicciones", apuntó.

"El chavismo tiene demasiados grupos tratando de buscarle soluciones a los problemas internos, lo cual explica en parte la paralización", apuntó Martínez. Respondiendo al desafío que le lanzó la oposición, Maduro dijo sentirse firme en su silla. "Yo estoy aquí bien plantado, ¿oyeron?", subrayó en un acto público.

"Yo veo más proclive al gobierno a aceptar el reto de un referendo. Lo positivo de todo esto es que la oposición ya puso sus cartas sobre la mesa y el conflicto toma un canal institucional, legal, no de hecho", opinó Sucre.

El termómetro de la calle

En este panorama, tanto el gobierno como la oposición deben de hacer frente a una población que dio un voto castigo a Maduro en las elecciones parlamentarias de diciembre cansados de las penurias económicas.

Venezuela, con las mayores reservas petroleras del planeta, tiene la inflación más alta del mundo -180.9% en 2015- y una escasez de alimentos y medicinas que angustia y hastía a la gente.

"El día a día no se va a resolver con la propuesta de revocatorio ni con la de enmienda, los tiempos políticos parecen ir mucho más lentos que la crisis, puede generar una desconexión entre lo que la gente pide y los liderazgos políticos ofrecen", apuntó Martínez. La primera pulseada en las calles empieza el sábado con movilizaciones de ambos bandos.

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