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Jueves , 19.07.2018 / 20:17 Hoy

Enfoque: Un año después, los yihadistas resisten en Mosul

La primera ciudad de Irak que cayó en manos de los yihadistas es ahora el gran objetivo de la contraofensiva del ejército, pero tras la toma de Ramadi por el EI, sus habitantes ven más lejana su liberación.

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Jean Marc Mojon

La reciente conquista de Ramadi por el grupo Estado Islámico aleja todavía más a los ojos de Abu Yaser la perspectiva de una liberación de Mosul, su ciudad y la primera de Irak que cayó en manos de los yihadistas hace un año.

La recuperación de Mosul, capital de la provincia de Nínive, se presenta como el objetivo prioritario en la contraofensiva antiyihadista en curso en Irak. Pero los habitantes de la gran metrópolis del norte del país temen que ese momento no llegue jamás. "Nos quedamos estupefactos al saber que el EI había conquistado Ramadi", cuenta Abu Yaser, que prefirió no decir su nombre completo.

La caída de Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, acabó con las esperanzas creadas a partir de la reconquista de Tikrit a finales de marzo. En aquel momento, el gobierno prometió una operación para liberar Al Anbar (oeste), aunque han sido los yihadistas quienes se han visto reforzados en esta región próxima a Siria.

"Pensábamos que eso sería imposible pues se suponía que el gobierno y las tribus de Ramadi iban a trabajar juntos", explica Yaser, comerciante de 44 años, que duda de que exista una "verdadera voluntad política" de liberar Mosul.

Ofensiva aplazada

La ofensiva sobre Mosul se ha anunciado varias veces desde la caída de la ciudad el 10 de junio. En principio, iba a iniciarse a finales del año pasado, luego, entre abril y mayo y, al final, fue pospuesta para finales de 2015.

La ofensiva "será aplazada indefinidamente", considera Ayham Kamel, director para Oriente Medio y el Norte de África en el gabinete de análisis de riesgo Eurasia Group. "Mosul es una ciudad demasiado grande para garantizar un éxito a corto plazo", apuntó.

La batalla de Tikrit, cuya superficie no representa más que el 10% de la de Mosul, estuvo facilitada en gran parte porque sus 200 mil habitantes habían abandonado la localidad.

Sin embargo, en Mosul, casi la mitad de los dos millones de personas que vivían allí durante la ofensiva del EI se quedó, según algunas estimaciones. Los habitantes no pueden abandonar la ciudad sin comprometerse a volver en los plazos dictados, a riesgo de que su casa o su vehículo sean incautados.

Por otro lado, para la población de Mosul, mayoritariamente sunita, la llegada del grupo ultrarradical sunita supuso un respiro apreciable, pues obligó a los policías chiitas a huir a causa de las exacciones. Con todo, en este tiempo los habitantes han conocido de cerca los métodos del EI y han asistido a decapitaciones públicas, lapidaciones y crucifixiones, y muchos temen por su vida.

"En mi calle, quizá haya 50 casas. Sólo una familia apoya a Daesh", acrónimo en árabe del EI, asegura un habitante que pidió el anonimato. "Tenemos miedo a hablar, incluso con los amigos. (...) Sólo cuando estamos en casa, en familia, podemos decir lo que queremos", afirma.

"Situación mejor"

Entretanto, el contexto nacional continúa siendo problemático. Las fuerzas kurdas no parecen tener mucho interés en participar en una batalla que no ven como la suya, las tropas iraquíes no están suficientemente formadas y el recurso a las milicias chiitas para liberar Mosul sería controvertido.

Los habitantes "tienen miedo de Daesh pero también de los que vendrán a liberar Mosul de Daesh", destaca Salim al Yuburui, presidente del parlamento y dignatario sunita. "Deben convencerse de que las fuerzas que vengan a liberarlos les ofrecerán una situación mejor a la que viven actualmente", explica a la AFP.

Retomada hace dos meses por las fuerzas gubernamentales apoyadas por las milicias chiitas, Tikrit es una ciudad fantasma. Algunos de sus vecinos tienen miedo a volver, a otros, se les ha prohibido hacerlo. En Mosul, que vive en el aislamiento, el tiempo pasa lentamente y los recursos escasean.

"He utilizado todo mi dinero, tomado prestado a quien he podido y vendido el oro de mi esposa. Estoy hundido en deudas", explica un habitante que pidió el anonimato. "Muchos se las han arreglado para sobrevivir este año, la esperanza les ha dado paciencia. ¿Pero otro año más? No sé".

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