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Sábado , 22.09.2018 / 11:01 Hoy

Enfoque: Madrid y Barcelona libran batalla diplomática sobre independencia de Cataluña

Mientras el gobierno español obtiene el apoyo internacional, desde Obama a gobiernos europeos, para mantener la unidad de España, el gobierno catalán contacta con parlamentos extranjeros y abre oficinas exteriores.

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De Berlín a Washington y de Uruguay a Dinamarca, pasando por Bruselas, el debate sobre una hipotética independencia de Cataluña traspasa fronteras, mientras Madrid y Barcelona redoblan su ofensiva diplomática ante de las elecciones regionales que podrían conducir a la secesión.

A pocas semanas de la fecha clave, el 27 de septiembre, el gobierno conservador español de Mariano Rajoy se sacó un trío de ases a su favor: la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro británico David Cameron y el presidente estadounidense Barack Obama.

"Estamos profundamente comprometidos en mantener una relación con una España fuerte y unida" fueron las palabras del líder estadunidense el martes durante la primera visita del rey de España Felipe VI a la Casa Blanca.

No citó en ningún momento a Cataluña pero sus palabras impactaron de lleno en la campaña electoral de esta región. A priori son comicios regionales pero los independentistas, favoritos en los sondeos, los quieren utilizar para iniciar un proceso de secesión de 18 meses.

Previamente, en sendas reuniones con Rajoy, Merkel había pedido a la integridad nacional de España, mientras que Cameron, enfrentado hace un año al referéndum escocés, advirtió de una salida de la Unión Europea.

Para el presidente catalán, el independentista Artur Mas, dichas advertencias "forman parte del juego normal" de la diplomacia. El gobierno regional presidido por Mas considera incluso una victoria que Madrid "perciba la necesidad de internacionalizar el conflicto", tras haberlo minimizado durante años.

Bruselas advierte

En los últimos meses, los soberanistas llevaron el caso catalán a los parlamentos de Dinamarca, Irlanda, Paraguay, Uruguay y Bélgica y también a la Cámara de Representantes estadunidense, en una reunión con varios congresistas.

También ampliaron su discreta red diplomática con oficinas en Austria e Italia, nombraron un representante permanente ante la Unión Europea e intensificaron sus cartas a embajadores defendiendo sus posturas.

Hasta ahora, solo arrancaron algún pronunciamiento a favor del diálogo, como el del parlamento danés, y el reconocimiento de un congresista estadunidense al derecho a la autodeterminación catalán. Ningún compromiso todavía de reconocer una hipotética República Catalana que quieren declarar en 2017.

"Es difícil acceder a un posible reconocimiento de una Cataluña independiente si antes no hay un pronunciamiento democrático", afirma el secretario de Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana.

"Pero hay determinados países en el contexto europeo y también fuera que muestran simpatías hacia esta hipotética independencia", añadió. Sin embargo, la misma Comisión Europea, como ya hizo con Escocia, reiteró el jueves que la independencia de Cataluña la dejaría fuera de la UE. Volver a entrar requeriría el acuerdo unánime de todos los Estados, incluida España.

"Todos los líderes mundiales le han dicho (a Artur Mas) que no tiene sentido lo que está haciendo", lanzó el viernes la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría.

"Una ficción independentista"

La cuestión europea es crucial: el apoyo a la secesión cae considerablemente si implica una salida de la UE. "Es únicamente una arma para desmontar adhesiones a favor del 'sí' en Cataluña", dice Mas, subrayando constantemente que los tratados europeos no contemplan qué hacer en caso de secesión de una región de un Estado miembro.

La salida de esta región mediterránea, principal conexión de España con Europa y sede de 5.700 empresas internacionales, "no le interesa a ningún país de la UE" por lo que si obtienen una amplia mayoría para la secesión "se activará un mecanismo para su permanencia", dice Albinyana.

Para Ignasi Guardans, ex eurodiputado nacionalista que abandonó el partido de Mas por su independentismo, "es todo una ficción, un acto de fe que contradice el sentido común", dijo a la AFP.

Aceptar una secesión en Cataluña podría sentar un precedente para "otros países con crisis territoriales" como Bélgica (Flandes), Alemania (Baviera) o Italia (Véneto), y también daría "un voto mediterráneo más en la UE" justo después de las tensiones norte-sur por la crisis de la deuda griega. "Los independentistas pretenden que la UE apoye a Cataluña contra un Estado miembro, esto es kafkiano, no tiene ni pies ni cabeza", afirmó.

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