Enfermero reconoce haber asesinado a 30 pacientes graves

El alemán hizo su confesión a un psiquiatra, que informó a las autoridades los hechos.
El experto dijo que el acusado siente “vergüenza” por sus actos.
El experto dijo que el acusado siente “vergüenza” por sus actos. (Ingo Wagner/AFP)

Berlín

Un enfermero, juzgado desde hace varios meses por un tribunal alemán, reconoció haber matado a 30 pacientes gravemente enfermos, según el testimonio de un psiquatra que declaró en el juicio.

El proceso, que comenzó en septiembre en un tribunal de Oldenburgo, busca esclarecer si el hombre de 38 años, cuya identidad no fue revelada, es responsable de la muerte de tres pacientes y de atentar contra la vida de otros  dos.

Además de los cinco casos, el enfermero, quien ya había recibido una condena de siete años y medio de prisión en 2008 por intento de asesinato, es investigado por otros más.

El caso dio un giro luego que un psiquiatra que lo entrevistó en cuatro ocasiones dijera que el acusado le había confesado cerca de 30 homicidios a pacientes que estaban ingresados en una clínica de Delmenhorst, argumento que fue confirmado por un portavoz del tribunal.

Sin embargo, legalmente el testimonio no se considera una confesión con validez, ya que las declaraciones no fueron emitidas por el acusado frente al tribunal.

Según el psiquiatra, de quien no se dio a conoer la identidad, el acusado también admitió haber administrado sobredosis de medicamentos a otros 60 pacientes, aunque éstos sobrevivieron.

El psiquiatra dijo que el acusado siente una profunda “vergüenza” por sus actos, aunque señaló que no recuerda completamente los hechos. Además explicó que el el enfermero reconoció que su conducta era “inexcusable” y afirmó que es consciente de haber causado un gran sufrimiento a los seres queridos de sus víctimas.

Hasta el momento, el acusado, quien no ha testificado ante el tribunal, no ha explicado los motivos que lo llevaron a asesinar.

Los investigadores sospechan que el acusado realizó estas inyecciones entre 2003 y 2005 para demostrar sus talentos de reanimación, ya que ponía a los pacientes al borde de la muerte antes de intentar reanimarlos.

Los hechos comenzaron a ser investigados cuando en 2005 el enfermero fue sorprendido por una colega en el momento en que inyectaba un medicamento para el corazón a un paciente. Tres años más tarde fue condenado a siete años y medio y actualmente se encuentra en pacientes.

En la cárcel, el enfermero se habría jactado con otro detenido de haber matado a unos 50 enfermos.

Hace un año, la fiscalía de Oldenbourg retomó las investigaciones y en noviembre del año pasado una comisión especial denominada Kardio fue constituida para investigar las muertes sospechosas en la clínica de Oldenbourg y también en un asilo de ancianos en Wilhelmshaven, donde se desempeñó el enfermero.

Hasta el momento se ignora por qué estos asesinatos múltiples no fueron descubiertos antes y en la fiscalía de Oldenbourg se inició un proceso contra los dos responsables de las investigaciones llevadas a cabo anteriormente, a fin de descartar cualquier negligencia.