El papa no le recibió para no enfadar a China: portavoz de Dalai Lama

Para reanudar las relaciones diplomáticas, Pekín exige que el Vaticano rompa previamente con Taiwán y no "interfiera" en los asuntos internos chinos.

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco no se reunió con el Dalai Lama porque eso podría "crear problemas entre China y el Vaticano", explicó hoy a Efe una portavoz del líder espiritual tibetano.

El Dalai Lama se encuentra en Roma para participar en la XIV Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz, que concluye hoy y a la que no ha acudido el papa, que intervino con un comunicado leído durante la ceremonia de apertura.

Según la portavoz, Silvia Negri, el Dalai Lama "pidió audiencia" con el pontífice argentino, pero su secretario de Estado, Pietro Parolín, le dijo que "podía causar problemas entre China y el Vaticano".

Preguntado a este respecto durante la rueda de prensa final de la Cumbre, el Dalai Lama dijo que aceptaba la postura de la Santa Sede.

"Soy un hombre pacífico, pero hay gente que me evita. No hay problema. Lo acepto", indicó entre risas.

Pekín critica a todos aquellos líderes que se reúnen con el Dalai Lama, como le ocurrió en 2012 al primer ministro británico, David Cameron, cuyo encuentro con el líder tibetano fue considerado por las autoridades chinas como una "afrenta".

El Dalai Lama huyó a la India en 1959, tras el fracaso de una rebelión de los tibetanos contra la ocupación del régimen comunista, y vive en el exilio en Dharamsala (norte) desde entonces.

China considera al Tíbet parte del país desde hace siglos, mientras que los tibetanos en el exilio alegan que era virtualmente independientes en la primera mitad del siglo XX, hasta que los comunistas de Mao Zedong lo invadieron en 1951.

Por su parte, tanto China como la Santa Sede han manifestado su voluntad de mejorar sus relaciones diplomáticas, inexistentes desde 1951 por la excomunión de dos obispos designados por Pekín por parte de Pío XII, a lo que las autoridades chinas respondieron con la expulsión del nuncio apostólico, que se asentó en la isla de Taiwan.

Para reanudar las relaciones diplomáticas, Pekín exige que el Vaticano rompa previamente con Taiwán y no "interfiera" en los asuntos internos chinos.

Durante el viaje de Francisco a Corea del Sur, el pasado agosto, el avión papal pudo sobrevolar por primera vez el espacio aéreo de la potencia asiática, a cuyas autoridades el papa envió un telegrama con sus "mejores deseos".

El hecho de que Pekín aprobara la ruta sobre su espacio aéreo del avión papal se interpretó como un signo de relajación en las tensas relaciones entre China y el Vaticano, ya que en un viaje similar a Corea del Sur en 1989, el país asiático negó esa posibilidad a Juan Pablo II.

En China existen entre 8 y 12 millones de católicos, según datos del Vaticano, divididos entre los pertenecientes a la Iglesia oficial ("Patriótica") -controlada por el Gobierno comunista- y la clandestina, en comunión con Roma y perseguida por Pekín.