Empresario va a prisión por amenazas a Hillary Clinton

Martin Shkreli, conocido como "el hombre más odiado de EU" por subir en 2015 el precio de una medicina contra el sida, ofreció 5 mil dólares por un mechón de cabellos de la ex candidata presidencial.
Martin Shkreli, “el hombre más odiado del mundo”, dio un nuevo giro al cinismo.
Martin Shkreli, “el hombre más odiado del mundo”, dio un nuevo giro al cinismo. (AFP)

Washington

Martin Shkreli fue enviado a prisión luego que una jueza neoyorquina revocó la fianza del extravagante empresario farmacéutico estadunidense tras una amenaza dirigida a Hillary Clinton que, según él, era una broma.

Shkreli, conocido como "el hombre más odiado de Estados Unidos" por haber subido en 2015 el precio de un medicamento contra el sida, ofreció recientemente una recompensa de cinco mil por un mechón de cabellos de Hillary Clinton.

El empresario, que fue inculpado en diciembre de 2015 de fraude accionario, fraude bancario y conspiración, había sido puesto en libertad tras un proceso en Brooklyn por medio de una fianza de cinco millones de dólares, en espera de conocer su sentencia.

"La fianza ha sido revocada y ha sido enviado de nuevo a prisión", confirmó un portavoz del fiscal federal de Brooklyn.

El empresario de 34 años, amante de las redes sociales y del hip-hop, tendrá que esperar en la cárcel su condena, cuya fecha está prevista para el 16 de enero de 2018.

El abogado de Shkreli, el famoso Benjamin Brafman, que durante el juicio calificó a su cliente de "genio" incapaz de mantener relaciones normales con los otros, lo defendió insistentemente ante la jueza Kiyo Matsumoto para evitar su encarcelación.

Autor de comportamientos extraños y de amenazas encubiertas contra una periodista, Shkreli se había excusado el martes por escrito.

En su carta a la jueza, reconocía haber demostrado "mal juicio" y "un humor desafortunado" en un mensaje que puso en Facebook a comienzos de septiembre - y que después borró - donde ofrecía 5.000 dólares a quien consiguiera hacerse con una mecha de cabello de la desafortunada candidata demócrata a la presidencia estadunidense.

La jueza Matsumoto se sumó a los argumentos del fiscal, estimando que sus reiteradas amenazas hacían de él un peligro público.


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