“La gente tiene miedo, no queda más que rezar”

Lucrecia y Dionisio, como muchos latinos de la capital de EU, temen que la llegada de Trump trunque su futuro.

Washington

Los rostros de tristeza y desesperanza no pueden ser eternos. Al menos eso es lo que opinan muchos latinoamericanos en Washington D.C. después del triunfo de Donald Trump.

No obstante, la incertidumbre es un sentimiento que no puede abandonar a Lucrecia y Dionisio, una peruana y un mexicano que confiaban en que la demócrata Hillary Clinton fuera la próxima mandataria de Estados Unidos.

"Quería que ganara Hillary, pero no se pudo, esperemos a ver qué pasa con el señor Trump. Estamos un poquito preocupados, a ver qué sucede más adelante", lanza Dionisio Montero, propietario de la Taquería Habanero.

Originario de Puebla, Dionisio y su familia han trabajado en Estados Unidos desde hace 20 años y durante ese tiempo, aseguran, nunca habían sentido semejante temor sobre las políticas que podrían aplicarse en temas migratorios y hacendarios con la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El mexicano, residente de Estados Unidos desde hace nueve años, busca obtener la ciudadanía el próximo año, pero ahora teme que esa posibilidad esté más lejana.

Sin embargo, procura no agobiarse mucho y dedicarse a mejorar su negocio, el cual, afirma, ya ha sido considerado en dos años consecutivos por el diario The Washington Post como la mejor taquería del Distrito de Columbia.

"Sí nos preocupa el señor porque es racista, pero yo seguiré haciendo mi trabajo que es aquí, con los tacos, la clientela", comenta.

En la calle 14 Northwest de Columbia Heights, destaca la taquería con un gran anuncio luminoso y el olor a tortilla recién hecha. Es muestra del empeño que esta familia mexicana le ha puesto al negocio y lo que menos quieren es un retroceso con leyes restrictivas.

En tanto, su sobrino, Israel Méndez, indocumentado, sabe que no será fácil su regularización migratoria.

"Queríamos a la señora (Clinton) porque era la menos peor; ahora serán cuatro años en los que tenemos que estar más pendientes de lo que ocurra, hoy estamos aquí, mañana ya no estamos. Creo que podría haber más redadas", comenta.

El sentimiento de decepción también embargó a Lucrecia Santoyo, una pequeña empresaria peruana que con motivo de las elecciones planeó vender playeras para celebrar la victoria de Hillary Clinton.

La noche del martes instaló una mesita en las inmediaciones de la Casa Blanca con sus playeras que tenían impreso el rostro de Clinton con la leyenda "Madam President" y las ofreció a 20 dólares. Conforme los votos favorecían al republicano, los potenciales compradores fueron desapareciendo y de las 80 que tenía proyectadas vender, solo vendió 10.

"La gente al principio llegaba emocionada y salía triste, llorando, salían decepcionados, me veían como una soñadora con mis camisetas. Pero la pérdida de dinero no es lo importante, más me dio pena que Hillary haya perdido porque yo tenía muchas esperanzas con la reforma migratoria, ahora la gente tiene mucho miedo. No nos queda más que rezar y echarle ganas porque estamos en un gran país", concluyó.