Cubanos esperan que Trump mantenga el deshielo

Los cubanos esperan que la formación empresarial del presidente electo de Estados Unidos y las leyes de ese país lo inclinen a favor de mantener el deshielo entre La Habana y Washington.
Los cubanos vivieron la jornada electoral con aparente calma y con la esperanza de que el ganador continúe la senda de la reconciliación iniciada por Barack Obama.
Los cubanos vivieron la jornada electoral con aparente calma y con la esperanza de que el ganador continúe la senda de la reconciliación iniciada por Barack Obama. (EFE)

La Habana

Los cubanos parecen haber sobrepasado la sorpresa que les ocasionó la victoria de Donald Trump y ahora, como tendencia generalizada, cifran sus esperanzas en que la formación empresarial del presidente electo de Estados Unidos y las leyes de ese país lo inclinen a favor de mantener el deshielo entre La Habana y Washington.

"Peor que (Ronald) Reagan o (George W) Bush no será. Nosotros estamos habituados a bailar con la más fea y seguir pa´lante", comentó a MILENIO Dionisio Martínez, militar jubilado de 71 años.

Representantes del incipiente sector privado, académicos y analistas estimaron que la nueva política de Estados Unidos hacia la isla "tiene posibilidades de mantenerse".

El gobierno cubano, por su parte, no ha adelantado valoración alguna sobre el futuro de sus vínculos con Estados Unidos, aunque el presidente Raúl Castro figuró entre los mandatarios que felicitaron a Trump por su victoria electoral.

TE RECOMENDAMOS: ¿Cuál será la política de Donald Trump hacia Cuba? 

En este contexto, quienes sustentan la hipótesis de la continuidad dicen que la apertura anunciada el 17 de diciembre de 2014, por el mandatario Barack Obama, "es la mejor carta para los intereses de Estados Unidos" tras medio siglo de confrontación directa sin éxito con el gobierno cubano, aunque dudan que el presidente electo tenga a la isla dentro de las prioridades de su administración.

"Su interés personal" porque una de sus empresas explorara el mercado cubano antes de la apertura de relaciones diplomáticas "y el apoyo a su campaña presidencial de sectores conservadores interesados en hacer negocios con la isla, sobre todo agrícolas", son factores que pueden influir a favor de que mantenga la apertura de Obama, consideró Jesús Arboleya, investigador cubano especializado en el tema.

Desde que Obama y Raúl Castro anunciaron, hace casi dos años, la intención de iniciar una nueva etapa, ambos gobiernos restablecieron sus relaciones diplomáticas y, entre otros resultados comerciales, hoy la cadena Starwood tiene acuerdos con los isleños para administrar tres hoteles; los visitantes de ese país representan la tercera fuente de ingresos de Cuba por concepto de turismo; las principales compañías aéreas norteamericanas reiniciaron vuelos regulares; y el consorcio de cruceros Carnival incorporó al país caribeño a sus destinos.

TE RECOMENDAMOS: Sector telecom será afectado por Trump: especialistas 

Estudiosos del orden jurídico estadunidense dicen que de acuerdo con las normativas federales de ese país, si Trump decidiera dar marcha atrás "tendría que compensar" a las empresas estadunidenses que han cerrado acuerdos en la isla y a otras, como las del sector farmacéutico, que acordaron comenzar pruebas clínicas en ese país de una vacuna cubana contra el cáncer de pulmón, con vista a su posterior comercialización.

Asimismo, y para perpetuar su legado, Obama firmó una directiva presidencial de política sobre Cuba que si bien "no oculta el propósito de promover cambios en el ordenamiento económico político y social" del país (esa ha sido la intención de Washington desde el triunfo de la revolución en 1959), "es un paso significativo en el proceso hacia el levantamiento del bloqueo y la mejoría de relaciones", en el decir de Josefina Vidal, principal negociadora de los cubanos con los estadunidenses.

No obstante, analistas en Estados Unidos consideran que Donald Trump está facultado para establecer a partir de su toma de posesión en enero que "todo lo que tiene ver con la política hacia Cuba, como plantea la directiva presidencial de Obama, es inválido".

Además tiene un compromiso político con el electorado cubano-americano que lo apoyó en Miami, donde hizo las críticas más severas sobre la aproximación a la isla, y "a lo mejor no lo revierte todo (...) pero da señales de que está regresando al status quo anterior", consideró el académico Frank Mora, de la Universidad Internacional de la Florida.

AER