Klaus Iohannis gana presidencia de Rumania

Según los primeros resultados parciales de esta segunda vuelta Iohannis ganó claramente con un 55,8%, frente al 44,2% cosechado por el primer ministro socialdemócrata Victor Ponta.
Las personas se reunieron en la plaza Universitatii para celebrar la victoria de Klaus Iohannis.
Las personas se reunieron en la plaza Universitatii para celebrar la victoria de Klaus Iohannis. (AP)

Bucarest, Rumania

El intendente provincial Klaus Iohannis desafió las expectativas y ganó las elecciones presidenciales en Rumania, inflingiendo una dura derrota al primer ministro socialdemócrata Victor Ponta.

Ponta, reconoció su inesperada derrota en las elecciones presidenciales y felicitó a su adversario de derecha, Klaus Iohannis.

Según los primeros resultados parciales de esta segunda vuelta de la elección presidencial, una vez contados los votos en un tercio de los colegios, Iohannis ganó claramente con un 55,8%, frente al 44,2% cosechado por Ponta.

"Felicité a Iohannis por su victoria. El pueblo siempre tiene razón", declaró Ponta, que de momento descartó dimitir de su cargo de primer ministro.

"¡Hemos ganado!", escribió poco después en su cuenta de Facebook Klaus Iohannis, que pertenece a la minoría alemana del país.

La movilización, en particular de los jóvenes, cambió las proyecciones, según los analistas.

Según datos preliminares, la tasa de participación superó el 62%, un récord para el país, donde la fatiga de los electores frente a la corrupción y la pobreza no han cesado de aumentar en los últimos años.

Klaus Iohannis, de 55 años, es el primer miembro de la minoría alemana que llega a la presidencia de este país, antes comunista, el más pobre la Unión Europea después de Bulgaria.

Ponta, de 42 años, tenía el apoyo de un electorado esencialmente rural, y contaba con el 54% de intención de voto para la segunda vuelta de los comicios, según los últimos sondeos.

Klaus Iohannis salía en desventaja, pero algunos expertos consideraban que podía dar la sorpresa, como finalmente ocurrió.

La victoria del candidato de derecha tiene como telón de fondo los temores de la población respecto al poder de la mayoría de Ponta sobre la justicia, muy activa en los últimos años contra la corrupción, una de las mayores lacras de Rumanía.

En los últimos meses, Ponta criticó en numerosas ocasiones a la fiscalía anticorrupción, justo cuando numerosos políticos socialdemócratas estaban siendo investigados o inculpados.

Iohannis hizo campaña precisamente con la promesa de consolidar el Estado de derecho y defender la independencia de la justicia.

Veinticinco años después de la caída del dictador Nicolae Ceausescu, estas séptimas elecciones presidenciales son importantes en la historia poscomunista de Rumanía, sobre todo en momentos en que la democracia se resiente en países de Europa central como Hungría, y de tensiones entre Bruselas y Moscú por el conflicto en Ucrania.

"En los últimos 25 años, sólo hemos escuchado mentiras y promesas incumplidas. Espero que tengamos finalmente un presidente que respete a la gente y cumpla con lo que promete", dijo Rodica Avram, una profesora de 56 años, tras votar en Bucarest.

Según los analistas, la clave de esta segunda vuelta fue la movilización. En la primera, la participación fue baja: sólo el 52,3% de los votantes acudió a las urnas.

En esta segunda vuelta, la movilización fue especialmente fuerte en el extranjero, donde miles de rumanos abarrotaron hasta la noche los centros de votación abiertos en París, Londres o Turín, y criticaron al gobierno por no haber habilitado más.