Partido opositor de izquierda se impone en comicios en Grecia

Con cerca de 40% de votos escrutados, el partido radical Syriza lograba 35.73% de los votos, seis puntos más de la gobernante Nueva Democracia, segunda fuerza del nuevo parlamento con 28.8%.
Alexis Tsipras, principal opositor del Partido de la Izquierda radical SYRIZA, emite su voto ante los medios durante las elecciones parlamentarias.
Alexis Tsipras, principal opositor del Partido de la Izquierda radical SYRIZA, emitió su voto ante los medios durante las elecciones parlamentarias. (EFE)

Atenas

El partido antiausteridad Syriza es el vencedor de las elecciones legislativas celebradas este domingo en Grecia aunque habrá que esperar al recuento total de los votos para saber si ha logrado la mayoría absoluta. "Grecia ha hecho historia", dijo el líder de Syriza, Alexis Tsipras, ante una multitud que abarrotaba la plaza de la Universidad de Atenas.

"El pueblo griego ha dejado atrás la desastrosa austeridad", aseguró antes de agregar que Grecia trabajará con los acreedores para alcanzar una "nueva solución viable" para Grecia y Europa por su abultada deuda que supone el 175% del Producto Interno Bruto.

Por su parte, el primer ministro saliente, el conservador Andonis Samarás, reconoció la derrota y felicitó a Tsipras por esta victoria en una conversación telefónica. "El pueblo griego ha hablado y respetamos su decisión", dijo Samarás.

Con cerca del 40% de los votos escrutados, Syriza, que obtenía 35.73% de los votos, sacaba más de seis puntos a Nueva Democracia, que se convierte en la segunda fuerza del nuevo parlamento con el 28.8%.

En total, siete partidos entrarán en el parlamento, entre ellos el neonazi Amanecer Dorado, pero todavía no estaba claro si Syriza logrará los 151 escaños que le darán la mayoría absoluta.

Según los resultados parciales, Amanecer Dorado se ubicaba en tercer lugar con 6.39% de votos y 17 escaños (uno menos que en 2012), por delante del To Potami (El río), nuevo partido de centro izquierda, que conseguía 5.77% de sufragios y 16 bancas.

"Hay un total suspense sobre la mayoría absoluta", reconoció Michalis Cariotoglou, responsable de Singular Logic, la compañía informática que supervisa el proceso para el ministerio del Interior.

Syriza podría obtener entre 149 y 151 escaños "pero tendremos que esperar hasta completar el recuento" de los votos, dijo. Con la mayoría absoluta, Tsipras tendría las manos libres para llevar a cabo su política y la legitimidad para hacer oír su voz en Europa, según los analistas.

Los socios europeos del país, preocupados por la intención de Syriza de renegociar la deuda y desafiar los programas de austeridad impuestos por Bruselas, siguieron de muy cerca estos comicios legislativos. El presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, exhortó a Syriza a que "no haga promesas ilusorias" a sus ciudadanos.

"Mis esperanzas no son determinantes, pero espero que el nuevo gobierno griego no haga promesas ilusorias que el país no puede permitirse", dijo Weidmann a la cadena de televisión pública ARD.

Este lunes se reúnen los ministros de Economía de la Eurozona en Bruselas para abordar el programa de ayuda financiera, del que se beneficia Atenas, y servirá para enviar los primeros signos de una eventual voluntad de diálogo.

En Europa, las otras formaciones de izquierda radical, como Podemos en España, esperan beneficiarse de la victoria de la izquierda radical en Grecia. Pablo Iglesias, el líder de Podemos dijo este domingo en la ciudad española de Valencia (este) que ahora "¡Comienza la esperanza, termina el miedo! Syriza, Podemos, venceremos".

"Los pobres no tienen nada que perder"

Los griegos han castigado al gobierno de Samarás, quien tuvo que aplicar las reformas impuestas por los acreedores de Grecia, --la UE y Fondo Monetario Internacional (FMI)--, a cambio de 240 mil millones de euros prestados al país desde 2010.

Pero la crisis y las reformas pasaron factura con un empobrecimiento de la población, en particular de la clase media y un desempleo del 25%. En los últimos cinco años, el PIB griego ha perdido un cuarto de su valor.

Pese al miedo que trató de infundir Samarás, asegurando que una victoria de Syriza transformaría a Grecia en Venezuela o en Corea del Norte, la población no se ha dejado amilanar.

En un colegio electoral del Pireo, Vaia Katsarou, una abogada de 49 años, resumía el sentimiento general: "Es un riesgo, pero los pobres no tienen nada que perder".

Esta retórica ha renovado los temores sobre la capacidad de Grecia para salir definitivamente de la crisis financiera que arrasó un cuarto de su economía, elevando el desempleo y minando la fortaleza del euro, la moneda que comparten 19 naciones europeas.

Los acreedores de Grecia insisten en que el país debe cumplir con sus compromisos anteriores para seguir recibiendo ayuda, e inversionistas y mercados se han alterado por la retórica contra el rescate.

El país podría enfrentar una bancarrota si no se alcanza una solución, aunque la especulación sobre una "Grexit" —un juego de palabras en inglés que hace referencia a abandono de Grecia del euro— y el potencial colapso de la moneda única ha sido mucho menos intensa que en las últimas elecciones generales de 2012.

La campaña de Samaras se centró en la mejora de la economía, que en el tercer trimestre de 2014 creció por primera vez en seis años. Prometió que, si sale reelegido, reducirá impuestos y advirtió de las consecuencias potencialmente nefastas de incumplir las condiciones del rescate. Sus rivales lo acusan de usar técnicas para atemorizar.

Por su parte, Syriza prometió terminar con la aplastante austeridad que ha imperado en el país y ha llevado a su partido a muchos votantes enfurecidos por la pérdida de nivel de vida y el incesante aumento de impuestos.

El próximo gobierno enfrenta una serie de tareas de gran calado, la más apremiante concluir las negociaciones con los supervisores del rescate para cobrar 7 mil 200 millones de euros (8 mil 100 millones de dólares) que tendría que haber recibido a finales del año pasado. También deberá negociar algún tipo de alivio para la deuda nacional, que asciende a 320 mil millones de euros, e impulsar el débil crecimiento.