Inicia cuenta regresiva para elecciones griegas

El premier acusa a la izquierda radical de Syriza, favorita en las encuestas, de “llevar al país al cese de pagos y a la quiebra”.
Alexis Tsipras encabeza las encuestas para ser primer ministro.
Alexis Tsipras encabeza las encuestas para ser primer ministro. (Alkis Konstantinidis/Reuters)

Atenas

El parlamento griego quedó disuelto ayer, lo que marca el inicio de la cuenta atrás para las decisivas elecciones legislativas del 25 de enero, que suscitan la aprensión de los vecinos de la zona euro.

Prueba de cómo va calentándose la campaña electoral, ayer hubo un cruce de declaraciones entre el partido Nueva Democracia (conservador), en el poder desde junio de 2012 junto a los socialistas, y el partido de izquierda radical Syriza, que encabeza los sondeos.

Yannis Milios, responsable de la política económica de Syriza, hizo planear las dudas sobre la voluntad del partido de reembolsar los 240 mil millones de euros de préstamos acordados desde 2010 por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), para evitarle la quiebra al país.

Interrogado sobre este punto, Milios declaró: "Nosotros lo que decimos es que es posible que no paguemos, porque negociamos" (con los acreedores).

"Diremos que el programa no es viable", añadió Milios en declaraciones a la cadena Antenna TV, refiriéndose al programa de austeridad y reformas suscrito por Grecia a cambio de los dos planes internacionales de rescate.

Poco después, su compañero de partido Yannis Tolios abundó en la cuestión: "Eso forma parte de los compromisos de nuestro partido. Podemos decidir dejar de pagar los intereses y los vencimientos de deuda".

Poco después, el primer ministro Antonis Samaras, líder de Nueva Democracia, acusó al partido de izquierda radical de querer "llevar el país al cese de pagos y a la quiebra".

Alexis Tsipras, el líder de Syriza, nunca ha formulado tales amenazas en los últimos meses, y apuesta por la capacidad de su partido de convencer a la UE y el FMI de que deben ablandar sus exigencias y aplicar al país una quita de su enorme deuda pública, que supera 175% del PIB.

Varios miembros del partido lanzaron últimamente mensajes tranquilizadores, afirmando que un gobierno dirigido por Syriza no tomará "decisiones unilaterales".

Y es que muchos inversores y acreedores internacionales andan inquietos por las decisiones que vaya a tomar un eventual gobierno dirigido por Tsipras. Empezando por el FMI, que ha suspendido las conversaciones sobre el pago de un nuevo tramo de ayuda, a la espera de que haya gobierno en Atenas.

Desde hace varios meses los sondeos le dan a Syriza una ventaja de tres a seis puntos. Ayer, una encuesta de opinión de la cadena Skai le daba 29.5% de intenciones de voto y 25% a Nueva Democracia.