ENTREVISTA | POR FEY BERMAN

El analista colombiano-americano hace una revisión de la inmigración mexicana al país del norte en medio de la xenofobia y las amenazas fomentadas por los aspirantes republicanos a la presidencia.

La Edward Schumacher-Matos: Inmigrantes, odio y elecciones en EU

Nueva York

Con el fin de entender mejor la experiencia mexamericana en el contexto del ambiente xenofóbico actual de las elecciones de Estados Unidos, entrevisté en Nueva York al académico y periodista colombiano-americano Edward Schumacher-Matos, profesor de Harvard, de la Columbia University y columnista del Washington Post, editor del Wall Street Journal y corresponsal del New York Times. Como un respetado experto en migración, Schumacher-Matos está realizando el proyecto “From Ellis Island to Silicon Valley: The Impact of Mass Migration on Entrepreneurialism, Innovation, Inequality and American Economic Power”. Un estudio comparativo sobre las distintas olas migratorias llegadas a Estados Unidos y su impacto en la economía. Muy pronto Schumacher-Matos publicará un ensayo sobre sus primeras conclusiones y espera publicar el estudio en un par de años.

Hasta ahora, ¿Cuáles son las conclusiones claves de su proyecto? ¿Qué similitudes y qué diferencias hay entre una y otra inmigración?

La inmigración desde los años setenta hasta hoy, se refiere en gran parte a la inmigración mexicana. Los mexicanos que vienen a Estados Unidos vienen a trabajar. Tienen “muchas pilas”, ambición, están dedicados a sus hijos y esperan que estos prosperen más que ellos. Siguen el proceso de integración que ha existido en este país. Hacen lo mismo que lo que hicieron otros grupos al inmigrar. Van a los lugares donde conocen gente y usan sus redes de contactos. Es fascinante que el proceso de lanzar desde pequeños negocios hasta empresas en Silicon Valley sea el mismo. Los inmigrantes mexicanos, chinos, indios y vietnamitas, de todos los niveles educativos y económicos, se ayudan entre los suyos. China Town, Little Korea, Little Vietnam y otros barrios se han formado como redes de apoyo por todo el país.

Aunque muchos estadunidenses temen que los inmigrantes están transfiriendo su cultura y su lengua y que entre ellos no se habla nada más, no es lo que observamos. Los inmigrantes dependen de sus redes de contactos, de sus amigos, de la gente con la que tienen mucho en común. Y es muy bueno porque esas redes son de ayuda. Entre ellos se apoyan para establecer empresas, cuidar a los hijos, aconsejarse. Pero sus hijos están más integrados y no dependen de esas redes; y sus nietos, están aún más integrados.

No debe tenerse miedo porque este proceso es enriquecedor. Sin embargo, es fácil entender el miedo inicial porque los inmigrantes vienen de otra cultura. El miedo es humano, natural, hay que comprenderlo y entender que sucede en todas partes. Hoy sucede en Europa y sucede en Costa Rica con los nicaragüenses, en el norte de Argentina con los bolivianos, en Turquía con los sirios, en India con los bangladesís.

Otro asunto es que los inmigrantes que llegaron a Ellis Island, llegaron sin educación. Pero los ciudadanos estadunidenses tampoco estaban entonces educados. Hoy, los estadunidenses tienen más educación, muchos tienen títulos universitarios avanzados. Es decir, la brecha educativa es más grande que antes.

En las primeras décadas de la llegada mexicana a EU los inmigrantes tenían muy poca educación y el porcentaje que se educaba en la segunda generación era muy bajo. Había una subclase que cayó en la criminalidad. Igual que antes hubo una subclase italiana y una irlandesa. Pero en las últimas décadas, la gran mayoría de los hispanos ha progresado. La brecha educativa entre ellos y el resto de la sociedad está achicándose y rápido. El número que llega a la universidad es más grande. Ahora el problema es que el porcentaje que se gradúa es bajo comparado con el resto de la población local.

Y un asunto más. Comparado con Europa, para el inmigrante que llega a EU es más difícil empezar una vida pero es más fácil subir económica y socialmente. Y es que en EU el inmigrante no se beneficia del welfare (el sistema de asistencia social). Pero en cierta forma eso es bueno. Si recibiera asistencia sería más rechazado porque los nativos no quieren compartir con ellos esos beneficios costosísimos. Observa Europa: cuando hay pocos inmigrantes no hay gran enojo, pero cuando llegan muchos, es otra cosa. Además, la asistencia social crea dependencia. Fíjate en Francia. En lugar de buscar trabajo, los inmigrantes se vuelven dependientes del Estado.

¿Hace alguna diferencia que México está tan cerca y vivimos en una era de globalización?

Sí, estamos viviendo una era de integración entre México y EU. En términos económicos, la industria mexicana y la de aquí están cada vez más integradas. Un coche está hecho con partes de Canadá, de México y de EU. Esto ya sucede en muchas industrias. Tarde o temprano habrá más integración a nivel de la población. En los últimos 30 años muchos jóvenes mexicanos inmigraron para trabajar. Esto alivió la burbuja demográfica de México y evitó que EU se achicara. Ahora ya no hay presión demográfica y hay más trabajo en México. Y como los mexicanos prefieren su propia cultura, vuelven más a México de los que vienen a EU. La influencia mexicana en EU y la influencia de este país en México se hacen día a día más notorias. Las dos culturas están incorporándose. México va a mantener su cultura y el rechazo de EU a los mexicanos algún día será al revés, verás.

¿Por qué la prensa no registra el impacto positivo de los inmigrantes hispanos en la identidad, la economía y la política de EU?

Los medios no están liderando la crítica en contra de los mexicanos, son los políticos. Y lo que sucede es que los medios reportan lo que dicen los políticos. Hoy el partido Republicano tiene un rechazo muy fuerte a los inmigrantes.

En EU se vive una época xenofóbica de populismo antiinmigrante y de ultraderecha. ¿Qué implicaciones cree que tendrá en el estatus de los indocumentados?

La xenofobia explica por qué no hay una reforma migratoria, ni comprensiva ni parcial. Obama está llegando al final de su mandato y el asunto está frente a la Suprema Corte. Habrá que ver si es constitucional o no.

Si se aprueba la reforma migratoria y llega al poder un presidente republicano ¿la podría revocar?

¿Todo lo que ha hecho Obama? Está difícil. Es puro blablablá. Nadie quiere una guerra civil. Todas las encuestas muestran que los ciudadanos quieren dar legalización a los indocumentados que están aquí. Y todos, incluyendo a los hispano-americanos, quieren cerrar las puertas. Es distinto lo que se hace con los que ahora llegan de afuera y los que ya llevan años aquí. Dar o no ciudadanía, es otra cosa. Para mí, lo importante es legalizar a los indocumentados. A los mismos inmigrantes no les importa ser ciudadanos, lo que les importa es la legalización para poder trabajar. Es más, muy pocos mexicanos aprovechan la oportunidad de hacerse ciudadanos.

La Constitución estadunidense prohíbe el discurso de odio que incita a la violencia. Las blasfemias de Trump han inspirado actos violentos. ¿Por qué nadie lo ha demandado?

En EU es legal ser nazi, ser del Ku Klux Klan, abogar por la supremacía blanca. Bajo las leyes, se tendría que probar que las palabras de Trump explícitamente han instigado a actuar con violencia. Creo que él no ha cruzado esa línea.

En Boston, dos hombres apalearon a un hispano dejándolo con heridas graves señalando que lo atacaron inspirados por Trump.

Ah, ¿sí? No lo sabía. Posiblemente, si llegáramos a este punto...

¿Deben existir límites en la libertad de expresión?

No soy partidario de la libre expresión que llega a extremos. La Suprema Corte aquí no está a favor de la libertad ilimitada. Es debatible cuáles son sus límites. Debe evaluarse caso por caso. Y lo que es legal, es distinto a lo que es moral o ético.

Usted ha dicho que la prensa debe contribuir a la paz social evitando la incitación a la violencia pero sin encubrir la verdad. ¿Esta postura viola la libertad de prensa?

Existe discusión sobre la libertad en los medios. ¿Hasta qué punto debe reportarse algo cuando se sabe que no es verdad o que no contribuye a la paz social del país? Precisamente este fue el tema de mi última columna como Ombudsman de la cadena nacional de radio NPR. Mi postura es que debe haber libertad de prensa pero también límites éticos. No estoy a favor de un fundamentalismo que permite todo.

Desde el 9/11 la inmigración y el terrorismo han sido entrelazados en el debate y en las políticas. ¿Esa conexión inmigrantes-terroristas es real o una invención de los políticos?

Es un argumento de conveniencia de los políticos. Ningún terrorista ni tampoco ningún sospechoso de actos de terrorismo ha llegado cruzando la frontera con México. Existe el riesgo, pero las posibilidades son bajísimas. Es un riesgo que debe aceptarse. Todo en la vida tiene riesgos.

En la última década murieron 24 personas en ataques yihadistas en Estados Unidos y, sin embargo, hubo 280 mil muertos por armas de fuego. ¿Qué piensa del contraste entre estos números?

La televisión por cable, las noticias durante las 24 horas y el internet exacerban la violencia. Sin el propósito de hacerlo, han creado un clima de miedo. No es un complot de las empresas de los medios pero es integral al proceso de comunicación actual. El terrorismo y la inmigración son temas que se repiten tanto en los medios, que la gente se siente amenazada cuando la amenaza es mínima. Es ridículo. Estados Unidos es un país de miedosos. Y la gente, al sentirse amenazada, quiere defenderse y por eso quiere tener armas. Aunque poseer armas es peor. Estadísticamente, es mucho más peligroso tener armas que no tenerlas. Esto que sucede es una verdadera locura.

Usted fundó una cadena de periódicos en español en el sur de Estados Unidos. ¿Con qué propósito?

Vi la necesidad de servir a este público. No para darle noticias que se pueden encontrar en cualquier otro medio, sino para darle información útil sobre inmigración, educación, salud, leyes, finanzas, que le sirviera para mejorar su vida y le ayudara en su integración.

¿Los resultados de las elecciones pueden ser determinantes para que suceda una reforma migratoria?

Un día vamos a estar sorprendidos. Se va a solucionar en un instante. Como pasó con la población gay. Parecía imposible que fueran aceptados y, de un día para otro, hubo un gran cambio. Yo creo que lo mismo va a pasar con los inmigrantes. Ahora no están entrando tantos indocumentados. Los que llegaron a Estados Unidos están asentados y son aceptados. Una cosa es lo que dicen las encuestas y otra lo que dicen los políticos como Trump. Un 30 por ciento del país es del Tea Party, que es muy nacionalista. Este grupo es solamente el 30 por ciento y está achicándose. Tiene poder en las primarias y por esta razón su influencia política es desproporcionada.

El internet ha cambiado cómo se divulga la información. ¿Cuál es el rol de la prensa ahora?

¡Uf!, sobrevivir.

¿No cree que la prensa tiene la responsabilidad de dirigir al público a lo importante?

Hoy la información viene de todos lados y no es suficiente reportar las noticias. El periodista tiene un rol, sumar un valor añadido: ser más profesional, analítico, ver estadísticas o ser un muy buen narrador. Pero es difícil. El problema es que el negocio de internet todavía no ha encontrado su modelo. Pero tarde o temprano lo hallará.

¿Qué más quiere decirle a los mexicanos?

EU valora la ética del trabajo, la idea de que uno no debe depender del Estado sino de su propio esfuerzo. Los inmigrantes mexicanos trabajan mucho y duro. Y creen, mucho más que los blancos, que el trabajo duro es importante para avanzar en la vida. Además, su presencia ha permitido que el país crezca y se renueve. Los jóvenes mexicanos apoyan a la población blanca que está ya en proceso de envejecimiento. Su trabajo mantiene el sistema de asistencia social.

¿La valorización del trabajo explica que existan hispanos republicanos?

Si. Además, en temas morales, los hispanos son conservadores. Reagan y los Bush lo entendieron y por eso los hispanos los apoyaron. Pero el Tea Party quiere mantener la vida como ya la conoce. Como han vivido solamente entre los suyos, ven a los inmigrantes mexicanos como intrusos y entonces, no quieren compartir con ellos. Pero cuando uno entra en sociedad con ellos, como está sucediendo en muchos pueblos del sur de EU, su actitud cambia. Por eso, pienso que un día, repentinamente, habrá un gran cambio.