Macri gana y promete gobernar “sin revanchismos”

El candidato de la coalición centro-derechista Cambiemos es a sus 56 años el nuevo presidente de Argentina, tras obtener casi 52% de los votos, pero deberá tener en cuenta que el oficialista ...
Mauricio Macri es el nuevo presidente de Argentina.
Mauricio Macri es el nuevo presidente de Argentina. (Notimex)

Buenos Aires

El candidato de la coalición de centro-derecha Cambiemos, Mauricio Macri, de 56 años, se coronó como nuevo presidente de la Argentina al obtener casi 52% de los votos con 95% de las mesas escrutadas en una segunda vuelta electoral –la primera en la historia del país– marcada por la tranquilidad y un ambiente de consolidada democracia.

Esta normalidad quedó ratificada esta noche con la felicitación vía telefónica de la mandataria saliente, Cristina Fernández de Kirchner, y un discurso televisado de aceptación de la derrota por parte del candidato oficialista, Daniel Scioli, de 58 años, quien dio la cara antes de que Macri anunciara su triunfo.

Scioli, gobernador saliente de la populosa provincia de Buenos Aires –el principal distrito electoral del país con casi 17 millones de habitantes– obtuvo 48.22% de los sufragios, luego de que su candidato local, Aníbal Fernández, perdiera en la primera vuelta del 25 de octubre frente a la apuesta de Macri, la ex vicealcalde porteña de 42 años, María Eugenia Vidal, que destronó al peronismo de su feudo histórico en lo que fue considerado un termómetro de lo sucedido ayer al nivel nacional.

Con un “¡Sí se puede!” que evocó al “Yes, we can!” de Barack Obama en 2008 y antes al del mexicano Vicente Fox, los miles de seguidores de Macri que se dieron cita en el bunker del también alcalde saliente de Buenos Aires en la Costanera, al noroeste de la capital, festejaron la victoria viendo bailar de nuevo al futuro mandatario, que ya había celebrado su avance en las urnas en la primera vuelta al ritmo de música de carnaval, cuando quedó a poco más de dos puntos porcentuales de distancia de Scioli.

“Prometo gobernar sin revanchismos”, aseguró Macri en un país marcado por férreas dictaduras militares –seis en medio siglo– y por el sello de agua de las paralelas históricas, el peronismo y los socialdemócratas de la Unión Cívica Radical (UCR), que al sumarse a Macri en su coalición Cambiemos le ayudaron sin duda a asegurar el triunfo, proyectándose además como un eventual contrapeso a la aplicación de políticas neoliberales a ultranza.

Macri salió al escenario de un centro de exposiciones de Buenos Aires vestido de manera informal, con camisa y sin corbata, después de que su rival, el oficialista Daniel Scioli reconociera públicamente la derrota.

"Ayudarlos a que vivan un poco mejor"

"Estoy acá jugado por todos los argentinos para ayudarlos a que vivan un poco mejor y sean un poco más felices", dijo al agradecer el respaldo que recibió de la Unión Cívica Radical, opositora históricamente al peronismo, y de la dirigente de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, con quienes formó la triunfal alianza electoral.

"Es un día histórico, un cambio de época, les dije y ustedes creyeron que iba a ser maravilloso, es un cambio que nos tiene que llevar hacia el futuro, a las oportunidades que necesitamos para crecer, progresar", afirmó Macri, quien ratificó su propuesta de terminar con la pobreza, el narcotráfico y unir a los ciudadanos.

Este cambio, advirtió, "no puede detenerse en revanchismos o ajustes de cuentas, debe poner toda la energía y la vitalidad en construir la Argentina que soñamos, porque hemos venido diciendo que tenemos que lograr pobreza cero y lo vamos a hacer juntos".

Además, aseguró, durante su gobierno se combatirá y derrotará al narcotráfico y se unirá a los argentinos "mejorando cada día más nuestra calidad democrática, eso requiere que no perdamos nada de nuestra vitalidad".

Macri se dirigió a "los hermanos de Latinoamérica y del mundo" para decirles que "queremos tener buenas relaciones con todos los países, queremos trabajar con todos, sabemos que el pueblo argentino tiene mucho para aportarle al mundo y esperamos encontrar una agenda de cooperación".

El todavía jefe de Gobierno de Buenos Aires subrayó su agradecimiento a los ciudadanos que lo eligieron y que con su voto "hicieron posible lo imposible, lo que nadie quería", en referencia a la dura derrota que esta noche sufrió el gobernante Frente para la Victoria. "Qué difícil tanta emoción, tanta alegría, tanta esperanza, estamos desbordados", afirmó Macri.

"Les pido a ustedes, escúchenme bien estoy acá porque ustedes me llevaron hasta este lugar, les pido que no me abandonen, sigamos juntos, el 10 de diciembre empieza esta etapa maravillosa", convocó antes de ser bañado por una alud de globos que dieron paso a su ya conocido y frenético baile.

Con Cristina K el martes

Este martes, la presidenta de Argentina, la abogada y también empresaria Cristina Fernández, de 62 años, recibirá a Macri para organizar la brevísima transición institucional de 18 días. Será la transición más corta también en la historia de esta nación de algo más de 40 millones de habitantes, que si bien infligieron en su mayoría una “paliza” al “estilo autoritario” de la gestión kirchnerista, se ocuparon sin embargo de no darle un cheque en blanco al nuevo presidente.

En la primera vuelta, que registró una participación de 80% del padrón electoral de 32 millones de votantes, escogieron un Congreso que, en sus dos cámaras, tendrá la mayoría del aún oficialista Frente para la Victoria (FpV, centro-izquierda).

Pero adelantándose incluso al relevo de poderes previsto para el 10 de diciembre, los argentinos de a pie que dieron su voto a Macri, alcalde saliente de Buenos Aires –la ciudad de Sudamérica más visitada por el turismo–, coincidieron ayer en un mismo “rezo”: “ojalá que haga las cosas bien” y “que el cambio sea para bien”.

Son expresiones que, para el buen entendedor, no solo aluden a la desconfianza casi innata de los sudamericanos hacia el poder, sino a la incógnita que se abre sobre qué tan dañino puede resultar para el bolsillo y las esperanzas de millones de electores el cambio de modelo en una nación que quince años atrás conoció la ruina a causa de las políticas neoliberales, que en breve pondrán en práctica con afinada ortodoxia los principales asesores del multimillonario y ex empresario Mauricio Macri.

Esta vez, las empresas encuestadoras se acercaron a los resultados –en la primera vuelta nadie previó el triunfo de Scioli por tan escaso margen–, y en los últimos sondeos antes de la veda electoral aventuraron “51 a 54%” para Macri frente a “41 a 46%” para Scioli.

Macri gobernará con su compañera de fórmula, la candidata a vicepresidenta y senadora por el partido macrista Pro, Marcela Michetti, inválida y en silla de ruedas tras un accidente automovilístico, que fue la escogida anoche para presentar en su bunker de campaña al mandatario electo; quien, a la vez, con 78% de asistencia a las urnas en la segunda ronda, no superó sin embargo el 54.11% obtenido por Cristina K en las urnas en su segundo mandato electoral, en 2011.

Poco antes de Michetti habló uno de los voceros de la UCR, quien más que hablar del triunfo del “cambio”, prefirió destacar la victoria de la “alternancia” democrática, un matiz del lenguaje que augura que las fuerzas de centro buscarán que el viraje argentino sea un poco más moderado que el recambio derechista del “capitalismo salvaje”.

















ntx

El virtual presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, prometió que gobernará sin revanchismos y