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Lunes , 25.06.2018 / 12:35 Hoy

El partido Podemos, heredero de los "indignados" del 15-M

Con 51 años, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, es el ideólogo del movimiento que en menos de un año se ha convertido en la tercera fuerza política española.

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José Antonio López

Si hoy fueran las elecciones en España, el partido Podemos sería el más votado, según las encuestas. Nacido en Madrid en 1963, Monedero se demora, de hecho, un poco en llegar a la entrevista con MILENIO, porque precisamente viene de dar clases en la Complutense.


¿Cómo llegas a Podemos?

Llevamos mucho tiempo analizando el agotamiento del régimen de 1978. En 2011, el movimiento del 15-M fue un revulsivo, pero no fue una respuesta sino una pregunta, una pregunta al sistema político y al sistema económico. Esta pregunta construyó un nuevo relato y faltaba convertir a éste en una nueva respuesta: así nació Podemos. Creímos que ese impulso debía construirse en política. Entendimos que lo que le da miedo al poder no era que estuviéramos en las plazas públicas, al poder no le preocupa que una parte importante de la ciudadanía lo tache en las encuestas, lo que le preocupa es que los eches del poder.

Cuando el 15-M, recuerdo una caricatura de El Roto, un dibujante español que hizo una viñeta que decía: “A los jóvenes los echaron a la puta calle y eso es lo que hicieron”. En otra se leía: “En cuanto los jóvenes se echaron a la calles, todos los partidos políticos de pronto envejecieron”. Cuando estábamos en la calle nos decían que formáramos un partido, tres años después decidimos hacerlo. Al principio nos dijeron que éramos insignificantes, ahora nos dicen que somos peligrosos.


¿Estás satisfecho con lo que les ha pasado como partido en menos de un año?

Todavía no, porque para que salga bien tenemos que gobernar este país, no bastan las encuestas, ser la novedad política, no basta preocupar al establishment. Nosotros dijimos que nacíamos para ganar y no lo hemos hecho. Aún no tenemos razones para un optimismo desmesurado.


¿Qué momento vive España?

Es un momento en donde se han roto los consensos del régimen de 1978 ligados a la Constitución de ese año; el consenso sobre la obediencia al cambio de ascenso social, sobre la relación con la Iglesia, sobre el reparto de la riqueza, una serie de elementos que implican que la convivencia se ha roto. Un ejemplo claro es la tensión de las costuras territoriales con Cataluña, donde también se demuestra que hay una sociedad civil que está reclamando si quieren o no seguir formando parte de España, pero eso es una expresión que cobra sentido sobre el derecho a decidir sobre más cosas.


¿Cuál es su perspectiva sobre el tema de la independencia de Cataluña?

Que tú no puedes hacer que alguien te quiera a golpes. Al revés, los maltratadores se crecen en cualquier circunstancia y más aun cuando creen que dominan a la persona maltratada. Hay una España que está intentando tapar todas las insuficiencias democráticas, volviendo a resucitar ese viejo lema de que España se rompe.

En Cataluña, [el president] Artur Mas, la derecha, puso en marcha un proceso para intentar ocultar su nefasta gestión. No hay muchas diferencias en la política social entre la Cataluña de Mas y la España de Rajoy, la diferencia es que el pueblo catalán tomó como propia esa pelea y ha desbordado los límites de lo que planteaba la burguesía catalana. Este proceso de desobediencia casi necesariamente va a desembocar en una reforma constitucional que es lo que estamos pidiendo, donde no solo los catalanes sino todos los pueblos de España nos sentemos para decidir si queremos convivir juntos y en qué términos.


La corrupción aquí es un tema cotidiano…

La corrupción es el lubricante del sistema, la corrupción no es algo que surge como una excepción sino que es la norma. En eso México se parece mucho a España, donde la esfera pública no es virtuosa, donde lo de todos se convierte en lo de nadie, donde hay unas élites políticas que articulan un entramado institucional al servicio de las minorías. No es verdad que México sea un Estallo fallido, es un Estado construido para que las élites enemigas de la mayoría obtengan rentas. No es verdad que España sea una democracia fallida con tantos casos de corrupción, sino que la corruptópolis en la que se ha convertido demuestra es un sistema donde los empresarios no son competitivos y sustituyen esto con la cercanía con las élites políticas y se autoalimentan obteniendo financiación a través del Estado, de la corrupción. Es decir, es un entramado que no está pensado para el Estado sino para unas élites.


¿Cómo gestionan eso de que los dos grandes partidos, el PP y el PSOE, metan miedo a los ciudadanos sobre el votar a Podemos?

El miedo es la expresión más clara de unas élites que han perdido el control. Siempre ha habido en la alternancia de partidos un acuerdo en donde nadie le pedía cuentas a nadie. Uno de los grandes fracasos de México es que el PAN nunca le pidió cuentas al PRI, y eso trajo como resultado que el viejo PRI regresara con las mismas personas y las mismas políticas, y encima incrementadas porque la alternancia demostró que no hacía falta ni siquiera cubrir las apariencias. Nosotros somos gente que no viene de la política, gente que viene de los movimientos sociales, de la ciudadanía, en nuestro caso somos profesores de Ciencia Política y tenemos tres elementos muy claros que conspiran contra el poder. Primero: venimos con una enorme escoba, vamos a barrer toda la basura creada, y vamos a ser inclementes con la corrupción. Segundo: vamos a habilitar a los jueces para que puedan hacer su trabajo, necesitamos jueces independientes, que no respondan a intereses de políticos ni a las grandes empresas. Tercero: vamos a impulsar un proceso de un programa político en el que los expertos de cada ámbito aporten lo que saben. Creo que hay espacio para construir democracias más igualitarias y más libres, pero es imposible cuando 1 o 10 por ciento se esté quedando con los recursos de 90 por ciento.


¿Cuáles son tus gustos culturales?

Leer. Leo mucha novela, leo poesía, me apasionan Octavio Paz, Efraín Huerta, Oliverio Girondo... Actualmente estoy leyendo Diario de dos voces [de Manuel Lamana].He leído también mucha literatura latinoamericana, me apasiona Alejo Carpentier, con él entendí a América latina, y disfruto mucho leyendo a Paco Ignacio Taibo II.


¿A qué líderes políticos admiras?

Me gusta Aspacia, la maestra de Pericles, porque era una mujer desobediente que educó a una generación para construir el bienestar colectivo. Me interesan los políticos valientes, que piensen en el interés colectivo. Me gusta Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas, el Che Guevara, Salvador Allende… Me gusta (Juan) Negrín, (Manuel) Azaña, una parte no toda, toda esa gente que defendió la República.


Eres profesor, escritor y ahora político….

Precisamente pronto iré a México para presentar mi libro más reciente, Curso de política urgente para gente decente (Seix Barral). El libro habla del tiempo en que vivimos, donde la gente decente está perpleja y los canallas están envalentonados. Un mundo donde, como dice Juan Villoro, los narcos van vestidos de narcos por arrogantes.

El libro trata de explicar por qué pese al dolor que hay en el mundo sigue habiendo una mayoría silenciosa tan enorme, que tiene argumentos para su silencio. Cuento que vivimos en un mundo donde todo se ha convertido en una mercancía y si no eres rentable estás fuera y eso nos da miedo. El miedo es el caldo de cultivo del autoritarismo y por eso la mayoría silenciosa es rehén de ese autoritarismo, y la única manera de salir de ese juego perverso es ponerle nombre a esa cárcel.

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