• Regístrate
Estás leyendo: El “circo mediático” y la polémica valla de Melilla
Comparte esta noticia

El “circo mediático” y la polémica valla de Melilla

Expertos denuncian la corrupción que permite que ilegales crucen de España a Marruecos, sin necesidad del obstáculo.

Publicidad
Publicidad

Al menos tres mil personas entraron a Melilla en lo que va de 2014. De ese total, se calcula que solo 20 por ciento lo hizo saltando la valla que separa España y Marruecos y que, de rebote, convierte a la ciudad autónoma en un trampa sin más salida que el Mediterráneo.

Pese a la normalidad con que los melillenses viven la presión migratoria, los saltos de la valla están presentes en las pláticas cotidianas y se los compara con los demás “métodos” de los inmigrantes para entrar de forma ilegal a España de los cuales la prensa ibérica no suele hacerse eco.

Según José Palazón, vocero de la organización no gubernamental (ONG) melillense Prodein, por Ceuta (la otra ciudad española en territorio africano) y Melilla entran “alrededor de 10 por ciento del total de los inmigrantes que llegan a España”.

“De ese escaso 10 por ciento, solo 20 por ciento entra por la valla, el resto viene por Beni Enzar —la frontera con Marruecos— pero pagando”, afirma Palazón, quien acusa al gobierno español de querer “distraer” a la opinión pública: “¿De qué se habla?¿Qué ves en la televisión? A los subsaharianos saltando la valla”.

Palazón añade que de las tres mil personas que en 2014 han entrado en Melilla de forma ilegal, “más de dos mil lo han hecho cruzando una puerta de 50 metros”, la frontera.

“Fíjate tú qué tontería, la atención se centra en la valla y la mayoría (un alto porcentaje de sirios huidos de la guerra civil de su país) entra por la frontera con pasaporte ilegal comprado a las mafias marroquíes”, a un costo de mil a 3 mil euros, explica.

Para Palazón, con más de dos décadas trabajando por los derechos de los migrantes, al gobierno conservador del Partido Popular “se le ve el plumero”, ya que, según él, “un sirio no se parece tanto a un marroquí como para que puedan alquilarles el pasaporte, algo más tiene que haber”.

“Si hay un policía español que les deja pasar, ya está hecha la trampa, y en la frontera no son marroquíes o sirios, se llaman ‘mil 500 o 3 mil’, según los euros que hayan pagado por cruzar… lo llevas escrito en la cara”, zanja.

Para el activista, la “connivencia” de ambas policías “está clara” mientras que los medios de difusión, movidos por una amarillismo creciente en España, alimentan sus informaciones con imágenes de subsaharianos encaramados durante horas a la valla.

Sin ir más lejos, uno de los últimos saltos, el del pasado 15 de octubre, dejó algo más que heridos entre guardias civiles y migrantes.

La portada del diario local El Faro de Melilla rezaba: “Cinco guardias civiles heridos tras el intento de salto de 300 inmigrantes”, aunque nada se dijo del estado de salud de los “asaltantes”. La información iba acompañada de una foto en la que se ven unos 50 subsaharianos sentados en lo alto de la valla, esperando el momento oportuno para intentar pasar al lado español.

Dentro de la foto, otro titular fue el que desató la mayor polémica: “Orines y escupitajos ‘con ébola’, fuego y piedras desde lo alto de la valla”.

Con la frase se da por hecho que los autores de dichos “orines y escupitajos” están infectados por el virus del ébola, que sigue causando cientos de muertes en África y que mantuvo en vilo a España durante el último mes por un contagio en territorio nacional que finalmente se resolvió con éxito.

Horas después, medios independientes condenaron el trato que el periódico había dado al incidente en la valla, desde la prioridad absoluta que se da a la situación de los guardias civiles y el desdén con el cual se informa de los inmigrantes, hasta que apenas se dijo que uno de ellos había sido devuelto de forma ilegal a Marruecos, a propósito del tema del “ébola”.

“Pero nadie dijo que era con ‘ébola’ sino “al grito de ‘ébola’. No es poca cosa el matiz”, afirma a su vez el diario local Diagonal en su versión digital, al conocer el malestar que muchos periodistas en España sienten al ver cómo las líneas editoriales de las grandes cabeceras marcan los titulares de un país que antes llevaba el progresismo y la verdad por banderas.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.