Lo ejecutan por violación y muerte de una bebé

Oklahoma ejecutó al afroamericano Charles Frederick Warner, de 47 años, acusado de violación y homicidio.

Dallas

Oklahoma ejecutó al afroamericano Charles Frederick Warner, de 47 años, por la violación y homicidio de una niña de 11 meses en 1997, la primera pena de este tipo en el estado tras una polémica sobre el castigo capital.

La pena de muerte en Oklahoma entró en un paréntesis de 10 meses luego de la fallida ejecución, en abril pasado, del homicida convicto Clayton Lockett, que abrió una investigación y cambios en el procedimiento.

Warner fue ejecutado mediante una inyección de tres drogas letales en la prisión estatal en McAlester, sureste de Oklahoma.

Lockett convulsionó violentamente, se quejó y se retorció tras el coctel letal. Funcionarios carcelarios suspendieron el procedimiento de ejecución luego de que transcurrieron varios minutos sin que ninguna de las drogas “tuviera el efecto deseado”.

Lockett sufrió luego un ataque al corazón y fue declarado muerto poco más de una hora de que iniciara el proceso.

La fallida ejecución de Lockett reactivó el debate sobre la pena de muerte y forzó a la gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, a suspender las ejecuciones hasta que se determinaran las causas.

Una investigación reveló que una obstrucción intravenosa y la falta de capacitación de quienes conducían el procedimiento, fueron la causa de la polémica muerte y no los fármacos.

Las autoridades dispusieron que en la ejecución de Warner se incrementara cinco veces la dosis de drogas letales.

Mueren en exorcismo

Una de dos mujeres acusadas de matar a dos niños mientras realizaban “un exorcismo” se declaró culpable en el caso, pero no cumplirá condena de prisión.

La fiscalía estatal del Condado Montgomery dice que Monifa Sanford, de 22 años, de Germantown, se declaró culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y dos de intento de asesinato en primer grado, según una negociación de cargos.

Según el acuerdo, aprobado por la jueza Cheryl McCally del Condado Montgomery, Sanford fue declarada inocente de ser responsable de los hechos y será ingresada en un hospital siquiátrico.

Los fiscales dicen que Sanford y Zakieya Avery, la madre de los dos menores asesinados, dijeron a los investigadores que creían que espíritus malignos se trasladaban entre los cuerpos de los niños, de uno y dos años, y que era necesario un exorcismo.