Mi objetivo era sobrevivir: mexicano en Nepal

Eduardo Ramírez se encontraba en Nepal cuando vio cómo la ciudad caía en pedazos por el terremoto. Durante días estuvo incomunicado y su familia lo dio por desaparecido.

Ciudad de México

Acabas de bajar de un camión en Nepal y quieres adquirir un boleto de regreso a México. La agencia donde harías la compra está cerrada así que decides visitar otro sitio dedicado a viajes. Cruzas la calle y, en ese instante, la ciudad comienza a derrumbarse ante tus ojos.

Lo que parece un relato de ficción le ocurrió al mexicano Eduardo Chenandoa Ramírez Santiso el 25 de abril. Se encontraba en Nepal cuando ocurrió el terremoto de 7.8 grados.

“No sabía qué era lo que estaba pasando. Todos estábamos en shock. Se colapsaron los edificios, los autos chocaban, las motocicletas salían volando. Era imposible estar en pie”, narra en entrevista para MILENIO.

Chenan, como le dicen sus seres queridos, dice vía telefónica que resguardó a una señora con un bebé lejos de los cables de alta tensión. “Primero nos quedamos a mitad de la calle evitando que cayera algo sobre nosotros. Ayudé a una familia que estaba dentro de un edificio de siete pisos; los muebles obstruían la entrada”.

Nepal era un mundo de destrucción

Al pasar el temblor,Eduardo buscaba un refugio. “Los cables de luz caían, por lo que tenía que andar con cuidado. Después de caminar cuatro horas en las que no paró de temblar, llegué al templo de la comunidad Hare Krishna. El monasterio sirvió de refugio para 400 personas; nos daban comida y lo necesario para vivir”.

 “Mi objetivo era sobrevivir, pensaba en mi familia. No había más chance de pensar otras cosas, salvo en ayudar un poco a la población”, asegura.

La comunidad con la que convivió dentro del monasterio, ayudó a la población afectada. “Distribuyeron comida, bajaron con camionetas a otras comunidades para llevar alimentos. Los hospitales completos cayeron. Era un mundo de destrucción cuando ellos acudieron a auxiliar a la gente”.

Durante su estancia se encontraba enfermo dentro del monasterio. “Tenía temperaturas muy altas y necesitaba irme de Nepal. No podía salir del lugar. Todo era muy difícil; caminar era complicado y no se diga conseguir medios de transporte”, explica.

Regreso a casa

Los medios de comunicación colapsaron al igual que el país. “Otros mexicanos pudieron comunicarse rápidamente porque estaban en Katmandú, yo me encontraba muy lejos y no podía acercarme. No tenía forma de contactar con nadie”, explica Chenan.

En México, desde que se dio a conocer la noticia del terremoto, su hermana Itzel Ramírez comenzó a buscarlo. Hasta el medio día del 25 de abril, la cancillería mexicana no sabía dónde estaba Eduardo.

Al no recibir información de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Itzel inició una campaña vía Facebook y Twitter con una fotografía de su hermano.  “Fueron las 48 horas más horribles. Nunca estás preparado para eso”, dice Itzel en entrevista para MILENIO.

Después de enviar la imagen a una publicación nacional, la familia tuvo más contacto con las autoridades consulares de México en La India.

La pista principal sobre dónde podía estar se la dieron las redes sociales. Su última ubicación en Facebook fue el 22 de abril, tres días antes del temblor. Gracias a su sobrino, la familia encontró el último mensaje enviado y así se enteraron que él se encontraba en Katmandú.

A partir de la ubicación dada por el texto, supieron que Eduardo estaba en un monasterio. La información se la dieron a la embajada, quien se puso en contacto con él inmediatamente.

Sobre el trato que le dieron las autoridades consulares, Chenan dice que el cónsul honorario en Nepal,Naresh Dugar se aseguró de que estuviera bien, en un sitio seguro y que estuviese alimentándose de forma adecuada. Mientras tanto, Jessica Mancera, encargada de la sección consular, llevó su caso y lo ayudó a que saliera rápidamente del territorio.

“Al día siguiente de la visita, me trasladaron al aeropuerto. En el camino pude ver nuevamente toda la ciudad. Los hospitales estaban instalados en la calle; ahí se daba atención médica a los heridos. Llegué a México el jueves en la noche en el vuelo procedente de Fráncfort”.

Ayuda para Nepal

Eduardo y su familia auxiliaron a los monjes nepalíes a recolectar fondos este fin de semana al proyecto Artes místicas del Tibet, en el Museo Casa del Risco.

“Llevar víveres no es viable; los monjes llevarán fondos (dinero). Lo recolectado va directamente al objetivo, que es ayudar a Nepal. Para donar a esta asociación y obtener más información, pueden entrar a la página www.artesmisticasdeltibet.org y llamar al  044 55 28 05 97 63. Hoy por ellos, mañana por nosotros”, asegura.

Pero la ayuda no termina aquí. Viajará a Isla Mujeres donde el gobierno está organizando un proyecto llamado “Kilómetro de ayuda”, en el que participará con el fin de recaudar aún más fondos para enviar a Nepal.