Los economistas opinan sobre la crisis de la deuda

Los pasos del gobierno en el nuevo escenario político para Atenas marcan el día a día del debate en Europa.
Manifestación de apoyo al nuevo gobierno.
Manifestación de apoyo al nuevo gobierno. (Rafael Marchante/Reuters)

París

Es la victoria de la izquierda radical en Grecia una campanada sobre los programas de austeridad o un adelanto de los próximos escenarios aún más difíciles tanto para ese país como para Europa? ¿Es un modelo legítimo de inspiración?  A continuación, los expertos opinan.

¿Un líder griego sin corbata o sin saco?

Para Pierre Branda, historiador, miembro de la Fundación Napoleón, las soluciones propuestas por Atenas para resolver su deuda recuerdan curiosamente las que la Revolución y el Imperio aplicaron en Francia entre 1790 y 1799, en particular la referida a transformar una parte en obligaciones perpetuas, es decir, no reembolsables. ¿Qué hicieron los revolucionarios con el enorme fardo financiero heredado del Antiguo régimen, y que representaba casi el 100 por ciento del ingreso nacional de la época? La solución la halló Pierre-Joseph Cambon, diputado de la Convención y ex negociante de paños: la deuda fue “abolida”, es decir, congelada.  Los antiguos títulos de los créditos fueron abolidos y reemplazados por una inscripción única sobre el “Gran libro de la deuda pública” en el cual se indicaba para cada acreedor, no la cantidad del capital que le había sido prestado, sino solamente el interés anual que el Estado le debía.

Permitir la salida de Grecia.

 Para Guntram B. Wolff, director del Instituto Bruegel (Bruselas), Grecia no se puede desentenderse de los acuerdos. Pero cerrar un nuevo acuerdo es aún imposible. El gobierno izquierdista de Alexis Tsipras fue elegido con un apoyo muy sólido para cambiar de rumbo, tanto en política interna como en las relaciones con sus socios. Esto no se puede olvidar. Pero aunque la perspectiva de un acuerdo no puede ser el resultado de un chantaje, sí debe derivar de una acción seria en el plano nacional y de un acuerdo entre los socios de la Unión Europea (UE).

Hay que negociar con calma.

Martin Wolf, editorialista económico, opina que Atenas merece que se le dé tiempo para presentar sus ideas sobre lo que considera debe ser un nuevo acuerdo con sus socios. Éstos, sin duda, desconfían y temen lo que encarna el partido Syriza, del primer ministro Tsipras. Pero la UE pretende ser una unión de democracias, no un imperio.

¿Es posible una rebaja equitativa de la deuda?

Para Thomas Philippon, profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York, premio Bernàcer 2013 al mejor economista europeo joven, Grecia es la principal responsable de sus desgracias. En primer lugar por la conducta de sus gobiernos en los últimos 15 años. Pero el pago de la deuda debe incluir la responsabilidad de Europa en la situación.

La deuda griega hoy como la alemana en 1953.

Gilles Dufrénot, investigador del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (Cepii), tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impuso a sus aliados anular y/o renegociar los plazos para el pago de la deuda de guerra de Alemania, a fin de permitir su reconstrucción.

Por una verdadera auditoría de la deuda griega.

Eric Toussaint, vocero del comité por la anulación de la deuda del tercer mundo (Cadtm) recuerda que la reglamentación europea autoriza a Atenas a examinar la legitimidad de las exigencias de sus acreedores. El resultado podría ser sorprendente.