China, favorita de las BRICS

El 15 de julio se reunirán en Fortaleza las cinco potencias emergentes que tendrán su propio banco, opcional al FMI.
La jefa del gobierno alemán y el presidente chino Xi Jingping.
La jefa del gobierno alemán y el presidente chino Xi Jingping. (Andy Wong/Reuters)

Washington

El 15 de julio, el Mundial habrá terminado, pero otro partido se va a jugar en Brasil, más discreto, menos festivo y, sin embargo, muy siglo XXI. La competencia tendrá por escenario a los BRICS, acrónimo de las cinco economías emergentes —Brasil, Rusia, India, China, África del Sur— que, al asociarse de manera informal pero en vías de institucionalización, pueden aparecer como el primer desafío serio al orden internacional emanado de Bretton Woods, al término de la Segunda Guerra Mundial.

Así, los días 15 y 16 de julio los líderes de los BRICS en Fortaleza y luego en Brasilia deberán ponerse de acuerdo con el lugar de la sede del futuro banco de desarrollo que prevén crear. ¿Adivinan? Ya está amarrado Shanghái. Los cinco países contribuyeron en partes iguales al capital inicial del banco, que deberá ser de 50 mil millones de dólares. Pero los BRICS también deben crear un fondo de emergencia de 100 mmdd para enfrentar las crisis financieras y, ahí, Pekín aportará la parte del león, 41 mmdd. ¿Qué más natural entonces para China, sentada sobre una montaña de reservas de divisas, que reivindicar la sede de la futura institución? Tanto más que China tiene otro banco regional en ciernes: el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras. El presidente chino Xi Jinping expresó la idea durante su visita a Indonesia, en octubre de 2013. Desde entonces, ésta ha seguido su camino, a cargo del ministro de Finanzas, Lu Jiwei, y el director del fondo de inversiones China International Capital Corp., Jin Liqun.

Según el Financial Times el capital inicial, previsto en 50 mil mdd ahí también, será duplicado.

¿Qué hay de común entre estos dos proyectos? Ambos son percibidos como opción a las instituciones que forman el armazón del sistema financiero internacional heredado de Bretton Woods, dominado por Estados Unidos, Europa y Japón. Un embrión de sistema paralelo, de alguna manera. Los analistas rusos, con un estado de ánimo abiertamente anti-occidental desde la crisis ucraniana, no ocultan su interpretación: el banco de los BRICS, escribe el sitio de la radio La Voz de Rusia, "desafía la dominación financiera estadunidense".

Los chinos son más sutiles. Cuando evoca el futuro Banco Asiático de Inversiones, rival directo del Banco Asiático de Desarrollo (BAD), dominado por los japoneses, Lu Jiwei siempre se ocupa de precisar que el primero será "complementario" del BAD y del Banco Mundial, más ricamente dotados. Simplemente, precisa Pekín, el BAD y el Banco Mundial financiar de manera prioritaria los proyectos centrados en la lucha contra la pobreza, mientras que el fututo Banco de Inversiones financiará esencialmente infraestructuras, de las cuales Asia tiene una acuciante necesidad.

La cereza del pastel, mencionada más discretamente: los préstamos, al menos, no estarán acompañados de condiciones políticas, en virtud de la política de Pekín de no injerencia en los asuntos internos de otros países, ni de exigencias de respeto a los derechos humanos.

La diferencia tal vez determinante entre las instituciones de Bretton Woods y los nuevos bancos, reside en la repartición de las partes dentro de éstos. Japón y EU son los principales accionistas del BAD, ya controlando cada uno 15.7% y 15.6% de las partes. Ambos países suman más de un cuarto de los votos, mientras que China apenas tiene 5.47 por ciento.

China ha propuesto a una veintena de países confluir en el proyecto, en especial lo que se llama en el mundo chino "Asia occidental", es decir Oriente Medio. Japón, en cambio, no fue requerido. Y la India, según el periódico The Hindu, acaba de serlo.

¿Estamos asistiendo al nacimiento de un sistema alternativo al construido en torno del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial? ¿Está China decidida a reescribir las reglas del juego?

Nada de esto ha ocurrido aún. Pero es difícil reprocharle a los países emergentes transitar por fuera de las estructuras existentes: en realidad, las reticencias occidentales –y en particular las del Congreso de Estados Unidos que bloquea la reforma del FMI– ha hecho evolucionar a las instituciones internacional para darles el lugar que están fomentando.