El ex dictador ‘Baby Doc’ fallece por un ataque al corazón

El autoproclamado ‘presidente de por vida’ vivió en el exilio durante 25 años y murió a  los 63 años.

Puerto Príncipe

El ex dictador haitiano Jean Claude Duvalier murió ayer de un infarto a los 63 años en su casa próxima a Puerto Príncipe, donde residía desde 2011 tras un exilio de 25 años en Francia. Allá afrontó cargos por crímenes de lesa humanidad durante su mandato (1971-1986), pero jamás pagó por ellos.

La noticia fue comunicada por su abogado, Reynold Georges, y posteriormente confirmada por el propio mandatario haitiano, Michel Martelly, entre otros.

Tras comunicar el fallecimiento de Duvalier, que nació en Puerto Príncipe el 3 de julio de 1951, Martelly aseguró que, pese a las “disputas” y “diferencias” que mantenían, con su desaparición falleció un “hijo genuino de Haití”.

Duvalier respondía al sobrenombre de Baby Doc, pero sus 15 años al frente de Haití tuvieron de todo menos la inocencia de un bebé, sumiendo al país en la corrupción y la represión. En 1971, a los 19 años, heredó el cargo dejado por su padre, el también dictador François Duvalier (Papa Doc), convirtiéndose en el mandatario número 41 del país, en el más joven del mundo y autoproclamándose “presidente de por vida”.

En apariencia, sus casi 15 años al frente de Haití fueron menos violentos que los de Papa Doc, pero la persecución política y los abusos de poder que se llevaron a cabo fueron documentados por organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW).

En enero pasado, HRW advirtió que una falta de voluntad política y retrasos judiciales “inaceptables” permitían a Duvalier huir de la justicia internacional por violaciones a los derechos humanos durante su mandato.

En sus primeros años de mandato abrió el país a la inversión extranjera, apoyó una ley a favor del divorcio exprés, lanzó campañas medioambientales y fomentó el turismo, entre otras medidas, pero también reprimió.

Por ejemplo, introdujo una nueva ley de prensa que prohibió críticas al presidente, al gobierno o a los oficiales de seguridad; esto desembocó en la deportación de periodistas y opositores, además de la formación de un cuerpo represivo, “Los leopardos” (siguiendo la estela de los “tonton macoutes” de su padre).

AI y HRW han denunciado la malversación de millones de dólares que se produjeron en su mandato. También denunciaron violaciones continuas de derechos humanos, con el encarcelamiento y tortura de cientos de haitianos opositores a su régimen.

En 1986 las crecientes protestas populares y la presión diplomática de EU obligaron a que abandonara el país en un avión militar estadunidense. Fue aceptado por Francia, donde fijo su residencia en Grasse, en el sureste del país; ahí vivió bajo arresto domiciliario.

El 16 de enero de 2011, por sorpresa, Duvalier regresó a Haití.  Volvió a su país un año después del terrible terremoto que asoló a esa nación empobrecida durante 2010 y aseguró que quería contribuir y ayudar a la reconstrucción del país.