Trump, material para el humor

El extraño bronceado, el peculiar copete y sus declaraciones son objeto de mofa de cómicos y caricaturistas.
Libro de Marc Rosenthal.
Libro de Marc Rosenthal. (Especial)

Nueva York

Dibujantes de prensa, actores, imitadores y humoristas degluten con apetito a Donald Trump, personaje de ensueño para caricaturistas, aunque muchos buscan aún la distancia correcta ante un futuro presidente estadunidense.

La tez naranja, los juicios lapidarios, los adjetivos enfáticos, el gesto y el peinado, todo o casi todo en Trump se presta a la caricatura.

En Estados Unidos, los muy populares animadores televisivos Jimmy Fallon y Jon Stewart, y los actores Bryan Cranston, Johnny Depp y Dana Carvey se han aprovechado de ello en estos últimos meses.

Y ni hablar de Alec Baldwin en la emisión satírica Saturday Night Live, que lo imita con fuertes apretones de labios y pestañeos. Esta actuación ha enfurecido al próximo ocupante de la Casa Blanca, que se lanzó a Twitter para señalar que el programa “no puede ser peor”, que es “inmirable” y “prejuicioso”.

“Publica tus impuestos y pararé. Ja”, tuiteó el actor en respuesta.

Baldwin, un “actor extraordinario”, “abordó la cosa a lo bulldozer”, observa John Di Domenico, que imita a Trump desde hace casi 12 años. Pero aunque no es del gusto de todos, millones lloran de risa cada fin de semana con su personificación del outsider populista.

Es cierto que es difícil hallar la sutileza en las interpretaciones a grandes rasgos de un personaje público en perpetua representación.

A lo largo de los años “encontré una enorme cantidad de personas que lo conocen y me dicen que no es así en privado”, afirma Di Domenico, cuya agenda está ahora completamente dedicada a Trump.

También es complejo encontrar el tono justo frente a un personaje que tanto divide a los estadunidenses.

Muchas veces es ridiculizado porque se insiste en la apariencia y la forma, lo cual lo ofende, pero esto también muchas veces lo convierte en un personaje simpático.

El imitador se plantea desde ahora la cuestión de representar a Trump presidente. “Debo hallar una manera de abordar los temas más sensibles”, admite Di Domenico.

El actor desea “conservar una distancia de un cuerpo frente a él, no seguirlo, imaginar las cosas más locas que podría hacer”.

Mientras los medios estadunidenses hicieron un gran de introspección desde la elección presidencial del 8 de noviembre pasado, los dibujantes de prensa de ambos lados del Atlántico buscan también un equilibrio para representar a este personaje “bigger than life” (“más grande que la vida”), con patente de “macho”, jurado de reality shows y pronto presidente de la primera potencia mundial.

“Es casi demasiado fácil”, apunta el célebre caricaturista francés Plantu, cuyos dibujos aparecen cada día en la portada del diario Le Monde. Y advierte: “Lo que es bueno para los caricaturistas nunca es bueno para la democracia”.

“Es hora de ser más preciso y de criticarlo más directamente, no solo de burlarse de su tez naranja”, sostiene Marc Rosenthal, que colabora con la prestigiosa revista The New Yorker e ilustró durante la campaña un libro satírico para niños, A Child’s First Book of Trump (“Mi primer libro sobre Trump”).

El ilustrador dibuja a Trump con forma de papa, con la piel naranja. No quería acercarse demasiado al personaje en el plano físico, algo que espera mantener para su segundo libro, que será publicado en 2017.

Kevin Kallaugher, que representó al magnate como un animal amenazante en la revista The Economist, considera ahora esos dibujos como demasiado “simplistas”.

“El dibujo va a afinarse en función de su trabajo como presidente”, estima Kroll, del diario belga Le Soir.

“Al comienzo bastaba dibujar a un negro para representar a Obama; luego se convirtió en un hombre elegante de grandes orejas. En su reelección comenzamos a dibujarlo menos negro”, dice. “Por ahora todo mundo dibuja a Trump casi la misma manera, pero pronto cada uno tendrá el suyo”, pronostica.