El discurso que no dijo JFK será ahora una estela

Cinco décadas después, las palabras que el presidente John Fitzgerald Kennedy iba a pronunciar en Dallas cuando fue asesinado han sido impresas en un pedestal que será inaugurado hoy en el primer ...
La familia Kennedy, encabezada por Jacqueline, sus pequeños hijos y su cuñado Robert, al salir del Capitolio.
La familia Kennedy, encabezada por Jacqueline, sus pequeños hijos y su cuñado Robert, al salir del Capitolio. (Reuters)

Estados Unidos

En los anales de la historia queda como el discurso que no fue pronunciado. The Unspoken Speech. Ese que el presidente John Fitzgerald Kennedy se aprestaba a dar cuando fue asesinado en pleno centro de Dallas, el 22 de noviembre de 1963, hundiendo al país en un estupor terrorífico. El mismo que será inmortalizado hoy con la inauguración de una estela en Dealey Plaza, 50 años después de su asesinato.

John F. Kennedy y su esposa Jacqueline estaban dejando el centro de Dallas en la Lincoln, la limusina presidencial descapotable para dirigirse al Trade Mart, el edificio de la feria comercial, donde los esperaban dos mil 500 dignatarios. Los invitados habían comenzado a almorzar. Por una derogación especial de la jerarquía católica, un bistec tejano era el menú, aunque fuese viernes.

Dallas era la penúltima etapa de la gira presidencial en Texas, un estado determinante para la elección de 1964.

Por la mañana, JFK se había dirigido brevemente a una multitud reunida frente al Texas Hotel de Fort Worth, donde los Kennedy habían pasado la noche.

Jackie no estaba lista. Él debió excusarla. “La señora Kennedy se está preparando”, explicó. “Le lleva un poco más de tiempo pero, por supuesto, cuando ella termina se ve mucho mejor que nosotros”, bromeó.

Entre los invitados del Trade Mart figuraban muchos que se oponían a la visita de un presidente demócrata.

Esa misma mañana, en el periódico Dallas Morning News, un desplegado enmarcado en negro acusaba a John F. Kennedy de debilidad frente a los comunistas de la Unión Soviética. Dallas era uno de los bastiones de la extrema derecha. La víspera, unas octavillas lo habían acusado de “traición”.

El discurso contenía la respuesta de John F. Kennedy a la intolerancia y a las “voces que predican doctrinas sin vínculos con la realidad”.

En un mundo “complejo y lleno de irritaciones”, iba a decir, el liderazgo norteamericano debe ser guiado por “las luces del aprendizaje y de la razón”.

El presidente tenía la intención de atajar a los belicistas que consideraban que buscar la paz era un “signo de debilidad”.

“No podemos esperar que todo el mundo hable el lenguaje de la razón al pueblo estadunidense, aunque sí que un número reducido de personas escuchen esos absurdos. Y la noción de que el país avanza hacia su destrucción a causa del déficit o que la fuerza es solo una cuestión de consignas no es otra cosa que un absurdo”, proseguía.

En 1964, Stanley Marcus, el hijo del fundador de las grandes tiendas Neiman Marcus, dueño de una gran fortuna de Dallas, pero que era parte del campo demócrata, obtuvo una copia del discurso de manos de su amigo Lyndon Johnson, quien se convertiría en presidente después del asesinato de John Kennedy. Él lo hizo imprimir y dio a encuadernar en total unos 500 ejemplares de los cuales distribuyó varias copias, siendo la primera de ellas para Jackie.

El discurso fue exhumado este año por un grupo de artistas y de publicistas de Dallas, que decidieron reunirse bajo la bandera de Unspokenspeech.org.

El colectivo creó además un espectáculo de siete videoclips en los cuales participaron centenares de habitantes de Dallas, en su mayoría demasiados jóvenes entonces para haber sufrido el traumatismo del asesinato, pero deseosos a la vez de mostrar que Dallas ya no se avergüenza de su pasado y que está lista —cinco décadas después— para rendirle un homenaje al presidente asesinado.