Los dirigentes socialdemócratas apoyan a Juncker para presidir la Comisión Europea

La designación del candidato de la derecha democristiana tiene como contrapartida el nombramiento de un socialdemócrata para suceder al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.
El presidente del parlamento europeo, Martin Schulz (d), y el ex primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (i)
El presidente del parlamento europeo, Martin Schulz (d), y el ex primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (i) (AFP)

París

Los dirigentes socialdemócratas europeos reunidos el sábado en París apoyan la candidatura a la presidencia de la Comisión Europea del conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker, anunció el presidente francés, François Hollande, al finalizar el encuentro. La designación de Juncker, de la derecha democristiana, tiene como contrapartida el nombramiento de un socialdemócrata para suceder al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy.

Suenan varios nombres, entre los cuales el de la danesa Selle Thorning-Schmidt, el ex jefe del gobierno italiano Enrico Letta o el ex primer ministro francés Jean-Marc Ayrault. Para lograr la presidencia de la Comisión, Jean-Claude Juncker necesita el apoyo de la mayoría de los dirigentes europeos y al menos 376 votos en el Parlamento. Su nombramiento forma parte de un conjunto que incluye también los puestos de presidente del Consejo, presidente del Parlamento Europeo y Alto Representante para la política exterior.

Este encuentro socialista fue convocado de cara al Consejo Europeo de los días 26 y 27 junio en Bruselas, que se anuncia complicado. Tiene lugar tras el de los anti-Juncker de la derecha en Suecia, al que acudieron el primer ministro británico, David Cameron, y sus pares sueco y holandés.

En París estaban reunido a iniciativa del presidente francés, François Hollande, el jefe del gobierno italiano, Matteo Renzi, el vicecanciller alemán Sigmar Gabriel (SPD), y los dirigidentes Selle Thorning-Schmidt (Dinamarca), Victor Ponta (Rumania), Robert Fico (Eslovaquia), Bohuslav Sobotka (República Checa), Joseph Muscat (Malta), Werner Faymann (Austria) y Eli Di Rupo (Bélgica).

Martin Schulz, expresidente del Parlamento Europeo, donde preside ahora al grupo socialista, y el primer ministro francés, Manuel Valls, también debían acudir a la reunión. Se trataba de "preparar la cumbre europea que tomará decisiones sobre las orientaciones futuras de Europa y sobre las personas que dirigirán Europa", había indicado el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, que también participa en la minicumbre.

En París, la reunión debía permitir también a los dirigentes de izquierda concentrarse en sus prioridades en materia económica y social. Los líderes presentes se pusieron de acuerdo en la necesidad de utilizar "todas las flexibilidades" del pacto de estabilidad presupuestaria, precisó Hollande.

Se trataba también de frenar al jefe del gobierno italiano Matteo Renzi, cuyas exigencias provocan reticencias en el campo conservador, explicó a la AFP una fuente europea. Renzi exige una flexibilización del Pacto de Estabilidad, que limita el déficit público de los Estados de la UE al 3% de su PIB y su deuda al 60%. No quiere encontrarse en situación de tener que mendigar plazos en la Comisión Europea.

Pero su demanda es "inaceptable para sus socios europeos", le ha asegurado Van Rompuy en su encuentro el martes en Roma, según fuentes italianas. "Los dirigentes europeos son los únicos que pueden cambiar las reglas y no se reúnen las condiciones", explicó. La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, lo confirmó el miércoles, al llamar la atención a Gabriel, partidario de excluir los gastos de las reformas del cálculo del déficit público, tal y como lo reclama Renzi.

La amenaza de que Renzi vaya por libre en la cumbre europea llevó al Elíseo a ampliar la reunión del sábado, transformada en "cumbre informal" de los dirigentes socialdemócratas, antes de definir una postura común.