Diputado brasileño condenado por "juicio del siglo" renuncia al cargo

Joao Paulo Cunha, fue uno de los primeros penados por corruptelas denunciadas durante el primer mandato del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, mientras la fiscalía defendió la condena de ...
El diputado y ex presidente de la Cámara Baja de Brasil, Joao Paulo Cunha, en Brasilia, el 30 de enero de 2007
El diputado y ex presidente de la Cámara Baja de Brasil, Joao Paulo Cunha, en Brasilia, el 30 de enero de 2007 (EFE)

Brasilia

El diputado brasileño Joao Paulo Cunha, uno de los condenados en el llamado "juicio del siglo" por corruptelas denunciadas durante el primer mandato del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y quien el martes se entregó a las autoridades, renunció hoy a su cargo en el Legislativo. Cunha, que se presentó el 4 de febrero a las autoridades en el Complejo Penitenciario de la Papuda, en la capital Brasilia, después de que el Supremo Tribunal Federal (STF) expidió su orden de captura, renunció al escaño en el Congreso en un comunicado enviado a la Secretaría General de la Cámara de Diputados.

"Es con la conciencia del deber cumplido y basado en los preceptos de la Constitución Federal y en el Régimen Interno de la Cámara de Diputados, que renuncio a mi mandato de diputado federal", apuntó la carta presentada por los abogados del político, según informó el servicio estatal de noticias Agencia Brasil. En el texto, Cunha citó al escritor cubano Leonardo Padura con la frase "pues el dolor y la miseria figuran entre aquellas pocas cosas que, cuando repartidas, se tornan siempre mayores".

Las condenas de 25 políticos y empresarios hallados culpables de este sonoro proceso comenzaron a ser ejecutadas gradualmente desde el pasado 15 de noviembre, con la excepción de tres de los reos, entre ellos Cunha, que todavía tenían posibilidad de presentar apelaciones. Cunha, que presidía la Cámara de los Diputados en la época del escándalo, es militante del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), el mismo de Lula y de la actual presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

El político cumplirá una pena inicial de seis años y cuatro meses de prisión en régimen semiabierto por corrupción pasiva, lavado de dinero y malversación. Según consideró probado la máxima corte, cuando Lula ganó las elecciones de 2002, el PT tejió una red de corruptelas que se valió de dinero público para financiar campañas y sobornar a dirigentes de otros cuatro partidos para que dieran al Gobierno la mayoría parlamentaria que no había obtenido por medio del voto.

De otra parte, la fiscalía general de Brasil defendió hoy la condena del diputado Eduardo Azeredo por un escándalo de corrupción que salpica a la oposición socialdemócrata y similar al que condenó a los ex allegados de Lula. El fiscal general Rodrigo Janot presentó hoy su parecer a la Corte Suprema, sugiriendo en él una pena de 22 años de cárcel para Azeredo por la práctica "continuada de los delitos de malversación de fondos públicos y lavado de dinero", por un valor de 3.5 millones de reales, que hoy equivaldrían a unos cuatro millones de dólares, señala una nota de la fiscalía.

La denuncia señala que Azeredo, ex gobernador del poderoso estado de Minas Gerais (sureste), habría montado un esquema de desvío de recursos públicos estatales para financiar su campaña a la reelección en 1998, a través de empresas y bancos públicos. En la denuncia original hay trece acusados, incluido el controvertido publicista Marcos Valerio, aunque el fiscal solo se ha pronunciado sobre Azeredo.

Valerio fue el principal castigado en el histórico juicio que terminó a fines del 2012 con la condena de varios exaltos jerarcas del gobierno y del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), en el poder desde 2003, por sobornar a legisladores a través de la creación de una contabilidad paralela para la cual se utilizaron entidades públicas.

El caso fue conocido como "mensalao", o gran salario, en referencia a los pagos periódicos recibidos por legisladores y partidos que integraban la coalición de gobierno. El nuevo caso en Minas Gerais ya fue apodado de "mensalao mineiro". Las denuncias ocurren antes de las elecciones de octubre, en las que el PT aspira a reelegir a la presidenta y ex guerrillera Dilma Rousseff y el PSDB a recuperar el poder, precisamente con otro ex gobernador de Minas Gerais, Aecio Neves.