Diálogo, “por las buenas o malas”: Maduro

El jefe de Estado recordó que durante 2016 hizo continuos llamados al diálogo “y en noviembre” se logró “que la derecha venezolana se sentara de nuevo donde siempre ha debido estar”.

Caracas

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, advirtió que “por las buenas o por las malas” sentará en una mesa de diálogo a los líderes opositores con los que mantuvo conversaciones a fines de 2016, pues aseguró que se debe llegar a un “entendimiento” por el país.

“Muy pronto los voy a sentar en la mesa otra vez, por las buenas o por las malas los vamos a sentar, pero en Venezuela tiene que haber diálogo, nos la tenemos que jugar con valentía”, dijo Maduro en una sesión especial de la Asamblea Nacional Constituyente celebrada en el Palacio Federal Legislativo.

El jefe de Estado recordó que durante 2016 hizo continuos llamados al diálogo “y en noviembre” se logró “que la derecha venezolana se sentara de nuevo donde siempre ha debido estar”. En ese sentido, reiteró que “muy pronto” logrará que haya una “mesa de diálogo” y “entendimiento” por Venezuela.

Maduro se puso a disposición de la Constituyente electa hace casi dos semanas, un foro que él mismo impulsó y está conformado solo por sus seguidores, quienes cambiarán la Carta Magna del ex presidente Hugo Chávez y tendrán facultades casi ilimitadas hasta por dos años, aún después de que termine el mandato de Maduro en enero de 2019.

El presidente también saludó que los partidos de oposición hayan inscrito candidatos para las elecciones a gobernador de diciembre próximo, aunque eso no significa “reconocer”, como se atribuyó ayer Maduro, la “legitimidad” de la Constituyente, sino como “una forma de obligar a que haya elecciones”, según afirmó la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en un comunicado.

Aunque la MUD indicó que la decisión fue tomada “por consenso”, una de sus líderes, María Corina Machado, se deslindó del anuncio al considerar que tal paso es “someterse” a la “dictadura”.

Machado, del ala radical de la MUD, condicionó su permanencia en la coalición, que llamó a nuevas protestas en las calles el sábado, pese a los 125 muertos, miles de heridos y cientos de detenidos que han dejado desde el 1 de abril.