“Ni un día más”: migrantes presionan ya a Obama

Las organizaciones pro inmigrantes en EU anunciaron hoy el inicio de una campaña de protestas en todo el país para que el presidente anuncie cuanto antes su decreto migratorio sin esperar al nuevo ...
Obama y la primera dama, Michelle Obama, llegan esta noche a una fiesta especial en la Casa Blanca, "In Performance at the White House"
Obama y la primera dama, Michelle Obama, llegan esta noche a una fiesta especial en la Casa Blanca, "In Performance at the White House" (AFP)

Washington/Miami

Las organizaciones pro inmigrantes en Estados Unidos anunciaron hoy una escalada de protestas en todo el país con el fin de aumentar la presión sobre el presidente Barack Obama para que anuncie cuanto antes su decreto migratorio sin esperar al Congreso.       

Una manifestación delante de la Casa Blanca dará este viernes el pistoletazo de salida a esta protestas, que abarcarán desde manifestaciones en la calle hasta cortes de tráfico pasando por acciones pro reforma migratoria el Día de Acción de Gracias y que culminarán con una huelga de hambre en diciembre, anunciaron los organizadores.

"No vamos a cruzarnos de brazos y a esperar a su decisión", dijo en rueda de prensa Gustavo Torres, presidente de la organización pro inmigrante CASA in Action. Si Obama actúa y anuncia alivio migratorio, la comunidad latina, prometió Torres, no sólo le recordará como "el presidente que dio esperanza" a sus miembros, sino que forjará su legado como presidente.

"No hay más excusas, el presidente debe actuar", dijo en rueda de prensa Cristina Jiménez, cofundadora de United We Dream, la mayor organización de jóvenes inmigrantes indocumentados del país.

Para Marielena Hincapié, directora ejecutiva del Centro Nacional de Leyes Migratorias, "no es una cuestión de si Obama va a actuar, sino de cuándo va actuar y cuán amplias van a ser las medidas que va a anunciar". "Después de las elecciones, el tiempo de politiquear se ha acabado", añadió Hincapié.

"El presidente tiene la obligacion moral, legal y política de asegurarse que cumpla con su promesa. Actúe ahora y lo más ampliamente posible", dijo la directora ejecuitva del Centro Nacional de Leyes Migratorias.

Las organizaciones latinas se mostraron convencidas de que si Obama anuncia una acción ejecutiva antes de final de año, tal como ha prometido a la comunidad hispana que hará, provocará una reacción de los republicanos, que tras las elecciones legislativas del martes tienen mayoría en ambas cámaras.

La vicepresidenta ejecutiva del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en inglés), Clarissa Martínez de Castro, insistió en la importancia del accionar de Obama para "acelerar el proceso legislativo".

Cinco años y medio después de la llegada de Obama a la Casa Blanca, la reforma migratoria sigue siendo una promesa incumplida de ambos partidos a la comunidad latina.

El borrador de la reforma fue aprobado en junio de 2013 en el Senado con votos bipartidistas, pero los republicanos se negaron a poner una fecha para la votación en la Cámara de Representantes.

Ante la inmovilidad de los republicanos, Obama prometió a los latinos que en septiembre anunciaría acciones ejecutivas en materia migratoria. Sin embargo, presionado por los senadores demócratas que temían que si actuaba antes de los comicios iban a perder la mayoría en el Senado, el presidente decidió retrasar la regulación a final de año.

Todavía no está claro cuándo Obama anunciará las medidas y cuántos de los 11 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos podrán beneficiarse de las nuevas disposiciones. Los republicanos, sin embargo, se oponen a que Obama actúe por su cuenta sin el Congreso.

"Los republicanos tienen mucho miedo porque cuando el presidente tome acción ejecutiva para proteger millones de inmigrantes lo que va a pasar es que el toro republicano, representando por el senador de Texas Ted Cruz, se va a volver loco y va a reaccionar de una manera que va a redefinir los dos partidos por una generación", pronosticó Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice.

"Llegó el día en que el presidente de Estados Unidos debe ejercer su liderazgo y autoridad y poner fin a la crisis que afecta" a más de once millones de indocumentados en Estados Unidos, dijo en Miami María Rodríguez, directora de la Coalición de Inmigrantes de la Florida, que agrupa a medio centenar de organizaciones.

"El momento de dar alivio es ahora mientras esperamos que el Congreso haga lo que tiene que hacer", dijo de su lado en la rueda de prensa el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.

Ante el bloqueo en el Congreso estadunidense de una reforma migratoria que abra una vía para regularizar a los indocumentados, en su mayoría latinoamericanos, Obama prometió medidas ejecutivas. Pero el presidente las postergó hasta después de las elecciones legislativas del pasado martes.

El retraso irritó a las organizaciones proinmigrantes, que afirman que la desilusión hizo que se abstuvieran de votar muchos hispanos, la principal minoría del país con más de 50 millones de personas.

Tras esos comicios, en los que la oposición republicana dio una paliza a los demócratas de Obama y se hizo con la mayoría total del Congreso, el mandatario garantizó que antes de fin de 2014 emitirá decretos en materia migratoria. "Antes de fin del año, vamos a tomar toda acción legal posible que yo considere mejorará el funcionamiento de nuestro sistema migratorio", manifestó Obama.

Las organizaciones reclaman que se detengan de inmediato las deportaciones de indocumentados, que han llegado a cifras inéditas durante la administración actual (más de 2 millones de personas), y piden que se les otorgue permiso de trabajo.

"Le pedimos al presidente que detenga la máquina deportadora y amplíe el DACA", señalaron en un comunicado Erika Andiola y César Vargas, dirigentes de una coalición que defiende a los "dreamers" (hijos de inmigrantes), en referencia a un programa del gobierno de Obama que otorgó un permiso temporal a medio millón de jóvenes para estudiar y trabajar.

Un asunto humanitario

Los activistas admiten que la mejor solución es una ley que reforme cabalmente el sistema migratorio. Pero son lejanas las posibilidades de que una legislación así sea aprobada en un Congreso de mayoría republicana, cuando los conservadores de ese partido consideran que equivaldría a una amnistía a personas que viven ilegalmente en el país.

En una señal de lo complicado que le será a Obama negociar en esta materia con el Congreso, el virtual nuevo líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, advirtió que cualquier acción del Ejecutivo sobre migración "sería un gran error". Equivaldría a "agitar un banderín rojo frente a un toro", aseveró.

El Senado aprobó en 2013 una reforma migratoria que incluía una regularización condicionada de los indocumentados y un incremento de la seguridad en la frontera, pero el proyecto fue bloqueado por los republicanos en la cámara baja.

"Está en las manos del presidente Obama hacer una orden ejecutiva para que nosotros podamos vivir tranquilos", dijo María Bilbao, una argentina que vive como indocumentada en Estados Unidos desde 14 años y que lidera una campaña para que Florida otorgue licencias de conducir a los sin papeles. Este "no es un asunto de política, es un asunto humanitario", insistió el arzobispo Wenski.

"Nuestra pregunta para el presidente Obama es: ¿Cuál será su legado? ¿Será el de haber sido el 'Deportador en jefe'? ¿O será el haber sido un presidente compasivo, valiente y firme que creyó en la unificación familiar?", dijo Marleine Bastien, dirigente de la organización Mujeres Haitianas de Miami.