Argentina reclama “negociación justa”

El gobierno de Cristina Kirchner se reúne hoy de nuevo con sus acreedores en NY.
El jefe del gabinete, Jorge Capitanich.
El jefe del gabinete, Jorge Capitanich. (EFE)

Buenos Aires

El gobierno de Argentina insistió ayer en reclamar una "negociación justa" para encontrar una salida al litigio por la deuda con los fondos especulativos (holdouts o fondos buitre), con cuyos acreedores mantendrá hoy una nueva audiencia en Nueva York convocada por el juez del caso, Thomas Griesa.

El jefe de gabinete argentino, Jorge Capitanich, reiteró que el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner solicitó al juez Griesa una medida cautelar que mantenga frenada la aplicación del fallo a favor de los fondos de inversión querellantes, para que el país pueda hacer efectivos sus compromisos de deuda con la mayoría de tenedores de bonos, más de 92%, que sí aceptaron los canjes que el gobierno ofreció en 2005 y 2010.

La minoría de litigantes (7%) defendidos por Griesa tienen sentencia a favor para cobrar bonos en mora desde fines de 2001, cuando estalló la peor crisis financiera en Argentina por las políticas neoliberales en boga, y que entre capital e intereses suman casi mil 500 mdd, pagaderos según Griesa "en efectivo".

Los querellantes pidieron a Griesa el embargo de fondos de Argentina (con reservas de unos 39 mmdd), impedida además desde el 30 de junio por el juez neoyorquino de hacer efectivo un pago a acreedores de su deuda reestructurada. Argentina giró mil 31 millones de dólares para ese pago a las cuentas de la mayoría de inversores, pero Griesa ordenó que el Bank of New York no les pagara.

El Estado argentino tiene hasta el 30 de julio para pagar las deudas reestructuras, a riesgo de ser embargado por los fondos especulativos.

Según Capitanich, la posición argentina es "extremadamente racional y de buena fe", mientras que "la mala fe la tienen los bonistas buitres porque pretenden una ejecución de sentencia que, saben, tiene efectos sobre el resto de los bonistas que adhirieron".

El 16 de julio, Kirchner recibió el apoyo de su par brasileña Dilma Rousseff y de las potencias económicas emergentes Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en su disputa judicial con los holdouts.