Enfoque: Un año después, las rescatadas de Chibok aprenden a soñar de nuevo

Poco después de ser raptadas por Boko Haram en la noche del 14 de abril de 2014, 57 jóvenes lograron escapar y hoy se preparan para realizar estudios universitarios, mientras rezan por sus ...
En esta foto de archivo del 5 de mayo de 2014 se ve a estudiantes de Chibok que lograron escapar de Boko Haram tras ser raptadas
En esta foto de archivo del 5 de mayo de 2014 se ve a estudiantes de Chibok que lograron escapar de Boko Haram tras ser raptadas (AFP)

Lagos

Déborah va a la universidad y el fin de semana le gusta nadar, una vida normal que también desearía para las chicas que, como ella, fueron secuestradas hace un año en Nigeria por los islamistas de Boko Haram y no pudieron escapar.

La noche del 14 de abril, cuando Déborah trataba de conciliar el sueño en el dormitorio de su liceo femenino, en vísperas de un importante examen, entraron los islamistas de Boko Haram. En total, secuestraron a 276 estudiantes en Chibok esa noche. Un secuestro que provocó una oleada de indignación en todo el mundo.

Déborah forma parte de las 57 jóvenes que lograron escapar poco después del rapto. Pero para las 219 jóvenes restantes y para sus familias, el calvario sigue. Pese a las repetidas promesas de las autoridades nigerianas y a los mensajes tranquilizadores del ejército, que aseguran que han encontrado pistas de las rehenes, no hay noticias de las jóvenes.

El jefe del grupo islamista Boko Haram, Abubakar Shekau, prometió que las vendería como "esclavas", antes de asegurar más tarde, en un nuevo vídeo de propaganda, que las había "casado a la fuerza". Según numeroso expertos, las dos versiones son plausibles. Y es bastante probable que las rehenes hayan sido dispersadas desde hace tiempo.

Mucha suerte

Déborah estudia ahora en la Universidad Americana de Nigeria (AUN), en Yola (noreste), con otras 20 rescatadas de Chibok. Esta universidad, financiada con fondos privados, que se extiende por decenas de hectáreas en las afueras de la ciudad, es mucho más lujosa que la media de centros nigerianos y contrasta con el entorno en el que creció Déborah, en Chibok, una pequeña ciudad con las infraestructuras prácticamente destruidas.

En el restaurante del hotel del campus, que sirve pizzas y hamburguesas junto a la piscina, unos estudiantes discuten con sus profesores, algunos expatriados occidentales, en torno a un refresco. "Es un entorno fantástico", reconoce Déborah, en un intercambio de correos electrónicos con la AFP a través de la universidad.

Las 21 estudiantes están haciendo un curso de preparación que les permitirá el próximo año realizar estudios universitarios. Algunas dicen que quieren ser médicos o abogadas. Todas son conscientes del tesoro que representa la educación --y sobre todo una formación de calidad, como la que ofrece la AUN--, en un país donde tantos niños no pueden ir ni siquiera al colegio.

Pero si todas son conscientes de su suerte, esta oportunidad que les ofrecen tiene un regusto amargo, en el primer aniversario del secuestro de Chibok. Todas saben que sin este terrible ataque islamista, nunca hubieran podido ir a la universidad. "Cuando estalló la insurrección, estaba asolada. Pero no sabía que sería para bien..." confía Mary, no sin sentirse culpable.

"Ayudar a Chibok"

Las estudiantes de la AUN esperan que su ciudad natal, actualmente destruida, pueda beneficiarse de su fabulosa experiencia. "Ha sido una aventura horrible". Pero "a nosotras no nos han destruido con este ataque. Consideramos que nos han elegido para aportar los cambios positivos, no solo en Chibok, sino en nuestro país y en el mundo", explica Sarah.

El sueño de Déborah es trabajar en Naciones Unidas para "ayudar a mi comunidad de Chibok, Nigeria y a resto del mundo". El presidente Goodluck Jonathan fue muy criticado tanto dentro como fuera del país por su tardanza en reaccionar tras el ataque de Chibok, lo que podría haber aumentado las posibilidades de encontrar a las 219 jóvenes secuestradas, en el momento en que todavía estaban reunidas y en los alrededores.

Este error político, y su incapacidad para acabar con la insurrección islamista, que ha originado miles de muertos en el norte de Nigeria desde 2009, han podido influir en su derrota en la elección presidencial del pasado mes.

El vencedor de la presidencial, Muhammadu Buhari, que será investido el 29 de mayo, ha prometido convertir la lucha contra Boko Haram en la prioridad de su mandato. Las ex rehenes aseguran que rezan "todos los días" para que encuentren sanas y salvas a sus compañeras.

Pero ante la perspectiva de su nuevo curso, han recuperado "la esperanza de que se hagan realidad un día sus sueños" perdidos la noche del 14 de abril de 2014.