Un año después, los crimeos respaldan su vuelta a Rusia

Según un sondeo, 90% de los residentes apoya la reintegración a Moscú pese a que su calidad de vida no ha mejorado.
Ayer iniciaron las festividades en Crimea por su separación de Ucrania, a la que fue “regalada” en 1954.
Ayer iniciaron las festividades en Crimea por su separación de Ucrania, a la que fue “regalada” en 1954. (Maxim Shemetov/Reuters)

Simferópol

Crimea celebra hoy el primer aniversario del referendo por el que se separó de Ucrania y dos días después fue anexionada por Rusia, hechos que la mayoritaria población rusa de la península sigue apoyando pese a que no todo ha cambiado para mejora en sus vidas.

En el año transcurrido tuvo lugar un rápido proceso de rusificación en las cosas más cotidianas: los residentes han obtenido pasaportes rusos, se pasó al huso horario de Moscú, la moneda ucraniana, el grivna, fue sustituida por el rublo y los prefijos telefónicos ucranianos desparecieron para dar paso a los rusos.

Un reciente sondeo del centro ruso de estudios de la opinión pública VTsIOM mostró que 90 por ciento de los residentes de la península bañada por el mar Negro está contentos con la adhesión, que rechazan sobre todo las minorías ucraniana y tártara.

Pero incluso otro estudio del instituto ucraniano GfK también da cuenta de 82% de respaldo a lo que aquí se llama pomposamente "la primavera crimea".

La consulta separatista arrojó 97% de votos favorables a la integración con Rusia y se hizo apenas dos semanas después de que un comando ruso ocupara el Parlamento de Crimea, en lo que fue el primer paso de una intervención que Moscú justificó entonces como una operación para defender los derechos de la mayoritaria población rusohablante ante en cambio de poder en Kiev.

Pero, desde entonces muchas cosas han empeorado: las sanciones económicas y financieras impuestas por Occidente a Rusia y a Crimea provocaron una grave crisis, los salarios perdieron valor adquisitivo por la galopante inflación, la mayoría de las empresas extranjeras se han marchado y no es posible hacer pagos con tarjeta de crédito o sacar divisas de un cajero, ya que Visa y Mastercard dejaron de operar.

La península está más aislada que nunca, no solo económica sino también geográficamente, ya que de Ucrania la separa ahora una frontera nacional y las autoridades de Kiev suspendieron el tránsito de trenes y autobuses a Crimea.

Para ir a Rusia solo es posible cruzando en ferry o desde el aeropuerto de Simferópol, que dejó de ser internacional a pesar de mantener su nombre, debido a las sanciones, y el puerto de Yalta, antaño parada obligada de numerosos cruceros, desapareció de las rutas.

"Las autoridades nacionalizaron las operadoras telefónicas ucranianas aquí y de la noche a la mañana nos encontramos con que nuestros números ya no servían, perdimos todos nuestros contactos", dijo a Vladímir, un residente local.

"Ahora todo son números rusos y se dan situaciones como que no es posible tener internet móvil ni siquiera con tarjetas 'sim' rusas", agrega.

El presidente ruso, Vladímir Putin, acaba de reconocer que, si bien no planeó la anexión de Crimea antes de que la oposición se hiciera con el poder en Kiev, sí la ordenó en las horas siguientes al derrocamiento de su aliado, el pro ruso presidente ucraniano Víktor Yanukóvich.

En un documental difundido por la tv rusa con el título Crimea: el regreso a la patria, el jefe del Kremlin afirmó que él mismo dirigió la operación militar incruenta para la "reunificación", ya que contaba con sondeos que indicaban que la mayoría de la población de la península ucraniana quería volver a integrarse con Rusia, de donde había salido en 1954, cedida por el entonces líder soviético, Nikita Jruschov, a Ucrania, cuando ambos países formaban parte de la Unión Soviética (URSS, 1922-1991).

También dice que habría estado dispuesto a poner en alerta su arsenal nuclear y afrontar cualquier situación tras tomar la decisión de integrar Crimea a la Federación Rusa.

En agradecimiento por su papel, las autoridades de Crimea han propuesto otorgar a Putin el título de "ciudadano de honor", lo que puede ocurrir en los próximos días.

En tanto, la gran estatua de Lenin que preside la principal plaza de Simferópol ha sido remozada de cara a los actos previstos a partir de hoy, un hecho de gran simbolismo que se contrapone a la oleada de derribos de estatuas del líder bolchevique que recorrió Ucrania durante la revolución del Maidán, como se conoce a la insurrección anti-Yanukóvich que derivó en su derrocamiento y huida a Rusia.