Mueren siete por deslave de un cerro en Guatemala

Al menos siete muertos, 25 heridos y un centenar de desaparecidas dejó un deslave en el poblado de Santa Catarina Pinulala, en Guatemala, causado por fuertes lluvias. 

Guatemala

Por lo menos siete personas murieron y 25 resultaron heridas por el derrumbe de un cerro en el el poblado de  Santa Catarina Pinulala, en Guatemala.

Julio Sánchez, quién es el vocero de Bomberos Voluntarios y quien ha sido delegado para centrar la información en el lugar dijo que han recuperado los cuerpos de siete personas, las cuales han sido llevadas a una pequeña morgue provisional instalada en el lugar.

Según David de León, de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, por lo menos 68 viviendas fueron afectadas y 25 personas heridas fueron rescatadas.

Dijo que el derrumbe fue ayer en la noche en la comunidad Cambray del municipio de Santa Catarina Pinula, a unos 15 kilómetros al este de la capital.

La comunidad colinda con un pequeño río que tras las lluvias de la temporada se desbordó y ha dificultado las labores de rescate.

De acuerdo con informes oficiales, hay un número no determinado de desaparecidos.

Marleni Pu, de 25 años, llegó al lugar con el rostro hinchado de tanto llorar, busca a 25 de sus familiares que habrían quedado atrapados tras el derrumbe.

"Ahí están tíos, primos, sobrinos, toda mi familia, son seis casas en total de mis familiares que quedaron bajó el cerro. Mis papás lograron salir, ellos escucharon ruidos y sintieron temblores previo al derrumbe", dijo.

Uno de los fallecidos es Quani Bonilla de 18 años, seleccionado nacional de Squash, quien vivía en el lugar.

En el lugar está personal de socorro, de la policía y del Ejército apoyando en el rescate. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres instaló un puesto en el lugar, que declaró en emergencia.

Los cuerpos de socorro han instalado cordones de seguridad, en prevención de más derrumbes.

La comunidad está ubicada al final de una pequeña carretera; en el lugar hay casas vacías que habían sido deshabitadas por temor a un derrumbe.

A la morgue improvisada siguen llegando familiares que al reconocer los cadáveres de sus familiares gritan y lloran de desesperación.