Los delirios republicanos sobre gastos y déficit

La tendenciosidad de cierta prensa financiera en EU distorsiona la gravedad de la situación económica en ese país
El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConwell, ayer con la prensa en Washington.
El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConwell, ayer con la prensa en Washington. (Joshua Roberts/REUTERS)

Washington

Es comprensible que el público esté disgustado con Washington, tiene motivos más que suficientes. En un momento en el que el país sigue sufriendo de la peor crisis de desempleo desde los tiempos de la Gran Depresión, el gobierno está cerrado por preocupaciones sobre el déficit presupuestario.

No cabe duda de que los republicanos son los culpables del cierre y del riesgo de la suspensión de pagos. Decidieron que valía la pena cerrar el gobierno y arriesgarse a la suspensión de pagos para frenar el nuevo seguro médico de salud para casi 50 millones de estadunidenses, el llamado Obamacare.

Arriesgarse por algo increíblemente importante es una táctica razonable, pero, al parecer, el público no está de acuerdo con los republicanos. Las encuestas muestran que, en su gran mayoría, el país se opone a la táctica de cerrar el gobierno y arriesgarse a la suspensión de pagos. Como resultado, ahora los republicanos afirman que su disputa es realmente sobre el “gasto”.

Pero eso apenas es una parte de la razón por la cual el público debería detestar a los periodistas financieros. La razón más importante es que han difundido falsedades sobre los problemas del déficit y los gastos a los que se enfrenta EU, y con ello han hecho que la mayoría de la gente esté confundida.

Contrario a las historias de déficit y gasto fuera de control, el déficit ha bajado en los últimos cuatro años, de 10.1% del producto interno bruto (PIB) en 2009 a solo 4% del PIB en 2013. La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que el déficit será de 3.4% del PIB en 2014. Las últimas proyecciones muestran que el porcentaje deuda-PIB seguirá bajando durante el resto de la década.

La idea de que nos enfrentamos a un problema de déficit de proporciones enormes, a más largo plazo, tiene pocos fundamentos en la realidad.

Primero, hay que señalar que el gasto no ha subido como se afirma en el Congreso y se cree ampliamente en el resto del país por la falta de aptitud de los reporteros presupuestarios.

A un plazo más largo, se estima que el gasto subirá más debido a las proyecciones de los costos del seguro médico y a una creciente carga de intereses, que es el resultado de una deuda en ascenso. A quienes explotan el miedo al déficit les gusta difundir estas proyecciones de largas décadas de déficit futuras para apoyar su agenda de recortes en la Seguridad Social y el programa Medicare para la tercera edad. La realidad es que la historia de cargas de interés más elevadas no tiene fundamento ya que no existen precedentes de que se haya permitido que EU se expanda de esta manera.

La verdadera pregunta es por qué el déficit primario se eleva, y esta es la historia de un sistema de salud descompuesto en el país. Pagamos dos veces más seguridad social por persona que el promedio en otros países ricos, sin que este dinero haga ningún bien en términos de resultados. Pagamos 2.5 más que el Reino Unido. Si nuestros costos estuviesen en línea con los de otros países ricos, estaríamos viendo un superávit explosivo en el presupuesto de billones de dólares al año.

Este hecho nos lleva a la pregunta obvia: ¿por qué las proyecciones de déficit en costos de salud imposibles de costear son la base que presentan los medios para reducir los beneficios de la tercera edad, en lugar de ser un motivo para recortarles los pagos a proveedores tales como médicos, empresas farmacéuticas y compañías de productos médicos? No hay explicación excepto la tendenciosidad de los medios. Obviamente, se identifican mucho más con los médicos ricos y con aquellos que lucran con los precios inflados que cobran en EU las empresas farmacéuticas y los proveedores de equipo médico, que con las personas de la tercera edad que dependen de la seguridad social y de Medicare.

Sí, el público tiene razones para estar enojado.