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Sábado , 15.12.2018 / 08:46 Hoy

Del oasis al infierno

Guías turísticos afirman que fueron helicópteros los que atacaron a los mexicanos; “fueron tratados como terroristas pero no lo eran, había permiso para realizar el viaje”, señalan.

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Debían admirar el oasis de Bahareya, plantado en mitad del desierto entre restos de antiquísimas iglesias y manantiales de agua caliente, pero no llegaron a su paradisíaco destino. Un ataque del ejército convirtió un alto en el camino en un auténtico infierno. La aviación abrió fuego contra los turistas mexicanos que viajaban en la expedición y sus guías y conductores de nacionalidad egipcia.

"Fueron helicópteros los que les dispararon", declara a El Mundo el guía turístico egipcio Shauqi Yusef, amigo de uno de los cicerones fallecidos en el ataque. "Acompañaba a unos 14 mexicanos. Los helicópteros del ejército lanzaron tres bombas sobre el convoy", agrega en las inmediaciones del hospital Dar el Fuad, en la ciudad satélite de Seis de Octubre, en las afueras de El Cairo. Allí aguarda junto a otros colegas el cadáver de Nabil al Tamawi.

Según su testimonio, la tragedia sucedió entre las 14:30 y las 16 horas de este domingo. "Desde las cinco de la tarde estamos en el hospital. Han pasado 24 horas y aún esperamos", dice cargado de paciencia. A lo largo de la mañana la seguridad ha ido estrechándose en los pasillos de una clínica con cierta fama en El Cairo. El ministerio del Interior comunicó el incidente pasada la medianoche horas después de que sucediera. Desde entonces reina la confusión.

"Pararon para comer algo en el camino. Eran cuatro todoterrenos. Estaban sentados en el lugar. Los militares estaban buscando a terroristas en el desierto y por error los mataron", narra a este diario Hisham Gaudat, otro de los guías turísticos apostado en el hospital. La arremetida tuvo lugar en las cercanías del oasis de Bahareya, a unos 370 kilómetros al sur de la capital egipcia. Según el sindicato egipcio de guías turísticos, la caravana se detuvo a unos 260 kilómetros de El Cairo y se desvió para que comiera una de las viajeras, aquejada de diabetes.

En un relato confirmado también por uno de los guías turísticos, el convoy se adentró unos dos kilómetros en el desierto ignorando que estaba prohibido y sin recibir ninguna advertencia de los agentes de la policía turística que hacían de escolta. Uno de los agentes resultó incluso herido. En un comunicado, el ministerio del Interior culpó a la empresa turística de haberse internado en una zona restringida a civiles durante un operativo conjunto de la policía y el ejército para liquidar a presuntos militantes de la filial egipcia del autodenominado Estado Islámico. De hecho, horas antes la organización terrorista había anunciado a través de internet el inicio de operaciones en la zona.

"Fueron tratados como terroristas pero no lo eran", apunta cabizbajo Gaudat. Las autoridades locales aún no han detallado el balance de víctimas pero, según amigos de los guías turísticos fallecidos, el ataque se cobró la vida de 8 mexicanos y 4 egipcios, entre los que figuran tres conductores y un guía. El titular de Turismo en funciones Jaled Rami ha señalado que hay una persona de nacionalidad estadunidense entre los heridos. A primera hora de la mañana fuentes de su ministerio apuntaron que la empresa organizadora del viaje no tenía permiso y sus vehículos carecían de licencia.

"Es cierto que era una zona restringida pero hace unos días levantaron la prohibición y la empresa tenía el permiso de la policía turística para realizar el viaje. Sabían que tenían permiso y los agentes estaban allí", añade Gaudat.

Oasis, una de las empresas involucradas en la expedición, ya avanzó a El Mundo esta madrugada que el periplo contaba con autorización de las fuerzas de seguridad. El sindicato de guías turísticos ha publicado este lunes una copia del permiso concedido a la empresa turística Windows of Egypt, en la que consta el itinerario de 10 viajeros mexicanos, que salieron ayer de El Cairo con dirección al oasis de Bahareya, un enclave muy visitado donde se ofertan estancias nocturnas en jaimas en pleno desierto y se puede admirar un paisaje de colinas talladas en cuarcita.

"Hay muchas cuestiones pendientes. ¿Por qué dispararon a los vehículos sin advertirles de que se hallaban en zona prohibida? ¿Por qué no hicieron ningún esfuerzo en comprobar la identidad de quienes iban a bordo?", se interrogan desde la compañía propietaria de los vehículos y los conductores. El drama, del que aún quedan muchas incógnitas por esclarecer y del que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto ha exigido una investigación exhaustiva, es un nuevo zarpazo a un sector turístico asolado desde las revueltas que en 2011 desalojaron del poder a Hosni Mubarak. "Ya estábamos sufriendo mucho desde hace cinco años. Ahora todo se ve peor", concluye Gaudat.




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