Dan otro golpe al EI

El pequeño poblado de Dabiq, en el norte de Siria, cayó en manos de los rebeldes del Ejército Sirio Libre. En ese lugar había sido ejecutado el estadunidense Peter Kassi.
La mítica Dabiq, cerca de Turquía, cayó en manos del grupo EI en 2014.
La mítica Dabiq, cerca de Turquía, cayó en manos del grupo EI en 2014. (Nazeer Al Khatib/AFP)

El “Armagedón” prometido por la organización yihadista Estado Islámico (EI) tendrá que esperar. Después de 48 horas de bombardeos intensivos por la artillería y la aviación turca, grupos del Ejército Sirio Libre (ASL) entraron ayer en la pequeña ciudad símbolo de Dabiq, en el norte de Siria, donde los yihadistas prometían que será la “tumba” final de los “cruzados”.

Incluso las fuerzas especiales de Ankara, por naturaleza discretas, se entregaron ayer por la tarde a las selfies, brazos arriba, brazos abajo con los rebeldes sirios en las callejuelas y calles desérticas de esta ciudad siria a una decena de kilómetros de la frontera turca.

Casi insignificante a nivel militar, la toma de Dabiq es sobre todos simbólica. Pequeño poblado rural, que contaba con menos de 5 mil habitantes antes de la guerra, se convirtió en un elemento central de la propaganda milenarista del EI.

La pequeña ciudad era conocida por albergar el mausoleo del séptimo califa de la dinastía omeya, Sulayman Ibn Abd Al-Malik, que los yihadistas no se privaron de destruir en el verano de 2014 a nombre de la lucha contra los “símbolos idólatras”.

Dabiq adquirió su “renombre” después de haber sido mencionada a ultranza por el EI como lugar símbolo de una tradición profética particularmente popular entre algunos yihadistas: la de la última hora. Un hadith (dicho) atribuido al profeta Mahoma evoca une batalla decisiva que debió enfrentar a los musulmanes y los rumanos, los bizantinos de la época, los cuales son hoy los “cruzados” y los “occidentales” en la propaganda del EI.

Un eslogan que no es nuevo: el “padre” del EI, el jordano Abu Musab Al-Zarqawi, ex jefe de la red Al Qaeda en Irak, lo usaba en 2006: “El destello se encendió en Irak y [se ha convertido] en un fuego que arderá, por la voluntad de Alá, hasta que se hayan consumido los ejército de la cruz en Dabiq”.

De la ciudad el EI tomó el título de su revista trimestral, en lengua inglesa, una revista de propaganda difundida desde 2014 y hasta el verano pasado en internet destinada a un público occidental. Una intención reiterada de utilizar la imaginería apocalíptica de cara a sus simpatizantes occidentales.

Pero Hosham Dawod, antropólogo y especialista de la sociedad iraquí, condiciona: “El Daesh (acrónimo en árabe del EI) ha reclutado poniendo en primer lugar su perfil de defensor de los musulmanes sunitas o su proyecto territorial. Esta profecía ha servido a la nueva generación yihadista, en ruptura con los viejos, como justificación ideal y elemento de movilización simbólica. Pero no hay que exagerar. Esta dimensión apocalíptica es también una proyección occidental a la cual Daech responde y [que el grupo]  busca alimentar”.

Una “profecía” que el grupo agitó en especial con un asesinato: el del rehén Peter Kassig.

Este ex soldado de Estados Unidos, involucrado como trabajador humanitario en Siria después de haber servido al Pentágono, fue asesinado en noviembre de 2014 en los límites de la localidad por  Mohamed Emwazi, alias Yihadi John, el verdugo británico de la organización muerto en noviembre de 2015 por un bombardeo de la coalición occidental. En el video que muestra la escena del asesinato, Emwazi saca pecho: “Aquí estamos enterrando al primer cruzado en Dabiq, esperando que el rosto de sus soldados llegue.”