Cumbre de París envía señales a Washington

La Conferencia en Francia reunió a 70 países y reiteró la vía del diálogo en el largo conflicto en Oriente Medio.
El presidente francés, François Hollande (c), con otros dirigentes al terminar la conferencia de paz.
El presidente francés, François Hollande (c), con otros dirigentes al terminar la conferencia de paz. (Bertrand Guay/Reuters)

París

Una amplia alianza internacional reunida en la Conferencia Internacional para la Paz en Oriente Próximo apeló ayer en París a palestinos e israelíes a no atrincherarse en la interminable lógica del enfrentamiento.

Se trataba sobre todo de dar una señal clara desde la capital francesa aunque los destinatarios del mensaje no se encuentran en Jerusalén y Ramalá, sino en Estados Unidos. A pocos días de que asuma el nuevo presidente Donald Trump, el apoyo a la solución de dos Estados es también una señal para el futuro inquilino de la Casa Blanca.

Sus declaraciones sobre la política en Oriente Medio ya han generado preocupación. Su intención de trasladar la embajada de EU de Tel Aviv a Jerusalén fue calificada ayer de provocación por el canciller francés, Jean-Marc Ayrault. El estatus de la ciudad es precisamente uno de los puntos de máximo roce en este conflicto de casi 70 años.

El jefe de la diplomacia alemana, Frank-Walter Steinmeier, advirtió de nuevas escaladas del conflicto a raíz de las ideas de Trump y las furiosas reacciones de los palestinos. "Creo que se está subestimando que nosotros (...) nos encontramos ante un año decisivo para el proceso de paz en Oriente Medio". El gobierno de Israel está convencido de que la política de EU va a dar un giro a su favor. El primer ministro Benjamin Netanyahu, que torpedea desde hace meses las consultas en París, aseguró ayer que se está ante los últimos coletazos "de un mundo pasado". Israel confía en un mayor apoyo de Trump. "El mañana será diferente, y el mañana está muy cerca", dijo Netanyahu. Además señaló que rechazó hace meses la iniciativa francesa porque teme una "manipulación palestina". Pero el presidente de Francia y anfitrión de la cita, François Hollande, se opuso a esa visión y apremió con una advertencia. "Estamos actuando en pos de la estabilidad en el mundo", dijo el mandatario. Hollande consideró que sin una regulación del conflicto entre israelíes y palestinos, la región no tendrá paz. El conflicto sirve como excusa a grupos terroristas como el Estado Islámico (EI), agregó. En su opinión, la solución de dos Estados, es decir una convivencia pacífica entre Israel y el Estado palestino, es el único camino. Una vía que apoyada además por los asistentes a la conferencia.

A París acudieron representantes de más de 70 países y organizaciones internacionales, entre ellas Naciones Unidas, todos los países con derecho a veto en la ONU, la Unión Europea o la Liga Árabe, entre otros. "La solución de dos Estados sigue contando con un amplio apoyo", concluyó Hollande.

De todas formas, la situación sobre el terreno es dramática, se asegura en París. El hecho de que se sigan construyendo asentamientos israelíes en tierras palestinas de Cisjordania y en Jerusalén Oriental socava la capacidad de supervivencia de un Estado palestino y con ello la solución de dos Estados, coinciden muchos observadores. La violencia persiste. Hace menos de una semana un palestino perpetró un atentado con un camión en Jerusalén que dejó varios soldados muertos.

El problema principal es que los palestinos temen que en unas conversaciones directas con Israel pueden quedar como la parte débil. La conferencia de París es por ello tal vez la última oportunidad de la solución de dos Estados, advirtió el presidente palestino Mahmud Abbas en una entrevista con el diario francés Le Figaro.

Israel, sin embargo, teme que una cita como la de París acabe imponiendo desde fuera unas condiciones que socaven sus intereses en materia de seguridad y por ello reprocha a los palestinos que no acepten conversaciones directas sin condiciones previas.

La falta de confianza impera y es más que dudoso que el urgente llamamiento que se ha lanzado hoy en París pueda cambiar algo.