Las cuentas de la familia Netanyahu, a examen

El "premier" y su esposa son investigados tras acusaciones de usar fondos públicos para beneficio personal.
Benjamín Netanyahu consiguió el jueves el visto bueno del parlamento para formar su gabinete.
(Jim Hollander/EFE)

Jerusalén

Los gastos del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y de su esposa, Sara, serán sometidos a una investigación judicial a raíz de acusaciones sobre la utilización de fondos públicos con fines privados, reveló el martes personal judicial en Jerusalén. El procurador general Yehuda Weinstein ordenó el proceso después de una investigación preliminar lanzada en febrero, luego de una serie de asuntos que fueron primera plana en los medios locales.

El contralor del Estado, Yossef Shapira, publicó el 17 de febrero un informe muy detallado sobre los gastos elevados de la familia Netanyahu en su residencia oficial de Jerusalén, así como en su vivienda privada en Cesarea, al borde del mar, entre 2009 y 2013, durante el anterior mandato del premier. El informe mostró muchas irregularidades en la manera en la que el primer ministro y su mujer administraron el dinero público.

Estéticas, muebles, alimentos: la pareja en el poder no ha escatimado en gastos, en la vida cotidiana, con el dinero público según el informe de Shapira.

Netanyahu dispone de una residencia oficial en Jerusalén, además de su domicilio, así como una residencia privada al borde del Mediterráneo. Shapira ha diseccionado los gastos de funcionamiento en sus residencias con un escrúpulo tal que recuerda la exigencia de transparencia que existe al respecto en la democracia israelí. Así, encontró que 2009 estos gastos se elevaron a 1.8 millones de shekels (410 mil euros), para escalar, durante los dos años siguientes, a 528 mil euros y luego 682 mil.

Los medios israelíes narran los abusos consignados. Los Netanyahu gastaron mil 800 euros por mes para limpiar su residencia secundaria, “cuando pasaron la mayor parte del tiempo en su residencia oficial”, afirma el documento.

También emplearon a uno de sus conocidos, Avi Fahima, un electricista de la familia y ex miembro del comité central del Likud (partido en el gobierno) para efectuar reparaciones en su residencia privada cargadas al contribuyente. Y aunque habilitado para ello, Fahima trabajó cada fin semana, durante tres meses en la casa, a finales de 2009.

A la vez, pese a tener un cocinero a su servicio, los Netanyahu gastaron 92 mil shekels  en facturas de restaurantes en 2011, además de llamar la atención de los investigadores el presupuesto destinado a estéticas y maquillaje.

El contralor Shapira también recordó un escándalo tratado por la prensa en las últimas semanas, el del “bottlegate”: la primera dama habría dedicado sus fines de semana a pedir en reembolso en los supermercados de las botellas vacías. Peor aún, algunos empleados de la pareja Netanyahu debieron sacar dinero de su propia bolsa para pagar gastos menores sin ser reembolsados.

El primer ministro se defendió, por vía de su partido, afirmando que la mayoría de las recomendaciones del informe ya habían sido atendidas desde hacía un año. También destacó que los gastos que menciona el informe habían bajado desde hace dos años.

Por último, encontró al responsable ideal de los abusos: estos corresponden a un periodo en que las residencias eran administradas por un hombre “amargado”, Meni Naftali, que ahora lanzó “una campaña de difamación”.

Naftali fue despedido cuando era el responsable del despacho del premier y ahora es el principal acusador de la familia.

Entre otros detalles que citan los medios figura el traslado a la residencia de la familia de Netanyahu de mobiliario que había sido adquirido con fondos públicos y que estaba destinado a la residencia oficial en Jerusalén.

Sin embargo, en el frente político es poco probable que Netanyahu se vea afectado. “Siempre ha logrado justificar su reputación de primer ministro de teflón, es decir de que todo le resbala”, dijo a la prensa un alto funcionario israelí, que pidió permanecer en el anonimato.

“Todos estos asuntos ya eran conocidos y no han impedido el triunfo de Netanyahu”, agregó.