Cuba observa con indiferencia el cambio de poder en EU

Las emisoras de radio y televisión en La Habana mantuvieron su programación habitual y la asunción presidencial solo figuró en breves espacios de los noticieros nacionales.
Trump juró, ante unos 900 mil personas, el cargo de presidente de Estados Unidos.
Trump juró, ante unos 900 mil personas, el cargo de presidente de Estados Unidos. (Reuters)

La Habana

Con indiferencia aparente, los medios oficiales cubanos siguieron el acto de toma de posesión del presidente Donald Trump, sin que ningún analista nacional se atreva a vaticinar cuál será la política  hacia la isla del nuevo mandatario.

Las emisoras radio y televisión, todas bajo control estatal, mantuvieron su programación habitual y la asunción presidencial solo figuró en breves espacios de los noticieros nacionales.

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El principal programa de opinión de la televisión local dedicó una hora al cambio de mando en la Casa Blanca, pero fue parco al  hacer un pronóstico sobre el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana.

Ni Granma ni Juventud Rebelde, los únicos diarios de circulación nacional, hicieron referencia en sus respectivas portadas a la investidura del presidente número 12 de  EU,  al que tendrá que hacer frente la isla desde el triunfo de la revolución en 1959.

Tump ha dicho que revisará la nueva relación abierta en 2014 entre los dos países para “hacerla más favorable a los intereses” de EU,  en tanto el gobierno cubano replicó hace 72 horas que “no admitirá presiones” de la Casa Blanca.

Mientras la expectación crece, los cubanos han optado por cerrar con EU todos los acuerdos que le sean posible, y hoy es descargado en el puerto Everglades, estado de Florida, un cargamento de carbón vegetal, que constituye la primera venta hecha por la isla a ese país en medio siglo.

En paralelo, 15 científicos estadunidenses de primer nivel, incluido el Premio Nobel Richard Axel, participan en una reunión sobre “neurociencias cognitivas”, organizado por el Centro de Neurociencia de Cuba, al tiempo que los viajeros de ese país se convirtieron en la segunda fuente de ingresos del sector turístico de la isla.

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Al gobernar con el Congreso en contra, el presidente saliente Barack Obama basó su nueva política hacia Cuba en la adopción de órdenes ejecutivas, no en leyes, por lo cual Trump tendría casi todo a su favor para anularlas, como ha solicitado el sector ultraconservador del partido Republicano.

No obstante, empresarios estadunidenses que han adelantado negocios con la isla dicen que “cambiar las reglas de juego tendría un al costo financiero” para la nueva administración. Empresas estadunidenses ya tienen negocios con los cubanos en los sectores de turismo, aeronáutica civil, agroalimentario y de telecomunicaciones.

Asimismo Washington y La Habana acaban de firmar un acuerdo de cooperación en el enfrentamiento al terrorismo, el tráfico de drogas, la trata de personas y otras áreas sensibles para la seguridad de los dos países.


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